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ABC VIERNES 13 10 2006 Cultura 57 Los progresistas piden olvidar a Colón, cuando él rompió una lanza en favor de nuestra autoestima Manuel Fernández Álvarez publica La gran aventura del Descubridor b El académico e historiador no ha escrito una biografía ni hagiografía del genovés, sino una indagación del profesor, emocional y certera, sobre el hombre y su circunstancia ANTONIO ASTORGA MADRID. Hace más de sesenta años don Manuel Fernández Álvarez principió un apasionante viaje al siglo XVI investigando y desempolvando todos los archivos del mundo. En 1947 halló una carta que me llevó a un mayor interés por la figura de Colón y todo lo que le rodea Era una misiva de Fernando el Católico que aclara quién arropó a Colon: ¿Isabel o Fernando? El académico de la Historia lo desvela: Muchos eruditos se inclinaban por la figura de Fernando el Católico, pero esa carta revela sin duda alguna que fue Isabel. Fernando dice claramente que veía aquello como una aventura imposible de realizar Fechada en Burgos a 23 de febrero de 1512, la envía Fernando el Católico a los oficiales de La Española (la actual Santo Domingo) en la que el Rey comenta, indignado, unas capitulaciones que planteaba Juan Ponce de León para descubrir nuevas tierras bajo el amparo de la Corona de Castilla ¡Y Ponce de León pretendía nada menos que los mismos honores que Colón, tomando como modelo las capitulaciones que se habían hecho en 1492 con el genovés! El artista malagueño, delante de su obra J. A. BERROCAL Evaristo Guerra culmina su epopeya pictórica en la ermita de Vélez- Málaga He metido el paisaje veleño en la iglesia, que respira como la bruma de mi sueño dice b El artista acaba estos días el Manuel Fernández Álvarez SIGEFREDO que ha sido su principal sueño desde 1995: pintar más de mil metros de la capilla de la Virgen de los Remedios TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. La Axarquía es la zona por la que Málaga se extiende hacia el Este. Allí, concretamente, en Vélez- Málaga, nació Evaristo Guerra (1942) y allí ha querido dejar para sus paisanos y la posteridad, un trozo de su tierra natal, introduciendo el lugar y sus gentes en los murales de la ermita de la Virgen de los Remedios, patrona del pueblo. Allí aparecen paisajes- -matorrales, olivos, naranjos, encinas, almendros, y viñedos- y gentes de oficios que se van perdiendo: trabajadores de la caña de azúcar, alfareros, cabreros, en un etc. en el que cabe hasta el niño que él fue, hijo de panadero, acarreando pan Aquel chiquillo soñaba ya con los pinceles y le pedía a la Virgen que le ayudase. La pintura de la ermita, relata el artista, empieza en Sierra Tejada y, desde ella, bajo hasta el mar. He metido, comenta, el paisaje veleño en la iglesia. Pueblos como Benamocarra, Comares (el balcón de la Axarquía) y el boquete de Zafarraya Evaristo Guerra expuso los boce- tos, que habrían de compartir sueño y realidad en la capilla, en Vélez- Málaga (1994) En septiembre del año siguiente se puso a la tarea. Recuerda que Fernando Sebastián, entonces obispo de Málaga, le dio el visto bueno, pero puso una objeción. Usted, le dijo, es un pintor muy caro (Hay que tener en cuenta que el pintor se enfrentaba a 1.150 metros cuadrados) Pero, zanjó la duda: ¿No le han dicho que regalo mi trabajo? Durante 8 años se puso manos a la obra sin cobrar un céntimo, posteriormente, de 2003 a 2005, contó con una subvención de Cajamar, Turismo Andaluz, y Fundación Málaga. Este año ha vuelto a contar sólo con su pecunio, pero todo valía la pena porque, entre sus pinceles, dice, estaba su alma. En 1972, obtuvo con Dos kilómetros para el pueblo el premio Nacional de Pintura para Artistas Jóvenes de Blanco y Negro En su haber figuran otros galardones. El hombre que de chaval rogaba para que su pueblo lo conociera como artista, se muestra ahora feliz porque, manifiesta, la capilla de la Virgen de los Remedios es una obra de arte única en España. No existe ninguna iglesia pintada por un sólo autor En su interior respira el ambiente que es como la bruma de mi sueño Ha invitado a Su Majestad la Reina a la inauguración de la capilla. Me avergüenzo de la Inquisición Fernández Álvarez hace dialogar a Colón e Isabel en La gran aventura de Cristóbal Colón (Espasa) un vibrante episodio sobre la Historia de España del que hay que sentirse orgulloso: He escuchado voces que se llaman progresistas que piden que se olvide lo que Colón logró hacer porque a esta conquista le siguieron las acciones feroces de los conquistadores. Esto último no puede negarse, es verdad, pero tampoco puede negarse la grandeza de la Roma antigua. Creo que la aventura de Colón tuvo su saldo positivo: rompió una lanza en favor de nuestra autoestima. Ya está bien de que nos flagelemos y de que siempre tengamos que pedir perdón. Yo sí me avergüenzo de la Inquisición, pero no de lo que logró La Reina Isabel fue su protectora al cien por cien, la mujer que arropó al navegante Colón La gran aventura de Cristóbal Colón enciende luces y alarga sombras: Colón fue un pésimo gobernante, pero ahí estaba la Reina Isabel para frenar sus intentos de esclavitud. Fue su protectora al cien por cien. Colón es el primer navegante que se atreve a penetrar en el mar ignoto, en el mar Tenebroso para alcanzar las Indias Orientales, que resultan ser las tierras del Nuevo Continente. Esa es la gran aventura de Colón Fernández Álvarez analiza en la parte final de la obra los cuatro traslados en cuatro siglos de los restos de Colón. Enterrado en 1506 en la iglesia de San Francisco de Valladolid, tres años después su hijo don Diego dispone que sus restos pasaran a la Cartuja de las Cuevas de Sevilla. Y treinta y cinco años más tarde, en 1544, muerto ya don Diego, su viuda doña María de Toledo consigue el permiso del emperador Carlos V y lleva los restos del Almirante y de su hijo a la catedral primada de las Américas, a Santo Domingo: Parecía un sitio digno del Almirante. Era como un desagravio: que sus restos reposaran en aquella isla que descubrió y de la que fue el primer Gobernador Y pasaron los siglos sin que nada alterase esa paz. Hasta que a finales del XVIII la Monarquía de Carlos IV considera que no debe dejar bajo autoridad extranjera los restos del Almirante: Así se decide su traslado a otro dominio español en ultramar: La Habana, isla descubierta por Colón. Un siglo después España perdía Cuba. La Patria reclamó aquellos gloriosos restos. Y se produjo el último traslado a la catedral de Sevilla