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56 Cultura UN NOBEL CONTRA EL FANATISMO VIERNES 13 10 2006 ABC Está enamorado de su perdida patria histórica más que de su suelo político, por eso busca un salvífico techo europeo progresar en esa línea de imposición militar por encima del sentir de la gente. Porque eso alimenta el fundamentalismo islámico. Lo que necesitamos es más un liberalismo tolerante que una nueva intromisión del Estado Marxismo: Algunos de los antiguos marxistas se han hecho ultranacionalistas y algunos de los fundamentalistas se han convertido al islamismo político moderado y abrazan a Europa El novelista turco, rodeado de periodistas, en diciembre de 2005 en los juzgados de Estambul EPA Se le juzgó en Estambul por reprobar las matanzas armenia y kurda en la Primera Guerra Mundial. En enero se archivó el caso. Orhan Pamuk escribe para entender la vida. El Nobel turco descorre en este bestiario los visillos de su pensamiento ¿Por qué escribo? No soy un hombre político. La UE, la democracia y la libertad son cosas en las que creo, pero no escribo para promover esas ideas. Escribo para entender la vida y para poder representar, y hacer entender, sus calidades y colores. Escribo para personas como yo que disfrutan con la lectura, su belleza, su profundidad. Estoy contra la gran politización de la cultura turca en los años sesenta y setenta Armenia: Intentar ocultar algo poco digno es más indigno que reconocer y hablar del hecho en sí. La república de Atatürk seguía esa lógica de olvidar el pasado, en vez de encararlo, para progresar más rápido. Esto no llevó a Turquía más al Oeste sino más hacia el olvido. Y lo que se reprime suele regresar travestido de otra manera, por ejemplo bajo la forma de mis novelas El furor del resentimiento: Turquía es uno de los países con una peor distribución de la riqueza según la Unesco. Esta gran masa de gente por un lado está atraída por el progreso occidental, pero, por otro, literalmente forzada a ir allí a buscar un trabajo y, por último, frustrada por ver tan cerca, en su televisor, un mundo que le es incalcanzable. Esto alimenta un furor de resentimiento y su salida se expresa a través del nacionalismo y el islamismo Todas las claves del ideario vital y político de Pamuk TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Pamuk admira y desconcierta como buen hijo del Bósforo, eterno y atávico, rapto de Europa y puente oriental. Así, la conversación sólo puede ser tan fascinadora como bizantina, reveladora como confusa: parámetros literarios, políticos, islámicos y patriotas se entreveran como especias no obstante a veces precartesianas. Siendo formidable narrador, le ofende pero agradece que le pregunten por la política. Está enamorado de su perdida patria histórica más que de su suelo político, por lo que busca un salvífico techo europeo. Como el que le dio Fráncfort hace justo un año, con su premio de la Paz de los Libreros, un salvavidas tan merecido como urgentemente extraliterario en aquella tesitura penal. Cree en el progreso, pero que la civilización osmanlí no merecía acabar en proletariado islamista; y que sólo Europa salvará a Turquía de los turcos. Así le duele no verse inmediatamente correspondido y que los europeos se limiten a comprar sus libros. Así piensa: que, por conflictos políticos propios o el auge de una militancia política islamista, puede ver destruido ese bagaje Nacionalismo: El establecimiento de la república moderna es un paso de afirmación nacionalista turca, destinado a borrar ese pasado otomano multicultural. La occidentalización reformista promovida por Kemal Atatürk no fue realmente democrática y la llevó a cabo por medios como el ejército y el nacionalismo Multiculturalismo: Soy partidario de la tolerancia cultural y política y uno de sus modos es el multiculturalismo. Lo veo como una solución razonable para el entendimiento, y no una hipocresía unidireccional Fundamentalismo: Hoy no se puede Turquía celebra su primer Nobel de Literatura y niega que haya implicaciones políticas ABC ANKARA. La concesión del Nobel a Orham Pamuk- -primer turco que lo recibe en la historia- -ha sido muy celebrada en su país, pues el reconocimiento a este maestro de la novela moderna permitirá dar a conocer la literatura turca en todo el mundo, informa Efe. Sin embargo, muchos en Turquía han lamentado la triste coincidencia que supone para el escritor el hecho de que su galardón coincida con una decisión altamente sensible para este país: la que ayer tomó el Parlamento francés para Velo islámico: Desgraciadamente, se está haciendo política con la mujer, pero hecha por hombres, por los unos y los otros, no tanto con los derechos de la mujer Turquía: Vivo en un país que sufre la emergencia de un nuevo nacionalismo castigar a los negacionistas del genocidio armenio en 1915. En este sentido, el crítico Zekin Coskun señaló: Quisiera que le hubieran dado el premio otro día. Me temo que los que le atacaban en el pasado se pueden armar ahora de nuevos argumentos y decir que este Nobel es gracias a sus declaraciones sobre los armenios Algunos medios nacionalistas han llegado a decir que las afirmaciones de Pamuk no fueron sino autopropaganda para conseguir el Nobel. Pero la mayoría insiste en que el activismo político de Pamuk no ha tenido que ver en la concesión del Nobel. Es un gran escritor. A mí esas cosas (su postura política) no me interesan dijo el subsecretario del Ministerio de Cultura, Mustafa Isem. Perihan Magden, periodista y escritora también perseguida por sus artículos, manifestó que Pamuk puede ser para la literatura turca lo que García Márquez fue a la literatura suramericana. Otro de los reconocimientos más emotivos fue el del escritor kurdo Yasar Kemal: Te felicito desde lo más hondo del corazón. Confío en que sigas escribiendo con el mismo ímpetu y estoy seguro de que seguirás creyendo en lo que crees Incluso un político tan nacionalista como Deniz Baykal olvidó por un día sus diferencias con Pamuk: Este premio muestra el valor universal de la literatura y demuestra así que su nivel internacional está garantizado