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ABC VIERNES 13 10 2006 Cultura UN NOBEL CONTRA EL FANATISMO 55 A través de la descripción sobre las tensiones políticas y culturales de los turcos, Orhan Pamuk logra transmitir valores universales y por eso su obra ha elevado tanto la literatura turca ma casa en que nació, en el barrio de Nisantasi, y leyendo este libro se entiende el porqué de la fabulosa sintonía entre el escritor, su ciudad y su cultura. Quizá porque no es posible escribir sobre Turquía sin entrar en temas políticos de relevancia universal, Pamuk es un ejemplo de escritor comprometido; sus libros son un alegato no sólo contra el fundamentalismo islámico que ha padecido su país sino contra cualquier tipo de fundamentalismo religioso y también contra el nacionalismo exacerbado. El juicio al que fue sometido el año pasado por insultar a la identidad nacional turca convirtió a este escritor en una figura muy controvertida en su país y habrá muchos turcos que interpreten la concesión del premio Nobel de literatura a Pamuk como una nueva ofensa de la comunidad internacional a Turquía; para otros, sin embargo, este escritor inspira mucha admiración por ser la voz de una Turquía que avanza hacia la modernidad y Occidente sin renunciar a su cultura ni a su pasado. Esta polémica logró convertir a Pamuk en un símbolo de libre pensamiento. Muchos considerarán que este es un premio Nobel político, como el de otros escritores disidentes o enfrentados con las autoridades de su país. Sin embargo, conviene resaltar que la obra de Pamuk ha elevado a las letras turcas a la literatura de primer orden y que sus libros constituyen un gozoso encuentro con el mundo otomano, con toda su belleza; a través de la descripción sobre las tensiones políticas y culturales de los turcos Orhan Pamuk logra transmitir valores universales. REACCIONES Jacques Chirac Presidente de Francia Me alegro muy particularmente por la concesión del premio. Su reflexión sobre la sociedad turca es particularmente fuerte, muy inteligente y liberal Ollo Rehn Comisario de Ampliación de la UE Es una buena noticia para la libertad artística, para la libertad de expresión y para los que quieren dialogar, investigar, conocer la verdad, dialogar, intercambiar opiniones y conocimientos no sólo en Turquía, sino también en Europa y en todo el mundo REUTERS ESTAMBUL CIUDAD ROTA JUAN ÁNGEL JURISTO D Y aquí convendría explicar un último punto. Pese a tratarse de un autor de categoría universal, Orhan Pamuk es un autor turco que, ante todo, escribe en turco para turcos y que además es muy leído en su país. Al contrario que otros escritores que intentan explicar a los demás los misterios, a veces sólo aparentes, de la sociedad a la que pertenecen, Pamuk ha optado por bucear en el alma turca desde dentro y para los de dentro. Casi se podría decir que, desde el punto de vista estrictamente literario, él es el Américo Castro y el Sánchez Albornoz de Turquía. No voy a decir que se trate de un novelista de lectura fácil, nada más lejos de la realidad, pero se lo aconsejo de todo corazón a todos los que huyen de las reducciones fáciles y que quieren saber más de uno de los países que algunos quieren presentarnos como parte de un Islamistán uniforme y pobre. Ganarán mucho con su lectura. esde que su novela El astrólogo y el sultán fue saludada por John Updike, Orhan Pamuk se ha convertido en el novelista turco más conocido en el mundo occidental y digno representante de una tradición nunca asumida del todo por la parte oficial que desde los tiempos de Atatürk se ha debatido entre la frustración por la pérdida del Imperio y el ansia por una occidentalización rápida que las más de las veces ha ido acompañada de unos traumas que han dejado huellas indelebles. Pamuk, a sus cincuenta y cuatro años, hijo de una familia de la burguesía estambulí de clara raíz occidental y que presumía de poseer una cultura liberal, es el resultado de esa decantación. Ha tenido que pasar casi un siglo para que ese trauma aflore en la literatura turca de una manera tan consciente, tan cristalizada. Ello es transparente en sus novelas, en Me llamo rojo por ejemplo, de manera evidente porque es esa la historia que se cuenta en la narración misma, pero quizá sea en su último libro, Estambul (Mondadori) una suerte de autobiografía donde su vida se cruza bajo signos de un destino inexorable con la ciudad donde ha nacido y vivido toda su vida, una ciudad que posee dos mil años de esplendor y que desde la caída del Imperio se ha quebrado en mil pedazos formando toda una mitología del fracaso, de los paisajes derrumbados, donde el arte de Orhan Pamuk brilla con una intensidad inusitada. Tengo que decir que en este libro me ha emocionado, desde los textos de Pamuk, esa inteligente correlación entre vida propia y paisaje de una ciudad, hasta las fotografías excelentes que acompañan al volumen, explicándolo, traduciéndolo en imágenes rescatándolo en cierta manera del discurso literario para convertirlo en inextricable unión entre palabra e imagen. El libro es excelente y conozco pocos dedicados a una ciudad donde se aúne el espíritu de un lugar y el sentimiento de la pérdida de su imaginario colectivo como en éste. En realidad puede leerse como la memoria del conjuro hacia la frustración personal y los paisajes desolados. Algo que, en el fondo, adopta muchas caras, y que, finalmente, se resuelve en decir, por eso me he hecho artista Lo nuevo no es esto. Basta saber de los ríos de tinta que nos ha hecho correr Proust. Lo original, lo que es propio de Pamuk, o de lo que él ha descubierto, es que esa memoria un tanto esquizofrénica es propia también de su ciudad. De ahí tal unión. De ahí, también, esa fascinación que en Europa y EE. UU. hemos otorgado a la obra de este escritor creyendo que se refería al conflicto entre Oriente y Occidente cuando, en realidad, la cosa es más profunda y se retrotrae a la división del Imperio Romano en dos. Bizancio aguarda siempre como un maleficio, como un sueño extraño para Occidente y para los musulmanes. Pamuk lo sabe. Por eso en este excelente libro hay una serie de recuerdos, como tomados al sesgo, sobre los rumíes esos que cuando el autor, de pequeño, entraba con su madre a comprar en la tienda de uno de ellos se ponían deprisa a hablar en griego. Juan Goytisolo Novelista Me parece un premio muy justo. Creo que he sido uno de sus primeros lectores occidentales. Sus cinco novelas, en especial El libro negro son magníficas. Pamuk figura entre los grandes escritores del presente Claudio Guillén De la Real Academia Española Es un premio oportuno a un escritor de primer orden. La Academia Sueca tiene en cuenta la variedad de lenguas y literaturas; la turca es muy importante, con ramificaciones valiosas en el mundo Ricardo Cavallero Random House Mondadori Estoy encantado por él como escritor y como persona. Hace unas semanas le visité junto a un grupo de veinte libreros y periodistas en Estambul. Y además estoy muy feliz como editor porque es el cuarto Nobel que ganamos desde 2001 Amnistía Internacional ONG Amnistía InternacionaI ha hecho campaña a favor del derecho de Pamuk a la libertad de expresión. El premio es un gran reconocimiento a un autor que ha suscitado debates cruciales en Turquía Bizancio aguarda siempre como un maleficio, como un sueño extraño para Occidente y para los musulmanes