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ABC VIERNES 13 10 2006 Madrid 43 drid era el mayor receptor de emigrantes gallegos y el principal mercado de productos gallegos. Además, los madrileños eran los peregrinos que más hacen el Camino de Santiago. De la fundición de estas cuatro campanas se encargó una empresa de la localidad pontevedresa de Arcos de la Condesa creada allá por el año 1630. Las campanas que salen de esta fábrica son conocidas mundialmente por su escala cromática, sonoridad, calidad y longevidad de sus creaciones. Advocaciones Cada una de estas cuatro campanas de la catedral de La Almudena está dedicada a las advocaciones más queridas de la Virgen en la capital madrileña. En ellas consta una leyenda grabada en su interior correspondiente a personas e instituciones clave en la finalización de las obras del templo. Por orden de tamaño, la primera está dedicada a Nuestra Señora Real de La Almudena y pesa 1.750 kilogramos. La segunda es para la Virgen de la Paloma y pesa 1.600 kilogramos. La tercera, en honor a la Virgen de Atocha, pesa 1.450 kilos y, por último, la más pequeña- -con un peso de 1.300 kilogramos- -es para Santa María de la Flor de Lis. Y es que casi todas las campanas llevan inscrito el nombre de una virgen o de un santo, la fecha de su fundición y la iconografía de la imagen grabada, lo que hace de muchas de estas piezas verdaderas obras de arte. De Vicente quiere hacer especial mención a la joya existente en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Allí- -dice- -se encuentra el carillón más importante de toda la comunidad madrileña. Cuenta con cerca de 80 campanas y campanillas con las que, incluso, se puede organizar un concierto. Es espléndido Ya no hacen falta sacristanes ni monaguillos para el toque. Ahora los campanarios están mecanizados Todavía llaman a misa o a la oración, pero es muy difícil percibirlas Los campanarios más antiguos de la región están en la Sierra Norte Félix de Vicente- en Madrid se realizaban muchos toques. Los había a arrebato avisando de un fuego, o cuando se avecinaba una tormenta y había que poner el trigo a resguardo en las parvas... También se avisaba de un accidente grave que le podría haber ocurrido a un vecino. En Montejo de la Sierra, hasta hace bien poco, se tocaban las campanas para avisar que había lle- gado la furgoneta de la fruta o la del pescado. Era muy entrañable. En muchos pueblos todavía se rigen por los toques de sus campanas. Los más ancianos del lugar saben descifrar ese lenguaje, una especie de morse Se cortan la melena Con ese mismo paso del tiempo que no perdona, las campanas han ido perdiendo una de sus partes más características. Se trata de la melena esa pieza de madera situada en la parte superior, pura artesanía, que servía de contrapeso a la hora del tañido. Con la pérdida del toque manual y el paso al eléctrico, esa melena ha dejado de ser de madera para estar hecha de metal. En Leganés- -explica De Vicente- -se ha hecho un monumento con las melenas de las campanas, una vez que pasaron a ser metálicas. Ha sido una idea muy original Quizás, caminando por Madrid, escuchemos cualquier día, a lo lejos, un tañer de campanas. Lo siguen haciendo, no lo dude. Es cuestión de poner el oído. El sonido puede venir tanto de las esquilillas de un convento como de unas campanas parroquiales o de otras catedralicias con sus impresionantes carillones. Sepa que también en el mundo de las campanas existen rangos y categorías. Esquilones romanas y alegres carillones Entre los tipos de campanas, hay tres más frecuentes. En primer lugar, las llamadas esquilones con una aleación de bronce (78 por ciento de cobre y 22 por ciento de estaño plata) Su trazado es largo y sus grosores proporcionados. Los esquilones suelen reproducir notas y sonidos agudos. En segundo lugar, los expertos recuerdan las romanas un tipo de campana con una aleación similar a la de los esquilones Su trazado es más corto y sus grosores tienden a ser desproporcionados: más gruesas en la parte inferior y más finas en su parte media y vuelta de hombros de la misma, aseguran los fabricantes. Las romanas suelen reproducir notas y sonidos más graves. Algunos expertos incluyen entre los tipos de campanas a los alegres carillones. Se asegura que su composición es de 78 por ciento de cobre cátodo y 22 por ciento de estaño plata, muy similar a los dos tipos anteriores. Por lo general, se trata de campanas muy cortas y construidas para conseguir unos grosores bastante proporcionados. Los carillones son de sonido alegre y pueden interpretar partituras. Ni sacristán ni monaguillo Hoy ya no hace falta un sacristán o un monaguillo para tañer las campanas. Ellos se sabían todos los toques y las cadencias de los sonidos de ese lenguaje especial, una especie de morse dice De Vicente. Pero el tiempo no perdona y hasta nuestras campanas también ha llegado la tecnología. La mayoría están electrificadas- -cuando no a merced de un ordenador- -y con dar a un interruptor se ponen a funcionar tras haber seleccionado el toque. Hasta no hace mucho- -señala José