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ABC VIERNES 13 10 2006 Internacional 33 PARÍS. Se trata de un acto espantoso, a imagen de nuestra sociedad, desalmada comenta una psiquiatra, ante el caso de Véronique Courjault (39 años) francesa residente en Seúl (Corea del Sur) desde 2002, que asesinó a tres hijos recién nacidos: el primero lo quemó y enterró en un jardín de su pueblo; a los otros dos los estranguló, los envolvió en plástico y los guardó en el congelador, transportándolos en una bolsa en sucesivas mudanzas. Véronique Courjault y su esposo, Jean- Louis, fueron puestos a disposición judicial ayer, tras 48 horas de interrogatorios que han agravado el horror de las primeras versiones de un caso que la opinión pública descubre espantada, la policía ha seguido con inquieta discreción y algunos psiquiatras analizan como un revelador de trastornos íntimos y sociales de insondable calado. En principio, fue la policía de Seúl la que lanzó el caso, tras escuchar a JeanLouis Courjault, empleado en una gran empresa norteamericana, que fue quien denunció la existencia, en el congelador de su propia casa, de dos niños muertos recién nacidos, atados en bolsas de plástico, congelados. Las investigaciones de la policía sur coreana precipitaron las investigaciones de la policía francesa. Los análisis del ADN confirmaron el martes que los bebés congelados y depositados en la nevera de la pareja Courjault eran hijos del matrimonio. Tras negarse a reconocer la evidencia, Véronique Courjault terminó por hacer una serie de confesiones que dieron el vuelco de- Francesa de 39 años, Véronique Courjault ha asesinado a tres hijos recién nacidos: a uno lo quemó en el jardín y a los otros dos los congeló y llevó consigo en sucesivas mudanzas Véronique, la madre sin alma J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL finitivo y atroz a su caso. Véronique Courjault comenzó por aceptar que, efectivamente, era ella la madre y asesina de los dos niños recién nacidos descubiertos en el congelador de su casa de Seúl. Al mismo tiempo, afirmó ser la única culpable, insistiendo en que dio a luz sola, en la bañera de su casa, sin auxilio de nadie. El marido habría ignorado su embarazo y su crimen. No eran mellizos En una segunda declaración, ayer por la mañana, Véronique Courjault aportó nuevos matices. Los dos recién nacidos no eran mellizos. Nacieron en distintas fechas. Y no murieron ahogados, sino estrangulados. La madre hizo otra revelación, inesperada. Antes de partir a Seúl, siguiendo a su esposo, en su nuevo trabajo, Véronique dio a luz a otro niño, en su pueblo, Souvigny- de- Touraine (Indre- et- Loire, en el centro de Francia) También lo estran- guló, antes de prenderle fuego y enterrarlo en un jardín. Ante la policía, antes de ser trasladados ante el juez, que pudiera inculpar de infanticidio a Véronique Courjault, pena punible con la cadena perpetua, el esposo no estuvo muy locuaz, caído en un abatimiento extremo Las sucesivas confesiones de la madre infanticida no despejan todas las incertidumbres. Ni mucho menos. Y los flecos de sus comentarios que se filtran a la prensa sólo añaden oscuras sombras. ¿Por qué mató usted a sus hijos? No quería tenerlos ¿Por qué los guardó en su congelador? ¿Por qué guardó los cuerpos de sus hijos en el congelador? -Porque no quería separarme de ellos Porque no quería separarme de ellos ¿Nunca habló de su crimen con su esposo? Él no sabía nada. Lo hice todo a sus espaldas Los primeros detalles conocidos apenas permiten aportar briznas de respuestas, cubiertas con espesas sombras. Los niños nacidos, estrangulados, congelados y guardados durante dos o tres años en el congelador de casa, pesaban respectivamente 3.3 y 3.6 kilos. Ya en Seúl, desde el 2002, los Courjault mudaron de casa en dos ocasiones. Los bebés congelados fueron transportados en bolsas de plástico. La madre afirma haber sido ella quien se encargó del transporte. Está oficialmente claro que fue el esposo quien denunció a la policía surcoreana la aparición de los dos niños asesinados y congelados. Hasta ayer, la madre de Jean- Louis Courjault también se negaba a creerlo: Véronique es una mujer muy sensible. La policía la ha sometido a una tensión insoportable. Y ha terminado por declarar una locura. No puedo creerlo Los psiquiatras que trabajan para el Ministerio del Interior han preferido poner a los dos hijos vivos del matrimonio bajo la custodia de una hermana del esposo. Michèle Benhaïm, psiquiatra, analiza el caso de este modo: Se trata de un caso a imagen y semejanza de nuestra sociedad. Una sociedad de consumo y goce inmediato. La madre metió en el congelador a sus hijos asesinados como hacía con cualquier producto de consumo