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ABC VIERNES 13 10 2006 Internacional 31 NUEVA YORK REVIVE EL FANTASMA DEL 11- S El accidente de la avioneta no sólo ha revivido el trauma de los atentados contra el World Trade Center, sino que ha puesto sobre la mesa la falta de seguridad de los cielos neoyorquinos, cinco años después de que se produjera la catástrofe CORY LIDLE Piloto de la avioneta siniestrada Seguridad a humo de pajas MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL El pitcher que siempre voló por libre M. Á. BARBERO NUEVA YORK. La muerte del jugador de béisbol Cory Lidle al estrellarse su avioneta el miércoles contra un rascacielos de Manhattan no sólo revivió el trauma de los atentados contra el World Trade Center, sino que ha puesto sobre la mesa la falta de seguridad de los cielos neoyorquinos, cinco años después de que se produjera la lección del 11- S. El espacio aéreo de Manhattan está restringido a uso de vuelos comerciales, pero tiene un talón de aquiles: el llamado Corredor VFR del Hudson, que permite a helicópteros y avionetas recorrer los ríos que bordean la isla, sin necesidad de entrar en contacto con la torre de control, siempre y cuando no superen los 1.100 pies de altura. Vuelos turísticos Esta vieja normativa ha dado alas a lucrativos negocios de helicópteros que muestran a los turistas el paisaje aéreo de la ciudad de los rascacielos, pero también a las empresas que sirven a los altos ejecutivos de Nueva York, a los diplomáticos de la ONU o a los muchos multimillonarios que utilizan aviones privados para llegar al aeropuerto o a sus residencias vacacionales en las playas de Long Island. La belleza escénica del corredor del Hudson, con la Estatua de la Libertad y el puente de Brooklyn entre otros monumentos, lo hace especialmente atractivo para los pilotos, que ayer se resistían a la posibilidad de que las autoridades les quiten lo que consideran uno de los principales alicientes de volar. Sus temores se hacían realidad ayer en la voz del gobernador de Nueva York George Pataki, que pidió a las autoridades aéreas que hicieran permanentes las restricciones temporales que activaron tras el accidente mientras revisa medidas más drásticas. Según esto, todos los aparatos que no fuesen vuelos comerciales de pasajeros se verían obligados a pedir auto- El edificio contra el que chocó la avioneta, momentos después del impacto rización a la torre de control y coordinar su recorrido. Eso es sólo el principio de lo que busca el gobernador. El espacio aéreo de Nueva York debería disfrutar del mismo nivel de protección que el de nuestra capital dijo Pataki. Desdel el 11- S de 2001, en Washington D. C. los aviones tienen que evitar un espacio aéreo de 15 millas náuticas. La violación de esta normativa ha provocado en más de una ocasión la evacuación de la Casa Blanca y el Capitolio. Los expertos sostienen que el daño que puede causar una de estas avionetas, aun si estuvieras cargadas de explosivos, no crearía el tipo de daños AP que le gustaría a Al Qaida dijo Pat D Amuro, ex agente de la unidad contraterroristas de la CIA a la cadena CNN. Aún así, siempre queda la preocupación del lobo solitario que pueda simpatizar con una causa radical fundamentalista o de cualquier otro tipo alrededor del mundo La ubicación de la ONU al borde del río del Este, sólo 30 manzanas por debajo del Edificio Belaire que sufriese el embate del miércoles, lo hace todavía más probable. Allí el secretario general de la organización, Kofi Annan, ocupa el piso 38. El motor de la avioneta del jugador de béisbol se incrustó en el piso 40 del edificio siniestrado. MADRID. Cory Lidle nunca habría recibido tantos titulares como hoy a causa de su carrera deportiva. Como pitcher llevaba diez temporadas en la Major League, lo máximo a lo que puede aspirar un jugador de béisbol, pero no podía considerársele una estrella de este deporte. Más bien, era un jornalero de la gloria. Los Yankees de Nueva York, a los que llegó traspasado el pasado verano, eran su séptimo equipo profesional y en ninguno de ellos había obtenido la consideración de estrella. Aunque su fuerte carácter y su espíritu ganador le valieron un reconocimiento en el campeonato, no se puede decir que contase con muchas amistades entre sus compañeros. Poco hablador, de carácter hosco y cabezota, era de los pocos que no pertenecía al sindicato de jugadores y fue muy criticado por ellos al saltarse una huelga en 1995. No era de los que pedía disculpas. Por eso, cuando llegó a la Gran Manzana criticando a sus antiguos compañeros de los Phillies por no emplearse a fondo, desde allí le despidieron diciendo que lo único que le importaba era su avioneta. Precisamente ese capricho aéreo nunca gustó mucho en los Yankees. No le prohibieron volar (lo que levaba haciendo con éxito desde un año antes, cuando aprendió en California) pero les recordaba un trágico accidente de su catcher Thurman Munson 27 años atrás. Y la historia, lamentablemente, se volvió a repetir. El miércoles decidió volar por libre (las avionetas pequeñas no tienen que informar de sus planes de vuelo) y la fortuna volvió a darle la espalda.