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ABC VIERNES 13 10 2006 Internacional 27 DESAFÍO NUCLEAR EN EXTREMO ORIENTE COMER EN EL BURKA- KING S Soldados norcoreanas patrullaban ayer una instalación militar próxima a la ciudad de Sinuiju AP China trata de suavizar las sanciones de Naciones Unidas a Corea del Norte Washington sigue en sus trece aunque pierda el voto de Pekín b El embajador estadounidense ante la ONU insiste en que el Consejo debería responder a una prueba nuclear en la misma semana en que se produce MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NACIONES UNIDAS. Incapaz de convencer al embajador estadounidense en la ONU, John Bolton, el Gobierno chino envió ayer a uno de sus altos funcionarios directamente a la Casa Blanca, donde el ex ministro de Asuntos Exteriores Tang Jiaxuan pidió al presidente George W. Bush que las sanciones contra Corea del Norte no tengan como objetivo castigar a ese país, sino alentarlo a optar por la vía pacífica. Su audiencia con el presidente de Estados Unidos duró apenas 15 minutos, lo que explica que no se discutieran detalles de la resolución. La secretaria de Estado dará instrucciones al embajador Bolton aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino. Fuentes de la prensa americana señalaban que China se opone a las restricciones de viaje para los miembros del Gobierno coreano al considerar que lo aislarían aún más, e incluso pretende limitar el embargo financiero. Bolton no confirmó el origen de las discrepancias pero reconoció que sigue habiendo diferencias en aspectos importantes de la resolución El embajador estadounidense se definió como el tipo de hombre que trabaja 24 horas siete días a la semana para ilustrar que el esfuerzo por consensuar posturas persistirá hasta el último momento. Vamos a seguir trabajando en ello, pero no a costa de perder la oportunidad de enviar una respuesta enérgica y rápida Estados Unidos pretende que el Consejo de Seguridad de la ONU vote hoy su propuesta de resolución con los cambios añadidos tras las negociaciones, incluso si eso le cuesta perder el voto de China. Obviamente nos gustaría contar con el mayor número de votos dijo Bolton, dando a entender que no era un requisito imprescindible. Nadie espera, sin embargo, que China haga uso de su derecho a veto. Rusia, otro de los cinco miembros permanentes del Consejo, era ayer partidario de dar más tiempo a las negociaciones con reuniones que iban a producirse a lo largo del fin de semana en su país y en Asia, con la esperanza de convencer al Gobierno de Pyongyang de que abandone sus intenciones nucleares y vuelva a la mesa de negociacio- nes. Pero Washington no parecía dispuesto a que esta resolución se dilate más. El Consejo debería intentar responder a una prueba nuclear en la misma semana en la que se produce, no creo que eso sea pedir demasiado defendió Bolton. No debemos permitir que reuniones y más reuniones sirvan de excusa para no actuar Negociaciones directas Estados Unidos cree que la pelota está en el terreno coreano, ya que su Gobierno tiene la opción de aceptar los acuerdos a los que llegó el año pasado con China, Rusia, Japón, Corea del Sur y EE. UU. en los que obtenía incentivos económicos a cambio de suspender sus actividades nucleares y permitir que eso sea verificado por inspectores internacionales. Un acuerdo del que el propio Gobierno de Pyongyang se retiró por considerar que Estados Unidos no le daba el reconocimiento adecuado al negarse a mantener negociaciones directas. La prueba nuclear que clama haber llevado a cabo con éxito en la madrugada del pasado lunes, sin confirmar aún por los expertos internacionales, es vista como un intento de presionar a Washington para que acepte esa vía. Sin embargo, el Gobierno de Bush la ha tomado como una oportunidad para convencer a las potencias mundiales de que se necesitan medidas más duras contra Corea del Norte. Rusia es partidaria de dar más tiempo a las negociaciones para tratar de convencer a Pyongyang on ya demasiados para creer que se trata de hechos inconexos. Desde la condena de Salman Ruhsdie hasta las recientes protestas por el vídeo de los jóvenes daneses pintando a Mahoma, la realidad es que en Europa han pasado dos cosas muy importantes: primero, el aumento de la población musulmana en nuestro suelo; lo segundo, una imparable radicalización, islamización, de los musulmanes en Europa. Ambas cuestiones amenazan con cambiarnos para siempre. A peor. No tendría espacio suficiente aquí para recitar las sucesivas ocasiones en las que el islamismo se ha rebelado, de palabra o hechos- -y RAFAEL L. a menudo ambos- -conBARDAJÍ tra cuestiones que nos son naturales a los ciudadanos europeos. Baste citar el informe del ministerio de Interior galo, de esta misma semana, en la que se reconoce que en el último año unos 2.500 policías han sido agredidos por jóvenes norteafricanos de los barrios periféricos. La quema de coches se hace con sordina, pero las agresiones al sistema y a sus símbolos continúan. No ha habido acto terrorista islámico en la última década en el que no se haya registrado una participación significativa de musulmanes radicales residentes en Europa. Como tampoco ha habido actos terroristas islámicos en Europa sin la presencia de algún marroquí. Pero los actos terroristas son sólo la punta de un enorme iceberg: el islam radical es hoy más atrevido que nunca, dispuesto a dictarnos lo que es apropiado o no en nuestra propia casa. No me cabe la menor duda de que esto es así porque nos ve débiles, vacilantes, desorientados y sin capacidad de reacción. En ciertos lugares se empieza a ver lo que, de no hacer nada para evitarlo, será algo común en toda Europa en poco tiempo. Michel Thoomis, el líder del sindicato policial francés, se lo ha escrito a Sarkozy: Vivimos en un estado de guerra civil, orquestada por los islamistas radicales. No es una cuestión de violencia criminal. Es una intifada, con sus piedras y sus cócteles Molotov En la Unión Europea viven ahora más de 20 millones de musulmanes cuyo crecimiento es imparable a corto y medio plazo. De hecho, si Europa crece en las próximas décadas se deberá al aumento de la población musulmana. Muchos jóvenes, y no pocos tentados por el extremismo. Y, con todo, no es sólo una cuestión de números. Es, finalmente, una cuestión de fe y voluntad. Mientras que la Europa secular parece no creer en nada, o cree en las cosas más disparatadas, la yihad se revela como una fuerza de atracción y movilización más que poderosa. Se empieza por asesinar a un director de cine; se asalta luego un club gay; se hace callar más tarde al Papa... y como sigamos así, tendremos que llevar a nuestros hijos a comer al Burka- king para disfrutar de una hamburguesa. Que no lo consigan depende de nosotros.