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26 Internacional DESAFÍO NUCLEAR EN EXTREMO ORIENTE VIERNES 13 10 2006 ABC El ex capitán Kim Sung Min, uno de los desertores más famosos de Corea del Norte, explica a ABC la odisea que vivió para escapar del régimen estalinista y cómo es la existencia cotidiana en este paupérrimo y hermético país Caminaba rodeado de cadáveres TEXTO Y FOTO: PABLO M. DIEZ. ENVIADO ESPECIAL SEÚL. Durante la gran hambruna, caminaba rodeado de cadáveres que se amontonaban en la calle cuando iba a trabajar cada mañana Así comienza uno de los poemas que escribió Kim Sung Min tras escapar de Corea del Norte el 1 de octubre de 1995. Hace ahora once años, este pequeño país asiático de 23 millones de habitantes, uno de los más pobres y aislados del planeta, sufría una de sus mayores catástrofes tras el derrumbe de la Unión Soviética, su principal, y casi único, aliado. Como consecuencia de dicha desintegración, Corea del Norte atravesó una hambruna que se cobró entre 1,5 y 2 millones de vidas y, de paso, acabó con el paraíso terrenal que pregonaba la propaganda del régimen estalinista. Uno de los primeros en abrir los ojos ante el infierno que realmente era el país fue Kim Sung Min, su desertor más famoso. Llevaba ya una década en el Ejército, donde había ingresado con 17 años, y me di cuenta de que nuestra misión consistía en someter a nuestro pueblo, en lugar de ayudarlo explicó ayer a ABC este ex capitán norcoreano, nacido el 5 de junio de 1962 en la ciudad de Heecheon, en la provincia de Jagan. A los dos años, su familia se mudó a Pyongyang, donde comprobó que las penurias del régimen no se circunscribían únicamente al campo, ya que en las ciudades la gente también comía raíces y la corteza de los árboles porque no tenían otra cosa que llevarse a la boca. viven en Corea del Sur, pero el ex capitán Kim Sung Min no tuvo tanta suerte. Aunque el fugitivo logró llegar al puerto chino de Dalian e incluso subió de polizón a un barco, fue apresado por la Policía y enviado a un campo de detención en la frontera con Corea del Norte. Hacinado en celdas diminutas, allí coincidió con numerosos compatriotas hasta que fue deportado a su país, donde le estaba esperando un juicio público. Habían convocado a los vecinos del pueblo para insultarme y lincharme por mi traición a la patria, por lo que me escupieron, me golpearon, me tiraron piedras y me arrastraron por el suelo dándome patadas indicó Kim, que había sido condenado a muerte. Ejecución pública No podía soportar la idea de que mis antiguos compañeros me fusilaran o de que mi ejecución se convirtiera en un espectáculo al que obligan a asistir a niños y ancianos, así que salté en marcha del tren que me llevaba hasta Pyongyang manifestó Kim, que en principio pensaba suicidarse pero acabó sobreviviendo. Sin acabar de creerse su fortuna, volvió a escaparse y pasó cuatro años ocultándose como un inmigrante ilegal en China hasta que, gracias a un familiar suyo que localizó en Corea del Sur, consiguió el dinero suficiente para pagarse un pasaporte falso y un billete de avión. Kim Sung Min, que dejó en su país a cinco hermanas mayores de las que no sabe absolutamente nada, dirige hoy una emisora de radio, Free North Korea Broadcast Radio, cuyos programas contra Kim Jong- il llegan hasta el régimen estalinista. Lo malo es que allí, donde ya resulta difícil comer una vez al día, son pocos los que pueden permitirse el lujo de tener un transistor. Kim Sung Min, entrevistado ayer en su casa por ABC La gran hambruna de hace once años se cobró entre 1,5 y 2 millones de vidas en Corea del Norte relató Kim Sung Min emocionado. Por ese motivo abandonó su puesto como capitán del Ejército, que le proporcionaba una vida mejor que la que tenían la media de sus compatriotas, en busca de un incierto destino: la libertad. Como la frontera con Corea del Sur está blindada en la zona desmilitarizada Kim huyó primero a China cruzando el río Tumen. Sólo una ración diaria Sólo nos daban una ración diaria de arroz y cereales y, cuando recibíamos carne de cerdo por el cumpleaños de nuestros líderes, Kim Il- sung y Kim Jong- il, la falta de costumbre ante tanta grasa nos provocaba unas diarreas tan fuertes que doce de mis compañeros murieron delante mí rememoró el desertor. Siendo todavía un adolescente, y huérfano desde los 14 años de sus dos progenitores, Kim empezó a pensar muy seriamente en huir de Corea del Norte cuando cayó en sus manos un panfleto de propaganda impreso en el vecino del sur, uno de los tigres asiáticos gracias a su desarrollo económico. A los 22 años, tuvo la oportunidad de escuchar una radio surcoreana y, poco después, descubrió que toda su vida en el paraíso de los trabajadores había sido una mentira del Gobierno. Hasta el año 2000, había una devoción general por nuestros líderes, pero todo cambió con la gran hambruna. Empezamos a ver entonces cómo nuestros vecinos morían de hambre y malnutrición y sus cadáveres eran abandonados en plena calle, al igual que muchos ancianos y niños, que eran expulsados de sus casas por sus familias Ayudado por los grupos de chinos y disidentes norcoreanos que organizan las fugas de los desertores por unos 30 euros, el fugitivo comenzó una odisea por el gigante asiático que le llevó hasta la Embajada de Corea del Sur en Pekín, donde fue rechazado. ¿Qué haces aquí? Regresa antes de que nos metas en un lío le espetaron los guardias de la legación diplomática, que no se concienció de la situación de estos refugiados hasta que, en 2002, la niña Kim Han- mi sobrecogió al mundo. Las imágenes de un vídeo mostraron a la pequeña aterrorizada mientras su madre intentaba zafarse de los militares chinos para entrar en el Consulado surcoreano de Shenyang. Finalmente pudieron pasar, y ahora El régimen de Pyongyang aplicará duras contramedidas al bloqueo impuesto por Japón P. M. DÍEZ SEÚL. Corea del Norte persistía ayer en la única diplomacia que conoce: la amenaza. Nunca hablamos en vano. Aplicaremos duras contramedidas que se concretarán en los próximos días si Tokio sigue con su presión anunció a la agencia Kyodo el embajador norcoreano para la normalización de las relaciones con Japón, Song Il- ho. Es la respuesta al castigo que le impondrá Tokio, que ha prohibido las importaciones norcoreanas e impedirá la entrada de sus buques y de la mayoría de sus ciudadanos. El diario surcoreano Munhwa Ilbo publicaba ayer, citando fuentes norcoreanas, que Pyongyang hará su segundo ensayo nuclear en los próximos días. La amenaza ha llevado al Gobierno de Seúl a pedir la protección de Estados Unidos: Debido a la ansiedad pública, he recalcado la necesidad de un paraguas nuclear suministrado por Washington explicaba al Parlamento el ministro surcoreano de Defensa, Yoon Kwang- ung. Sometida a la presión internacional, Corea del Sur renunció hace treinta años a la bomba atómica, pero las provocaciones de Pyongyang han cambiado su mentalidad. Según las últimas encuestas, el 65 por ciento de la población se muestra a favor del arma nuclear. La gente está frustrada y decepcionada con Pyongyang, aunque hay un sector progresista que acusa a EE. UU. de llevar al dictador Kim Jong- il hasta este extremo dijo a ABC Young- Ho Park, investigador del Instituto para la Reunificación.