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ABC VIERNES 13 10 2006 25 El tercer partido de Dinamarca cuelga en la red un dibujo que muestra a Mahoma en actitud pederasta China pretende suavizar las sanciones de Naciones Unidas a Corea del Norte, contra la opinión de EE. UU. lectuales, entre los que se encuentra el nuevo premio Nobel, denuncian un comportamiento irresponsable. Desde hace muchos años, Orhan Pamuk denuncia el riesgo trágico de empujar Turquía hacia el Islam Numerosos universitarios estiman que Francia desentierra una inmensa tragedia, cuya manipulación política precipitará nuevas y dramáticas incomprensiones. En rueda de prensa, el ministro de Exteriores turco, Abdullah Gul, dijo que Turquía no se lo va a tomar bien. No diremos que se pasará y será olvidado. La Gran Asamblea Nacional (parlamento en pleno) celebrará una sesión extraordinaria el martes y tomaremos las medidas necesarias aunque no precisó cuáles podrían ser. Más de un millón de armenios desaparecieron del mapa hace cien años. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si hubo un plan deliberado del Gobierno turco para exterminarlos o fue resultado de una persecución en las turbulencias de la I Guerra Mundial La limpieza étnica del viejo imperio ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL Un duro revés a las relaciones En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores, que tildó la medida de hostil afirmó que las largas relaciones entre Turquía y Francia han sufrido un duro revés debido a las iniciativas irresponsables de políticos franceses que no son capaces de predecir las consecuencias de sus actos En Francia, la minoría turca se considera satisfecha y ha apoyado con modestas manifestaciones un proyecto de Ley que divide a todas las fuerzas políticas. A la izquierda, PS y PCF apoyan masivamente el castigo penal de la negación de las masacres genocidas. Los ecologistas están parcialmente divididos. A la derecha y el centro, la Unión por un Movimiento Popular y la Unión por una Democracia Francesa están divididas, hasta el extremo de abstenerse favoreciendo la aprobación. En la cúspide del Estado, el volátil comportamiento de Chirac ha favorecido las más diversas demagogias. En su día, el presidente fue el primer defensor de las negociaciones entre la UE y Turquía. Esa antigua posición fue matizándose a favor de la meteorología política y diplomática. En días pasados, impuso su condición al ingreso turco: la aceptación oficial del genocidio. Ante unas tropas de diputados muy dividas, Nicolás Sarkozy ha decidido callar cuando Francia ahonda su aislamiento en una Europa parcialmente víctima del eclipse y declive francés. BRUSELAS. A principios del siglo XX, cuando el exhausto Imperio Otomano afrontaba su propia desaparición, se produjeron en Anatolia persecuciones y asesinatos masivos de armenios, cuyas cifras son hoy en día difíciles de contrastar, pero que podrían sobrepasar el millón de víctimas. Ejército turco es señalado con buena parte de la responsabilidad pero también se menciona a los campesinos kurdos, entonces considerados como integristas islámicos. Los sucesos tuvieron lugar en 1909, 1914 y 1915 cuando las autoridades respondieron con brutalidad a los intentos de los armenios de seguir el camino de la emancipación, como habían hecho otros pueblos sometidos al imperio. Los historiadores encuentran dificultades para establecer sin ningún género de dudas si existió o no un plan específico de exterminio de los armenios, o si se trató de negligencia en la protección de un pueblo que oficialmente recibía el nombre de Nación Leal pero al que los vientos del nacionalismo estaban llevando entonces en dirección a Rusia. La actual República turca no había nacido cuando los hechos se produjeron, pero ni en Estambul antes ni en Ankara ahora se acepta que en Turquía se llevaran a cabo tales atrocidades. El artículo 301 del código penal, que prohíbe expresiones denigrantes para el prestigio del país, se aplica automáticamente si alguien pronuncia las palabra genocidio armenio. El Imperio Otomano fue un ejemplo de organización multinacional que gobernó sobre distintas religiones, razas y lenguas. Pero cuando el llamado Enfermo de Europa agoni- Soldados turcos ante los cuerpos de ejecutados armenios, en una foto de 1915 AFP zaba en los prolegómenos de la I Guerra Mundial, se terminó toda la tolerancia. En Estambul y en casi todas las regiones turcas había griegos ortodoxos, judíos sefardíes, turcomanos y, naturalmente, armenios que habitaban esas tierras desde tiempo inmemorial. La única disidencia étnica que ha sobrevivido un siglo después son los kurdos, y ya se sabe cómo: ayer mismo el Ejército anunció haber perdido dos hombres en combate con los que oficialmente son turcos de la montaña El por qué los militares turcos consideran inaceptable la idea de discutir siquiera una parte del pasado de su país es algo que desde Europa es un poco difícil de entender. Después de una tradición imperial, abandonada oficialmente la religión como elemento de cohesión, el nacionalismo primario y castrense es el único referente en el que se basa la República. Si Turquía fuese un país rico, tal vez podría permitirse el lujo de comprar una conciencia nueva o de ignorar la propia. Pero como son pobres han decidido que necesitan un pasado glorioso, que no se puede manchar con baldones deshonrosos. Ya nadie se acuerda de los pueblos armenios arrasados, de los cientos de iglesias destruidas por el Estado o convertidas en mezquitas, de los barrios enteros abandonados por sus habitantes cristianos. Lo que no se puede negar es que en Estambul no hace tanto que aún se hablaba griego, armenio o ladino, y que ahora no se habla más que turco, si acaso con acento kurdo.