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ABC VIERNES 13 10 2006 Nacional EL DÍA DE LA FIESTA NACIONAL 15 Zapatero es, junto al presidente de Chipre, el único dirigente europeo que no ha pisado la Casa Blanca preguntado por ese hecho por un grupo de periodistas, aseguró: Los soldados estadounidenses han desfilado muy bien, representando a nuestra bandera, a nuestro pueblo y a nuestras Fuerzas Armadas Cuando se le preguntó si con lo sucedido ayer quedaba resarcido el desplante hecho hace tres años por Zapatero, eludió dar una respuesta directa y se limitó a subrayar: Para mí, es un honor estar aquí, en España, con nuestra bandera Fuentes militares y diplomáticas consultadas por este periódico reconocieron, que, a pesar de que las relaciones entre España y Estados Unidos, han mejorado en los últimos tiempos, especialmente en el campo de la Defensa, Washington seguía teniendo clavada la espina del incidente protagonizado por Zapatero. Al parecer, la pasada semana, cuando ya se había confirmado la presencia de la enseña de Estados Unidos en el desfile, el embajador Aguirre visitó al jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Félix Sanz. Aguirre le hizo entrega de una bandera estadounidense de gala, doblada al uso norteamericano, con un marco y una placa conmemorativa. El embajador señaló, en ese momento, que entregaba la bandera en nombre de Estados Unidos en reconocimiento al cariño con el que las Fuerzas Armadas Españolas tratan al pueblo estadounidense. Aguirre expresó igualmente su agradecimiento por la invitación a participar en el desfile, un gesto que, en medios políticos, se consideraba prácticamente imprescindible en el proceso de normalización de las relaciones entre los dos países. Si el año pasado fue silenciada por TVE, la pitada con que ayer volvió a ser despedido Zapatero de la plaza de Colón se transformó, gracias a la técnica de la emisora pública, en la artificial banda sonora del caluroso adiós tributado a los Reyes Una bronca majestuosa TEXTO: JESÚS LILLO MADRID. A diferencia de lo sucedido el año pasado- -cuando, en medio de un gran escándalo y entre acusaciones de censura, TVE evitó la cobertura informativa de los abucheos con que el público despidió al presidente del Gobierno al término del desfile de la Fiesta Nacional- la emisora pública proyectó ayer con nitidez unas protestas que volvieron a repetirse en el mismo lugar y contra el mismo personaje público. Los responsables de la señal institucional realizada y difundida por Televisión Española, sin embargo, mezclaron en una misma secuencia los pitos contra Rodríguez Zapatero y la imagen de Su Majestad el Rey abandonando el escenario principal de la parada militar. La violencia del plano servido por Televisión Española- -inédito hasta la fecha, inexistente salvo en una mesa de mezclas en la que los sonidos desaparecen un año y, al siguiente, son acoplados a imágenes que les son ajenas- -forzó al comentarista de la emisora pública a intervenir para advertir a la audiencia que las protestas quizá no iban dirigidas contra Don Juan Carlos, llegó a dudar en directo, sino contra- -insinuó- -Rodríguez Zapatero, lo que ya es costumbre, al contrario de la extraña y artificial imagen transmitida a la audiencia, la de un Rey despedido con bronca. A lo largo de la cobertura televisiva, realizada con el rigor y el oficialismo habituales en la cadena pública, La retransmisión del año La cobertura en directo del desfile del Día de la Fiesta Nacional registró el año pasado, según datos de la consultora Sofres, una cuota de pantalla media del 50,2 por ciento. Pese a su oferta en una franja de reducido consumo televisivo y en una jornada de descanso, más de tres millones de espectadores siguieron el especial elaborado en la plaza de Colón por TVE, una de las contadas retransmisiones oficiales que la cadena estatal programa, por su indudable tirón popular, a través de su Primera cadena y la que más seguidores reúne de toda la agenda oficial. José Luis Rodríguez Zapatero ocupó un lugar muy secundario. Era el Rey el que volvía a dominar la escena, presidiendo un acto que al jefe del Gobierno no se le da bien del todo y en el que suele recibir el trato amargo de lo que TVE calificó en su telediario nocturno de un grupo de personas y que el día de la Fiesta Nacional viene a ser algo más numeroso. El legítimo protagonismo del Rey en la festividad de ayer se convierte en coartada para que los profesionales de Televisión Española pierdan de vista a quienes lo rodean en la tribuna. Neutralizar a Rodríguez Zapatero en uno de sus escenarios más incómodos y, en cambio, seguir sin descanso la figura de Su Majestad permite a Televisión Española componer un cuadro televisivo- -ya previsible, ajeno a cualquier pincelada noticiosa- -en el que el presidente del Gobierno no sufre, para millones de espectadores, el desgaste provocado por un abucheo ya cíclico. Sin embargo, llevar al extremo esa cómoda fijación visual tiene como resultado esperpentos como el de ayer. Resumen de lo anterior Fue en los telediarios posteriores a la retransmisión del desfile militar, y quizás ante el temor de que se reprodujesen las acusaciones del año pasado, cuando TVE decidió informar de la bronca dedicada a Zapatero, reducida, eso sí, a una manifestación minoritaria. También hicieron los informativos de la cadena pública mención al celebrado regreso de la bandera estadounidense al paseo de la Castellana, aunque sin recordar el desafortunado episodio que motivó su ausencia: el desprecio con que el presidente del Gobierno la saludó el 12 de octubre de 2003. Difícil papeleta- -cada año peor resuelta- -para una cadena decidida a proteger a Rodríguez Zapatero en un plató natural y cuyo público no puede dirigir, ni silenciar.