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4 Opinión VIERNES 13 10 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar PRESUPUESTOS EN EL AIRE A presentación de cinco enmiendas a la totalidad contra el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, la norma más importante de cuantas remite el Gobierno al Parlamento cada año, representa un problema de primera magnitud para José Luis Rodríguez Zapatero, por lo que conllevan de desautorización- -todavía previa, es cierto- -a su gestión en el tercer año de legislatura. En los dos ejercicios anteriores, Zapatero había sabido afrontar las amenazas de veto que esgrimían los distintos partidos con el objetivo- -habitualmente trufado de rancio nacionalismo- -de sacar réditos de las cuentas públicas. Incluso supo metabolizar sin excesivo dramatismo el severo desgaste personal que su sumisión a ERC le costó entre los votantes socialistas más críticos con la voracidad nacionalista. Negociar los Presupuestos condicionado por la obsesión de aislar al PP, y bajo la obligada premisa de ceder al chantaje de partidos empeñados en recordar al PSOE que su mayoría parlamentaria es insuficiente, ha sido hasta el momento una compleja tarea de filigrana que, al final, Zapatero culminaba con tanta improvisación como éxito. Pero ahora no se trata sólo de cuadrar las cuentas como si de un sudoku se tratara, como ha advertido más en serio que en broma el vicepresidente Solbes. Por primera vez en la legislatura, la amenaza de que el Congreso devuelva a Moncloa su proyecto presupuestario es cierta. De ocurrir, no sería sólo un varapalo que superaría en dureza al rechazo que el pasado año sufrieron los Presupuestos en el Senado: representaría una demostración de que Zapatero, según se acerca el final de la legislatura, pierde los apoyos de los que antes presumía. Supondría, en definitiva, una constatación de que su política de alianzas- -ahora con ERC o IU, a veces con el PNV, luego con CiU o Coalición Canaria... según se tercie- -ha venido siendo tan oportunista como inestable. Una hipotética devolución de los Presupuestos al Gobierno abocaría al Estado a prorrogar durante 2007 las cuentas de 2006, algo que, aparte de constituir un serio contratiempo, derivaría también en un previsible incumplimiento de los compromisos que el PSOE adquirió con Cataluña a cambio de poner fin al suplicio del Estatuto. Hasta el próximo martes, el PSOE tiene tiempo de negociar, pero hoy los Presupuestos serían devueltos al Gobierno con 174 votos en contra (PP, CiU, ERC, PNV y EA) 171 a favor (PSOE, CC, BNG, CHA y NB) y cinco abstenciones (IU- IV) La enmienda a la totalidad del PP no preocupa al PSOE porque va de suyo; tampoco, por su irrelevancia, la presentada por la única diputada de Eusko Alkartasuna; pero sí deben inquietarle las de CiU y ERC, que con seguridad se reservarán mover ficha hasta conocer a partir del 1 de noviembre quién y cómo gobernará en Cataluña; y desde luego preocupa el PNV, que el año pasado logró de Zapatero una componenda para financiar la llamada Y vasca e ingresos extra para acallar la guerra del cupo Otra clave estará en IU, necesitada de paliar un progresivo desprestigio derivado precisamente de su mansedumbre ante el Gobierno. A Zapatero se le acumulan los problemas, tanto los que son de compleja resolución por su dependencia de la incertidumbre como los que creía tener resueltos hasta el final de su mandato. Y los Presupuestos pertenecen a esta última especie. L EL EJÉRCITO Y LA FIESTA DE TODOS M UCHOS miles de ciudadanos presenciaron en directo el desfile de casi 4.000 soldados por el madrileño paseo de la Castellana, con motivo de la Fiesta Nacional. Una nación de ciudadanos que cuenta con una larga historia y un moderno sistema democrático debe honrar como merecen a los símbolos comunes, en particular el himno y la bandera. Así lo exige la soberanía que reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado, presentes ayer en el desfile con las ausencias- -ya reiteradas- -de quienes sólo saben hacer política desde una visión particularista y excluyente. Los ciudadanos aplaudieron con entusiasmo el paso de unidades de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil, disfrutaron con la destreza de los paracaidistas al entregar la bandera y mostraron un especial cariño hacia los reservistas. Las Fuerzas Armadas, plenamente profesionales y adaptadas a los tiempos, siguen gozando de la confianza de los españoles, en el cumplimiento impecable de las funciones que les atribuye el artículo 8 de la Constitución, bajo la autoridad suprema del Rey y mediante la cadena de mando establecida por las leyes. En tiempos de inquietud universal, la política de Defensa es y debe seguir siendo cuestión de Estado en un mundo que plantea graves desafíos que sólo cabe afrontar desde el realismo y no con tópicos pacifistas o posturas buenistas Fue muy aplaudida la presencia de la bandera norteamericana- -que retornaba al desfile tras dos años ausente- en el marco del homenaje a la misión de la OTAN en Kosovo. Más allá de oportunismos coyunturales, los ciudadanos son conscientes de que los EE. UU. única superpotencia contemporánea, son garantía de libertad y democracia frente a las tiranías y totalitarismos que proliferan en la sociedad internacional. En este sentido, los españoles manifiestan un orgullo legítimo por la presencia de las Fuerzas Armadas en misiones complejas y arriesgadas en el exterior. La seguridad colectiva y la paz sin concesiones demagógicas son principios básicos de la convivencia entre los pueblos, y nuestros soldados contribuyen con eficacia (también con heroísmo y sacrificio de sus vidas) al éxito de esta tarea colectiva. De ahí el calor del público hacia los representantes de estas unidades que actúan fuera del territorio nacional y cuya labor elogió merecidamente el Rey. Como era de prever, Rodríguez Zapatero permaneció en pie esta vez al paso de la bandera de Estados Unidos, logrando así la imagen que le permite rectificar su gesto lamentable de la época en que era jefe de la oposición. El presidente del Gobierno fue también protagonista por los silbidos y abucheos que recibió tanto a la llegada al desfile como a la salida, abucheos de los que se hizo eco TVE al final de su retransmisión, aunque sin ningún acierto, toda vez que los comentarios alusivos a las quejas contra Zapatero se complementaron con imágenes del vehículo en el que Sus Majestades los Reyes se disponían a trasladarse al Palacio Real, lo que sin duda pudo confundir a muchos miles de espectadores. Fuera por un casual y disculpable error en la realización de la retransmisión, fuera por un deliberado propósito de protección a la figura del presidente del Gobierno- -abucheado por segundo año consecutivo- lo cierto es que TVE cometió un error de bulto. De cualquier modo, los abucheos a Zapatero demuestran que hay ciudadanos dispuestos a expresar su malestar hacia el Gobierno socialista como impulsor de una política que no se corresponde con el modelo de la España constitucional que ayer se honraba en la fiesta de todos. El año pasado fue a causa del Estatuto catalán. Este año, el problema territorial, más diluido en la conciencia social pero igualmente presente, se ha agravado con un sedicente proceso de paz en el País Vasco envuelto en más dudas que certidumbres. El descontento de la gente debería de provocar en el jefe del Ejecutivo una reflexión seria, más aún cuando nunca hasta ahora un presidente había recibido abucheos en la Fiesta Nacional. Zapatero tiene el dudoso mérito de repetir por segundo año consecutivo. UN NOBEL POLÍTICAMENTE CORRECTO OS grandes premios internacionales cumplen una importante misión: mostrar que sigue habiendo personas capaces de ensanchar los conocimientos y los horizontes de la cultura universal. Nos recuerdan, en suma, que la civilización como valor absoluto sigue adelante en un proceso de perfeccionamiento de la historia de la humanidad. Resulta deseable que cuando una obra o un personaje es señalado con uno de estos grandes galardones internacionales sea para aplaudir y distinguir una aportación singularmente destacada. En el caso de los premios Nobel de carácter científico, se trata, casi siempre, de magnitudes frecuentemente indiscutibles, o al menos lo bastante claras como para determinar más objetivamente cuándo un descubrimiento o un avance teórico merecen ser proclamados como históricos. Sin embargo, otro tipo de galardones, especialmente el de Literatura, pero también el de la Paz, hace ya cierto tiempo que se han acomodado a los moldes de lo políticamente correcto y en visiones a muy corto plazo. Los méritos literarios del escritor turco Orhan Pamuk no pueden ser ignorados, y no van a ser ni mayores ni menores que antes de ser galardonado con el Nobel. Su posición de primera línea dentro de la literatura turca contemporánea era ya indiscutible, y de sus libros habla mejor que nadie el éxito que han cosechado. Pero ni lo uno ni lo otro deberían L ser razones para señalar con la gloria universal a un escritor relativamente joven, al que queda todavía una larga trayectoria creativa y que todavía no ha escrito una obra que se pueda considerar como universalmente admirada, o simplemente conocida mundialmente. Es evidente que la elección de un novelista originario de un país como Turquía, que cumple la doble característica de ser musulmán y laico, viene al dedo en los tiempos que corren de choques y alianzas de civilizaciones, y por ello su designación ya no ha causado la menor sorpresa. Después del incidente de Pamuk con la Justicia turca, al ser acusado torticeramente de atentar contra las esencias de su propio país por reconocer con naturalidad en una entrevista los lamentables sucesos de la matanza de armenios en 1915, la Academia puede contar con el amplificador que supone la votación, ayer mismo, de una polémica ley sobre este particular en Francia. Es evidente que si el objetivo era promover la literatura turca en general o las novelas de Pamuk en particular, la elección no podía ser más adecuada. Pero hablar de literatura universal es una cosa muy distinta, y la Academia Sueca ya debería saberlo. De sus decisiones depende el prestigio de sus galardones y de éste, que sigan siendo un aliciente para que otros se vean espoleados en el empeño de mejorar y engrandecer el destino de la humanidad.