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ABC JUEVES 12 10 2006 61 Toros FERIA DEL PILAR Del poco oro de El Juli al prohibido fumar con la cubierta Plaza de toros de la Misericordia. Miércoles, 11 de octubre de 2006. Sexta corrida. Lleno. Toros de José Luis Marca, el 5 como sobrero, desiguales de presentación, nobles aunque acabaron rajados por su falta de casta. El Juli, de grosella y oro. Dos pinchazos y estocada trasera y desprendida (silencio) En el cuarto, pinchazo hondo y descabello (palmas) José María Manzanares, de tabaco y oro. Pinchazo hondo. Aviso (ovación) En el quinto, bajonazo (ovación) Eduardo Gallo, de pistacho y oro. Pinchazo y estocada desprendida (vuelta al ruedo) En el sexto, tres pinchazos (palmas) gozano, que de buscar culpables para tan pobre balance los habría también entre los coletudos que apuntaron pero no dispararon, pasando de puntillas, sin demasiado compromiso con los aficionados. Para empezar, El Juli apareció con un vestido descargadito de oro. Si mucho se critican los diseños de los trajes que luce Juan José Padilla, el que ayer tarde portaba Julián López se llevaba con los del jerezano el pelo de un conejo. Luego todo siguió en consonancia, pues la aparente decisión se quedó en eso y por este albero pilarico no apareció El Juli de aquella encerrona con seis toros de hace dos años, ni aquel que cortó un rabo hace unas temporadas más. Decoroso, porque con ese oficio no se puede estar mal, pero simplemente eso, que fue muy poco para quien llevaba el peso de un cartel que había llenado la plaza. Un par de series con la derecha al primero y otras dos en el cuarto es poco, poco, poco... por mucho que se rajaran sus toros. Manzanares toreó muy despegadillo a su primero. Algún natural largo, pero siempre citando con la pierna contraria retrasada y sin la mínima e in- Á. G. ABAD ZARAGOZA. Poco con unas gotitas de sifón, o sea casi nada. Y en tardes como ésta, uno se fija más en la anécdota que en lo fundamental, sobre todo si lo fundamental no existe como sucedió ayer. La corrida de José Luis Marca tuvo nobleza pero en vez de ir de menos a más, todos los toros fueron de más a menos, incluido el sobrero que hizo quinto, acabando rajados. Les faltó casta más que fuerza y condicionaron en gran parte el festejo. Pero que aquí nadie se escude en la corrida del ganadero zara- Gallo sufrió una voltereta sin consecuencias y dio la única vuelta al ruedo dispensable apretura. Atacó más con la muleta en la derecha y ligó una serie sin excesos en la calidad. Series cortas que no daban tiempo a calentar los tendidos y cierta gracia andándole hacia el tercio para cuadrarlo. Con el sobrero toreó otra vez mejor por el pitón derecho en una serie con FABIÁN SIMÓN EDUARDO DÁVILA MIURA Matador de toros El toreo ha sido justo conmigo Después de una década de alternativa, hoy dice adiós a los ruedos en la Maestranza, donde sumará su paseíllo número 25 TEXTO: FERNANDO CARRASCO ¿Qué piensa cuando ve en el cartel de hoy en Sevilla despedida de Eduardo Dávila Miura -Pues que ya no hay vuelta atrás. Creo que tengo cuerda para continuar, sobre todo después de tardes como las de Bilbao, Barcelona o Albacete, pero ha llegado mi momento de decir adiós y la decisión, además de madurada, está tomada con plena consciencia. ¿Ha conseguido lo que se propuso en su día? -Ni yo mismo pensaba que iba a llegar al sitio que he llegado. Tengo mil defectos, pero el principal ha sido que me ha faltado creer más en mí. -Si echamos la vista atrás, su caso es atípico en el mundo del toro... -Hay que pensar que soy nieto y sobrino de ganaderos. En casa no era el am- biente más ideal para ser torero y sí para seguir sus pasos. Pero yo estaba decidido y, poco a poco, fui absorbiendo lo que veía en casa de mi abuelo, la presencia de toreros, lo que veía en los vídeos, en la plaza... Y me salí con la mía. -Dicen que todos los comienzos son difíciles. ¿El suyo también lo fue? -La mayor dificultad fue la constante de tener que demostrar que quería ser torero. Por eso muchos se sorprendieron cuando en Sevilla toreé los miuras o cuando confirmé la alternativa en Madrid con los cuadris. Lo que he conseguido en el toreo ha sido porque se lo he hecho al toro. Puedo decir que el toreo ha sido justo conmigo. ¿En qué sentido? -Siempre que he triunfado he tenido recompensa al año siguiente. Y si hay una plaza que ha confiado en mí, aparte de Sevilla, ha sido Pamplona, mi tabla de salvación en los peores momentos. Tengo mucho que agradecerle a Pamplona, porque ha respondido siempre. Y ahí ha tenido mucho que ver también Miguel Criado. -En estos diez años de alternativa, ¿cuáles serían los mejores momentos de toda la carrera? -Sin lugar a dudas, el principio de temporada de 2002, donde la Feria de Abril resultó extraordinaria, y el tramo final de 2003, también con Sevilla como punto clave. Y añadiría 1999. -Se despide en la Maestranza. ¿Se ha considerado torero de Sevilla? -Sí, pero sin tener el concepto de la llamada escuela sevillana. Creo que muchos de los chavales que empiezan se empeñan a toda costa en torear como los toreros de esta escuela, y eso es un error. Me explico: yo tengo un concepto muy definido a la hora de interpretar el toreo, y además el cuerpo es importante, porque marca mucho. Estoy más cerca de la escuela rondeña que de la sevillana. Lo principal es que he encajado en Sevilla. ¿Cómo le gustaría que le recordase el aficionado? -Siempre me ha gustado la frase de Juan Belmonte de se torea como se es Lo más importante es que los aficionados digan que he sido fiel a mis convicciones tanto como torero como persona. Y puedo decir bien alto que nunca he fingido en una plaza. empaque, pero la faena, que no acababa de remontar, fue languideciendo sin que el torero pusiera medida en su final. Eduardo Gallo vio cómo el tercero besaba la arena unas cuantas veces antes de que metido en cercanías le ligara muletazos de arrimón, aguantando con firmeza los parones del de Marca. Se libró de milagro de la cogida en una fea voltereta y si no llega a pincharlo le corta una oreja. Se pegó otro arrimón ante el sexto que no se sabe muy bien si venía o no a cuento porque fue al final de una faena sin fuste en la que el público estaba más pendiente de la fuerte lluvia que en ese momento caía y que retumbaba sobre la cubierta. Por lo menos intentó justificarse en esa cercanía en la que parece sentirse cómodo. Tanto como los espectadores que seguían fumando cuando se cerró la cubierta sin que el presidente, máxima autoridad policial, hiciera cumplir la ley: ¡prohibido fumar!