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ABC JUEVES 12 10 2006 25 Corea del Norte considerará una declaración de guerra las posibles sanciones por su ensayo nuclear Los asesinos a sueldo vuelven a actuar en Moscú y matan a otro banquero de dos tiros en la nuca El siniestro se produjo el 11- O, exactamente un mes después del quinto aniversario de los atentados del 11- S tó a la 21 y a la 19- en la esquina del edificio cerca de la autopista Franklin Delano Roosevelt, que bordea la isla de Manhattan, en paralelo al río del Este. Todos los inquilinos fueron evacuados y cerca de 200 bomberos acudieron rápidamente. El piloto, un jugador de los Yankees Antes incluso de que se pudiera identificar el cadáver calcinado, pocos tenían dudas de que el piloto era el joven Cory Liddle, que el fin de semana pasado jugó con su equipo el último partido de la temporada... y de su vida. Su pasaporte fue encontrado en la acera, y el entrenador de los Yankees de Nueva York, Joe Torres, confirmó que el jugador de 34 años era el propietario de la Cirrus SR- 20 que se acababa de estrellar contra el Edificio Belaire. Liddle no había perdido la liga, sino la vida, de la forma en la que más temían sus compañeros, ya que en 1970 el equipo vivió la pérdida del que entonces fuera su capitán, Thurman Munson, de la misma manera. Era sólo una de las muchas coincidencias macabras que acompañaron el accidente de ayer. Hace poco más de un mes, Lidle concedió una entrevista al diario The New York Times para hablar de su nueva pasión y calmar a quienes temían algo como lo de ayer. El avión completo tiene un paracaídas explicó. El 99 de los pilotos que suben nunca tienen un fallo de motor, y el 1 que lo tienen normalmente aterrizan. Pero si estás arriba en el aire y algo va mal, tiras del paracaídas y el avión desciende lentamente A oscuras por las escaleras Los vecinos describían gritos y desmayos en las escaleras, durante los minutos que siguieron a la explosión, cuando las imágenes de miles de personas atrapadas en las Torres Gemelas acudían a la mente de todos. Algunos aseguraron que las luces se apagaron en las plantas más altas, por lo que debieron huir a oscuras por las escaleras. En su historia de rascacielos, Manhattan vivió un siniestro similar aunque más grave, cuando un bombardero de la II Guerra Mundial se estrelló contra las plantas 79 y 80 del Empire State, en 1945. Aquel accidente dejó 14 muertos y más de un millón de dólares en daños, además de quebrar la confianza de los neoyorquinos en las alturas, como lo hiciera luego el 11- S. No existe ninguna amenaza creíble aseguró el Departamento de Seguridad Interior. Dado que en su día los primeros informes sobre los atentados contra las Torres Gemelas hablaban de un accidente, ayer saltaron todo los resortes de seguridad como medida de precaución. El presidente fue informado, el Pentágono desplegó cazas por todo el país, y Nueva York cerró su espacio aéreo momentáneamente. Se trataba de prevenir otro 11- S, incluso si todo apuntaba a un desafortunado accidente. Poco después, las restricciones aéreas se limitaron a una milla alrededor del edificio afectado. Henry Neimark, un piloto que presenció el accidente, dijo a CNN que la avioneta capotó en el aire poco antes de estrellarse, por lo que su impresión es que se trataba de un piloto con problemas técnicos. La torre de apartamentos contra la que se estrelló la avioneta se llama The Belaire Es un edificio que fue construido a finales de los años ochenta y que está situado muy cerca de la casa de subastas de Sotheby s. El edificio tiene 50 plantas y un total de 183 apartamentos, algunos de los cuales fueron vendidos por más de un millón de dólares (unos 800.000 euros) Muchos de los apartamentos de las plantas inferiores del edificio están ocupados por consultorios de médicos o son oficinas administrativas. Por debajo de la planta 22 funciona una pequeña clínica. Es el hospital Special Surgery (hospital de cirugía especial) especializada en operaciones ortopédicas. Un portavoz del centro, Phyllis Fisher, dijo que ningún paciente o familiar se había visto afectado. Policías de Nueva York contemplan el edificio en una imagen que recuerda el 11- S AFP 655.000 muertos en Irak desde 2003 MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. El propósito de evitar la cuenta de muertos que se hiciera el gobierno de Estados Unidos antes de invadir Irak, escaldado por Vietnam, tropezó ayer con el estudio más amplio que se haya sobre el tema, cuyos resultados elevan el número de víctimas en el país hasta la escalofriante cifra de 655.000. Esto es veinte veces más que los 30.000 civiles muertos que estimase en diciembre pasado el presidente George W. Bush, quien ayer consideró que la nueva estimación no es creíble Pero los 655.000 muertos también representan diez veces más que las 50.000 víctimas contadas con nombre y apellido por la organización británica Iraq Body Count, y cinco veces más que las 128.000 nombradas por una organización iraquí que ayer mencionaba The Washington Post. A diferencia de éstas, el estudio no es un recuento de víctimas mortales, sino una estimación obtenida a partir de extrapolar una muestra representativa. Detrás de esta estimación, basada en entrevistas con 1.849 familias que llevaron a cabo médicos iraquíes de la Universidad de Mustansiriya en Bagdad, se encuentra la Universidad John Hopkins, que los ha supervisado, y el Centro para Estudios Internacionales del Instituto Tecnológico de Massachussetts, que ha pagado los 50.000 dólares de costo. Discrepancias Si bien el resultado discrepa sonadamente con quienes cuentan cadáveres en las morgues, es proporcional a otro estudio anterior de la revista médica británica The Lancet, que en octubre de 2004 estimó en casi cien mil el balance mortal de la invasión estadounidense. Este medio colabora en el estudio anunciado ayer y publica los resultados en su website, www. thelancet. com Para la muestra se han elegido 47 ba- rrios de 18 regiones de Irak según su población y sin tener en cuenta la situación actual de violencia. El resultado son los muertos por exceso de los ordinarios que hubieran ocurrido independientemente de la invasión estadounidense. Entre ellos, se incluyen no sólo muertes violentas como consecuencia de actos terroristas o violencia sectaria, sino también los que resultan de la delincuencia rampante desatada tras la apertura de todas las cárceles, e incluso las de violencia doméstica. Según esto, el índice de mortalidad habría ascendido de 5,5 por cada mil habitantes el último año del régimen de Sadam Husein a 13,3 por cada mil Las reacciones al informe no se han hecho esperar. El comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general George Casey, minimizó la credibilidad de este informe, al señalar que la mayor cifra que ha visto es de 50.000 fallecidos. A su juicio, el número de 650.000 es totalmente desproporcionado.