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ABC MIÉRCOLES 11 10 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL ESTADO EN POLVOROSA ANGUELO. Puro canguelo. Cuando un puñado de bárbaros desharrapados logra que se suspenda una cumbre europea bajo la simple amenaza de armar un alboroto no puede hablarse de prudencia, ni de cautela, ni de prevención, sino de un Gobierno cagado de miedo, temblón de piernas, embarazado de un pánico reverencial al cumplimiento de sus elementales obligaciones. Una cobardía inexplicable que desnuda a un Estado en desbandada y lo pone en fuga delante de un grupo de radicales envalentonados. Un Estado que retrocede acojonado con todos sus antidisturbios, sus guardias civiles, sus mossos d esquadra, sus policías IGNACIO locales. ¿Será por cuerCAMACHO pos de seguridad? ¿Para qué sirve tanta gente armada si sus mandos políticos se asustan ante la mera hipótesis de una refriega callejera? No hay mayor confesión de impotencia y de debilidad que la que el Gobierno ha proclamado en Barcelona al suspender la cumbre de ministros de la Vivienda por temor a los altercados de ese colectivo marginal al que las autoridades llevan tiempo entregando las calles de la capital catalana. Tanto Fórum de las Culturas, tanto diálogo multilateral, tanto escenario alternativo como el ex alcalde Clos propiciaba para convertir Barcelona en la Porto Alegre del Mediterráneo, ha concluido con la rendición de la ciudad ante una tribu de okupas con capuchas y bazookas de fabricación casera. He ahí a los verdaderos amos de la calle: un puñado de borrokitas crecidos por la retirada de un Estado incapaz de ordenar a sus numerosas fuerzas que repartan una vulgar somanta de palos. Sin orden no existe libertad. Se trata de un principio elemental de la sociedad organizada. No funciona la democracia cuando el Estado renuncia al monopolio de la fuerza y abandona a los ciudadanos ante el empuje de los vándalos. Cuando la autoridad queda tirada en la calle. Cuando el poder prefiere huir en polvorosa bajo la amenaza de un grupo antisistema. Cuando el Gobierno declina su jerarquía y su arbitrio, preso de una mezcla de vergüenza, confusión, zozobra y miedo ante la coacción de aquéllos a quienes en el fondo considera parte de su clientela. El ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, ha preferido afrontar el ridículo internacional de suspender una cumbre antes que tomar las decisiones a las que le obliga su responsabilidad. El ansia infinita de paz del zapaterismo desemboca en un pavor infinito al compromiso que supone el ejercicio del poder. El Gobierno cede ante los terroristas, cede ante los presos en huelga de hambre, cede ante los okupas catalanes, cede ante cualquier violento que le plantee un desafío incómodo para su vacuo discurso indoloro. Pero al ceder el Gobierno cede el Estado, cede la democracia y cede una ciudadanía desprotegida e inerme. Tenía razón Maragall: el Estado es ya un mero residuo de sí mismo. No sólo en Cataluña, sino en toda España. C EL REAL MADRID, GORDO DE GORDILLO E L día 25, en el campo de fútbol del Écija, club de la Segunda B, no habrá cartel alguno a favor de los presos vascos que lo escriben así y muchos pronunciamos asesinos de la ETA Vamos, por no pedir nada de los delincuentes, en Écija no pedirán ni el acercamiento de Los Siete Niños a su tierra. Ese día, en el campo de fútbol de Écija, dedicado al patrón San Pablo, no habrá bandera separatista alguna, ni gritos ni pancartas contra España, ni enseñas de Suecia o de Irlanda en plan de pitorreo. Écija es una ciudad tan saludable y agradable que vas al campo de fútbol y tienes la completa seguridad de que no te vas a encontrar en el palco ni a Ibarreche ni a Maragall, qué maravilla. Te vas a encontrar, eso sí, todo el arte de las viejas glorias del Betis, que forman el equipo técnico del Écija Balompié: Rafael Gordillo, Pedro Buenaventura, Roberto Ríos... Y te ANTONIO vas a encontrar a una Ciudad del Sol BURGOS mucho más agraciada que el Sort de la lotería de Navidad, esa administración cuyo titular ha sentado ya plaza de turista del espacio. A Écija le ha tocado el Gordo de la Copa del Rey: jugar el día 25 en su campo con el Real Madrid. A Rafael Gordillo, aquella gloria del Polígono (de San Pablo también, como el campo del Écija) que se fue a Madrid a asar sardinas en su chalé de La Moraleja, siempre le había visto una cara aniñada. Gordillo sigue siendo un niño damnificado por la riada del Guadalquivir, a la espera de que a su familia le den un piso sindical. Ahora me explico perfectamente esa cara de niño. Gordillo ha sido el niño de San Ildefonso de esta lotería copera de Navidad que ha sacado del bombo federativo de los emparejamientos la bolita mágica que ha obrado la maravilla de que el Real Madrid, siendo el Madrid, juegue en Écija. Más que un partido de dieciseisavos de Copa parecerá un congreso de astronomía: los Galácticos, en la Ciudad del Sol. Y orgullosamente dentro del planeta España. Esta fase de la Copa del Rey debería depender de Apuestas y Loterías del Estado. Cosa del perro Pancho, vamos. Rafael Gordillo le ha chascado los dedos en pitos flamencos a Pancho y, ya ven, Pancho ha llevado a Écija una millonada, en forma de entradón en el estadio de San Pablo para ver jugar al Madrid. Écija se lo plantea todo con moral alcoyana. Rafael Gordillo, vicepresidente del Écija Balompié, ha dicho: Que no se confíe el Real Madrid... ¡Ole! Esta fase inicial de la Copa es totalmente de Primitiva, de Bonoloto, de Gordo de Gordillo. Empareja justicieramente a los grandes de los grandes con los modestos de Tercera, de Segunda B, los que juegan en campos de césped artificial y con una cuarta parte de la mitad del diez por ciento de la cláusula de rescisión de un galáctico cubren el presupuesto de treinta temporadas. De menos, en anteriores Copas, hizo Dios a la Gramanet, y ya ven la que formó eliminando a todo Goliat que le tocaba. La suerte del Écija Balompié es doble. No sólo le ha caído el Real Madrid, sino que no le ha tocado el Barcelona. Con su separatismo y su odio a España, las selecciones nacionales de la Señorita Pepis, la del Señor Ibarreche y la del Señor Maragall, han conseguido hacer odiosos a los equipos vascos y catalanes. De aquel Athlétic de Bilbao que caía simpático a España entera porque no fichaba extranjeros hemos pasado a éste, que lo que no ficha son españoles nacidos fuera de Vascongadas. El que cae simpático ahora en la España no separatista es el Real Madrid, símbolo de la nación. Si al Écija Balompié le hubiera tocado jugar con el Barsa no hubiera sido ni la pedrea, nadie paga por ver a unos tíos que no quieren ser españoles. Le ha tocado el Gordo de Gordillo, el Real Madrid, y ya están montando las gradas supletorias. ¿Para ver al Real Madrid? Sí, también. Pero, sobre todo, para ver a unos señores que no odian a España a patadas.