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104 MARTES 10 10 2006 ABC Gente El actor Tom Cruise levanta tantas pasiones en Japón que los nipones han decidido elevarle a los altares. De esta manera, la asociación nipona encargada del calendario de conmemoraciones japonesas ha confirmado a la revista Variety que el 6 de octubre será a partir de ahora el Día de Tom Cruise Ortega Cano, un torero en el Camino de Santiago El maestro va en busca del Apóstol como un hombre que necesita reencontrarse consigo mismo, tanto psicológica como físicamente, en ese afán que tiene desde que murió su esposa de no estar más de dos días en el mismo lugar mo un peregrino en busca del silencio y la paz interior es como salió el torero José Ortega Cano hace ya diez días para emprender el Camino de Santiago. El maestro comenzó su andar en Burgos, donde fue imposible evitar la mirada de los curiosos y la atención mediática de las que ni huye ni critica. Conforme con su dolor y la soledad que asegura tiene desde que falleció Rocío Jurado, su esposa, Ortega hace el Camino y contesta a cuantos le preguntan y paran. En sus palabras, en sus gestos, se nota que necesita tiempo y que busca amigos por todas partes a los que hablar de Rocío y contar su vida sin ella. Un mes será el tiempo que esté haciendo el Camino con una media que espera poder alcanzar de veinte a veinticinco kilómetros diarios a pie. Los primeros días fueron los más duros, puesto que se resentía de una lesión en la rodilla y esas caminatas le recordaban que la herida aún está viva, y no sólo la que lleva en el alma. Pese a todo, Ortega sigue en su empeño de llegar hasta Santiago y abrazar al Apóstol. Hombre de fe hace años, recorrió estos mismos senderos para superar también unas penas familiares tras el accidente de un sobrino. Él mismo ha contado que son dos Caminos muy distintos. El que hoy va en busca del Apóstol es un hombre que necesita reencontrarse consigo mismo, tanto psicológica como físicamente, en ese afán que tiene desde que murió su esposa de no estar más de dos días en el mismo lugar. Pero Ortega no está solo. Y lo sabe. Este fin de semana ha tenido la visita de sus dos hijos, que hablan con su padre a diario para contarle todas las novedades del curso nuevo. Los niños están con sus tíos y, Co TEXTO: BEATRIZ CORTÁZAR FOTO: ANA M. DÍEZ Tal vez un día decida pasar a la acción y brindar el toro de su vida a la mujer que llora aunque su padre esté caminando por tierras de resignación, ellos saben que está con ellos, que necesita hacer ese viaje para volver a casa mejor. Junto al maestro viaja uno de sus hermanos. A fin de cuentas, los Ortega son una piña, entre ellos no existen las distancias ni las disputas y sí una unión que cuántas familias quisieran tener entre sus miembros. Estos días el torero intercambia impresiones con los peregrinos y saborea los tiempos de silencio para ordenar su alma. Pero también aprovecha para ponerse a punto, recuperar las fuerzas y calentar sus músculos. Por eso, días atrás él mismo comentaba que nunca ha descartado volver a los ruedos, quién sabe si con estos kilómetros en el cuerpo recupere la figura que cualquier torero necesita y hasta las ganas de sorprender a la afición con su regreso. Tampoco sería tan extraño. Como ha comentado, nunca ha dejado de torear, lo hace en su finca, en el campo, con sus amigos y familia, con las gentes del toro que acuden a verle y se interesan por la ganadería que tantas alegrías le está dando en los últimos meses. Torero de los que están cosidos a cornadas, hasta la fecha Ortega se conforma con comentar en un programa de televisión las faenas de otros. Pero nunca se sabe. Cualquier día, en cualquier camino, el maestro decide pasar a la acción y brindarle el toro de su vida a la mujer que llora a diario. Ortega Cano hace un alto en el camino a su paso por la localidad leonesa de Arcahueja