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102 Deportes MARTES 10 10 2006 ABC Peter Norman fue protagonista inesperado del gesto político más recordado de la historia olímpica, una protesta que conmocionó los cimientos de la sociedad americana Último homenaje al hermano blanco MANUEL FRÍAS MADRID. Si hay una imagen que está en la historia de los Juegos Olímpicos fue la que se produjo en México 68. Tommie Smith y John Carlos, dos estadounidenses de raza negra que habían ganado el oro y el bronce en la final de los 200 metros, levantaron sus puños- -derecho e izquierdo, respectivamente, -enfundados en guantes negros y bajaron la cabeza en el podio mientras sonaba el himno americano. Protestaban por el trato que se daba a los afroamericanos en los Estados Unidos. Ese mismo año había sido asesinado Martin Luther King. El movimiento llamado black power alcanzaba así su máxima expresión. A su lado, Peter Norman, un menudo atleta australiano de raza blanca, no quiso ser una mera estatua de la escena y les apoyó de la única forma que podía, poniéndose en el pecho una pegatina de la OPHR (Proyecto Olímpico Por los Derechos Humanos) como la que llevaban Smith y Carlos. Me hizo feliz identificarme con ellos y con los principios en los que creían. Era un gesto pacífico, no violento diría después. El gesto de los tres atletas conmocionó al mundo y resquebrajó los cimientos de la sociedad estadounidense y del propio Comité Olímpico Internacional. Hasta el punto de que apenas se habló de la gran carrera que poco antes habían protagonizado. Tommie Smith, el vencedor, paró el cronómetro en 19.83- -entonces récord mundial- -y Peter Norman, segundo, hizo una marca de 20.06, que aún hoy sigue siendo récord nacional australiano. Destinos dispares Tommie Smith cerró su carrera deportiva después de haber mejorado e igualado 13 récords del mundo entre pruebas individuales y de relevos. Jugó tres años en los Cincinnati Bengals del fútbol profesional. Luego fue entrenador de atletismo universitario en Ohio y ahora está en Santa Mónica. John Carlos emigró también al fútbol profesional y estuvo un año en los Filadelfia antes de irse a la Liga canadiense. Hoy trabaja en la firma Puma, en el Comité Olímpico de EE. UU. y en la alcaldía de Los Ángeles. Peter Norman siguió en el atletismo y en la actualidad era profesor de Educación Física. Marginados y amenazados Las consecuencias deportivas no se hicieron esperar y el presidente del COI, el estadounidense Avery Brundage, les expulsó de los Juegos. En ese momento comenzó un verdadero calvario en sus vidas. Marginados profesionalmente recibieron continuas amenazas de muerte, tanto personales como a su entorno familiar, mientras, la revuelta social estallaba en las calles de los Estados Unidos. John Carlos, incluso, relacionó el suicidio de su primera mujer, en 1977, con esa presión social a la que estaban sometidos. Norman tuvo más suerte y todo se quedó en una reprimenda de los magnates de su país. Pudo seguir en el atletismo. Había entendido desde un principio la reivindicación del black power y manifestó entonces que creo en los derechos civiles; cada hombre nace igual y debe ser tratado así, sin discriminaciones Su gesto le valió el reconocimiento de Smith y Arriba, Peter Norman en el podio de la final olímpica de los 200 metros, al lado de Tommie Smith y John Carlos. En la imagen de abajo, Smith, a la izquierda, y Carlos, a la derecha, portan ayer el féretro con los restos mortales de Norman Carlos y de toda la sociedad negra. Los tres protagonistas de este podio insólito han estado unidos de por vida, hasta el punto de que cuando John Carlos se refería a Norman siempre hablaba de mi hermano blanco y comentaba que él nos apoyó y salió con la pegatina. Allí, en la pista, pensé que éramos los tres vértices de un triángulo La última vez que se vieron fue en 2005, cuando la Universidad de San José State (donde estudiaron Smith y Carlos) descubrió un monumento del podio en el que el segundo peldaño, el de Norman, estaba vacío. A él, como así manifestó, no le importó porque siempre asumió que no era el gran protagonista de esta historia. El fallecimiento repentino e inesperado de Peter Norman el lunes día 2- -a los 64 años, por un fallo cardíaco- -les ha vuelto a unir. Smith y Carlos se desplazaron a la localidad de Williamstown, en el estado australiano de Victoria, para dar el último adiós a su hermano blanco Ahora que estamos aquí pensando en Peter Norman también lo hacemos pensando en la gran- EPA deza de un hombre que dijo: yo estoy con ustedes, no antes que ustedes ni detrás de ustedes, pero sí firme con ustedes señaló Smith en las honras fúnebres. Muchas personas en este país (Australia) no entendieron por qué aquel joven blanco apoyó a aquellos negros. Peter fue un australiano muy orgulloso de serlo y muy orgulloso de representar a su nación. Pero aún más grande que todo fue cuando Peter dijo que se sentía orgulloso de representar a la raza humana apostilló.