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56 Sociedad MARTES 10 10 2006 ABC Educación GRADO Y POSTGRADO CÉSAR NOMBELA Inicio del curso universitario en la Universidad de la Rioja, la semana pasada JONATHAN HERREROS El descenso del número de alumnos pone en peligro la subsistencia de las universidades pequeñas Los rectores piden 3.250 millones de euros adicionales para la Universidad revela que el gasto total por alumno en España no llega a 7.000 euros mientras que en los países desarrollados supera los 10.000 M. ASENJO MADRID. La Universidad está viviendo un desequilibrio que eleva sus costes de funcionamiento y la aleja de los países desarrollados. En los últimos años, el número de estudiantes desciende progresivamente mientras que la oferta de las enseñanzas crece sin freno, según datos de La Universidad en cifras 2006 un estudio de la Conferencia de Rectores (CRUE) que acaba de hacerse público. Esta situación ha llevado a los rectores a pedir que las universidades planifiquen mejor y con urgencia, porque si no es así, el mercado se encargará de corregir después su ausencia de planificación cuando los alumnos decidan estudiar en un lugar u otro con programas que financien adecuadamente la movilidad indica el presidente de la CRUE, Juan Vázquez. En el curso 2004- 2005, la Universidad española contaba con 1.461.477 alumnos; en el año académico 2005- 2006, la cifra bajó hasta 1.443.811 matriculados y para este curso (2006- 2007) las previsiones apuntan a 1.423.396 estudiantes. En cuanto a la oferta de enseñanzas, las 140 carreras del actual catálogo de titulaciones se ofrecieron un total de 3.359 veces. Y esto conduce a que en algunas de Humanidades apenas hay cada curso un decena de alumnos de nuevo acceso. Los cálculos sobre viabilidad de las carreras desde el punto de b Un informe de la CRUE vista económico sitúan el límite en 125 alumnos nuevos. El director del estudio y gerente de la Universidad de Jaén, Juan Hernández Armenteros, advierte de que si las universidades pequeñas- -son las más afectadas por este fenómeno- -mantienen la dinámica de ampliar su oferta, tendrán un problema importante en el futuro: No puede haber 23 filologías clásicas para 47 universidades públicas Entre 1996 y 2004, la oferta conjunta subió un 48,29 y el número de alumnos bajó un 8,28 Como ejemplo de esa escasa demanda, Cádiz registra una media de seis alumnos de nuevo acceso a sus estudios técnicos. En zona de influencia Ahora, el 93 de los universitarios cursan su carrera en su zona de influencia territorial (en un radio de 50 kilómetros) pero las previsiones para fomentar la movilidad y la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) constituyen un desafío para las instituciones de más reciente creación. El gasto medio por alumno ronda los 7.000 euros (el alumno sólo aporta el 7 frente a los 10.500 de los países industrializados. Son llamativas las diferencias entre comunidades autónomas, ya que Navarra invierte 6.000 euros y Extremadura, 2.800. En relación con los factores que favo- Las partidas destinadas a investigación han aumentado un 12 de media en el periodo 1998- 2004 recen la movilidad estudiantil, Hernández Armenteros destacó que, a pesar de que el gasto medio por alumno becado ha subido, entre 1998 y 2004, el porcentaje de becarios pasó del 18,8 al 14,1 Armenteros señaló los bajos umbrales económicos como una de las causas de este descenso. Para este curso, el Ministerio de Educación ha subido los umbrales y ha dejado abierta la posibilidad de que sigan creciendo, si no se agota la disponibilidad presupuestaria una vez atendidas todas las peticiones. Los rectores valoran positivamente los avances registrados en la financiación de las universidades y en los recursos destinados a investigación. De cada cien euros, once proceden de la investigación destaca Vázquez. No obstante, queda mucho camino por recorrer hasta llegar al 1,5 del Producto Interior Bruto (PIB) que invierte la Unión Europea (UE) ya que España está en el 1,12 del PIB, la media de la OCDE es del 1,3 Para equipararnos a estas magnitudes, la CRUE ve necesario un esfuerzo adicional en el gasto universitario, que se cuantifica en 2.350 millones de euros. Por último, se destacó la importancia que la investigación va cobrando para las instituciones universitarias, ya que las partidas destinadas a este ámbito han aumentado un 12 de media en el periodo 1998- 2004. En palabras de Vázquez, las universidades están haciendo un gran esfuerzo El informe hace referencia también al abandono de los estudios. En el curso de referencia, dejaron las aulas 90.500 alumnos y entraron 215.281. Resaltan las universidades de Cartagena (45 y La Rioja (48,3 a reforma de las enseñanzas universitarias se alarga demasiado en nuestro ámbito. El proceso de Bolonia debería representar la oportunidad para crear los esquemas de educación superior que el momento demanda. Sin embargo, parece más bien la adaptación al cumplimiento de una especie de directiva, como molde al que toda universidad europea tiene que adaptarse. El peligro de todo esto es claro; se pone más énfasis en cumplir unas normas externas, normas que no existen en cualquier caso, que en desarrollar los planteamientos adecuados para la formación de nuestros titulados. Por supuesto que se resiente nuestra capacidad de influir en el propio diseño del espacio europeo de educación superior, como si tuviéramos solamente que incorporar lo que formulan otros. La experiencia y capacidad de nuestro mundo académico podría dar para mucho más, para ser también protagonistas de ese proceso, más que meros adaptadores. Haría falta una mejor dirección por parte del Gobierno, para canalizar nuestras propuestas, en lugar de marcar los contornos en los que amartillar nuestra organización docente. Entre las cuestiones pendientes, que demandan una articulación más clara, está la relación entre el grado y el postgrado universitarios en cada caso. Es fundamental capacitar a quienes se gradúan para acceder a unas funciones y tareas profesionales, demandadas en la sociedad y en el mercado de trabajo. Sin embargo, cuando en buena medida los grados están pendientes- -alguna autonomía cuestiona incluso la duración que propone el Ministerio- -se ponen en marcha titulaciones postgraduadas de máster. Son titulaciones que nuestras universidades públicas han impartido hasta ahora como títulos propios, sin los esquemas reglados que se plantean en la norma general de postgrado ya decretada. Queda mucho por hacer en esa línea, desde la planificación hasta la financiación, si aspiramos a que las nuevas titulaciones representen un esquema armónico y sean la base de una oferta docente que realmente satisfaga las necesidades de la sociedad. Estoy convencido de que en nuestra universidad pública tenemos capacidades para ello. Hace falta que la organización las canalice. L