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ABC MARTES 10 10 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA OPERACIÓN CID (Y II) H A TOPETAZOS CON LOS ISLAMISTAS A búsqueda hasta ahora infructuosa de un islam que sea interlocutor moderado tiene un escabroso cotejo con la alta frecuencia de topetazos del islam radical con Occidente. Uno de los ciclos más inmediatos abarca desde el episodio de las caricaturas danesas al discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, como hubo un ciclo previo entre el asesinato de Theo van Gogh y el caso de la diputada holandesa- -de origen somalí- -Ayaan Iris Ali. Ahora tenemos el barullo por las declaraciones del laborista británico Jack Straw sobre el velo musulmán y las amenazas contra el filósofo francés Robert Redeker por un artículo en Le Figaro en defensa del Papa Ratzinger. En el entremedio, la Ópera de Berlín desprogramaba un montaje del Idomeneo de Mozart en el que Jesucristo y Mahoma eran decapitados. El tumulto no se apacigua. Mientras tanto, aparecen unos nuevos talibanes en Somalia y el islamisVALENTÍ mo radical argelino- -uno de los más PUIG sanguinarios- -ha recibido las bendiciones de Al Qaida. Acaba de recordarse cómo Dean Acheson- -el secretario de Estado que urdió el plan Marshall y la OTAN- -contemplaba el árido paisaje de la Guerra Fría y llegaba a la conclusión de que la amenaza soviética era peculiarmente semejante a la que el islam había significado siglos antes, con su combinación de celo ideológico y poder de lucha Sesenta años más tarde, la situación se ha invertido, de modo que la amenaza es islamista si antes fue soviética. Al concluir la Guerra Fría, los think tanks que habían sido puestos avanzados del anticomunismo sufrieron un vértigo por sensación de vacío. Se habló ya entonces del islamismo como amenaza emergente, pero esa hipótesis geopolítica se atribuyó a un efecto del horror vacui Así se estuvo vagando hasta el 11- S. A partir de entonces supimos que además de las posiciones hostiles de las repúblicas islámicas- -como el L Irán de los ayatolás- -el frente queda formado por la pululación de un terrorismo sin territorio, sin Estado, en la estela de Bin Laden o confluyendo desde orígenes nacionales hacia el yihadismo internacional. En Europa, la confluencia ha sido devastadora: por una parte, en los atentados de Madrid y Londres; por otro lado, en la configuración de un euroislam que avanza visiblemente. En la circunscripción electoral de Jack Straw viven 25.000 musulmanes. En toda Gran Bretaña son 1.600.000. Ha sorprendido que el ex ministro de Exteriores Jack Straw, habitualmente islamófilo en sus declaraciones, diga ahora que el velo dificulta la comunicación. Es un reconocimiento explícito del fracaso del multiculturalismo como respuesta británica a la inmigración. Eso ha creado comunidades paralelas un eufemismo para no hablar de guetos. Como emblema visible de separación y diferencia, el velo- -dice Straw- -pone en peligro la armonía social. Los líderes del islam moderado en Gran Bretaña temen tanto como Straw la infiltración radical. Un informe de la BBC sobre el velo islámico en Europa constata que en Francia fue prohibido en las escuelas en 2004, pero no en la Universidad; el Tribunal Constitucional de Alemania dictaminó a favor de un maestro que quería llevar el velo en la escuela, pero cuatro landers lo prohíben; el año pasado, el Parlamento italiano aprobó una ley antiterrorista que prohíbe el uso de máscaras, con lo que es delito esconder la cara. En la sala de espera de la UE, la Turquía modelada por Ataturk prohíbe el velo en espacios y edificios oficiales, pero lo visten un 65 por ciento de las mujeres turcas. Mucho depende de la firmeza y serenidad con que Europa sepa trazar una línea en la arena. Los precedentes más a mano no son para el ánimo, pero tampoco era entonces tan tangible como ahora la magnitud y la presión tentacular tanto del euroislam como de la negra galaxia de Bin Laden. De ir de concesión en concesión, el texto de cualquier futuro Tratado Constitucional europeo sería algo muy diferente. vpuig abc. es AN traído el café y el interlocutor se ha calentado. Les recuerdo: está hablando de un eventual regreso de Rodrigo Rato. Para apoyar el proyecto de Rajoy insiste, para zanjar dudas y reforzar el cartel del partido Le digo que lo veo complicado de encajar y tuerce el gesto. Sin duda es lo más difícil. Sobre la posibilidad de que regrese puede haber un consenso amplio, pero desde luego habría que ver dónde y cómo, además de cuándo. Y, por supuesto, la decisión de pedírselo tendría que tomarla el propio Mariano, con el riesgo de obtener calabazas al final si Rodrigo no lo viese claro En principio, hay dos fórmulas. Una muy obvia: ofrecerle el número IGNACIO dos por Madrid en las geCAMACHO nerales. Sería un modo de señalarlo como el ungido en caso de que las cosas no fuesen bien y Rajoy tuviese que ceder el testigo, y si ganamos tendría que ser el vicepresidente plenipotenciario, claro, o el presidente de las Cortes. Le puede gustar o no; quizá no esté ahora, después de pasar por el FMI, con ganas de volver a meterse de lleno en la liza política. Pero no me negarás que como ticket electoral es un doblete muy potente, un problema gordo para Zapatero. Y en caso de derrota y revisión general, sería una forma muy certera de cerrar el debate en el partido, controlar el proceso de sucesión y evitar una guerra de barones. Otra cosa es que él quiera arremangarse o que, puesto a aparecer como Deus ex Machina, prefiriese esperar desde fuera a que lo aclame un congreso La segunda fórmula es más abierta y menos arriesgada: se trataría de incorporarlo como una especie de cerebro en la sombra, animador de un programa económico y de reformas que ahora mismo no tenemos, porque en ese aspecto aún vivimos de lo que él dejó. Sí, un espacio senatorial, un laboratorio de ideas. Problema: ya hay uno, se llama FAES y está Aznar. ¿Qué si Aznar daría un paso atrás? difícil, no imposible. Yo creo que el ex presidente tiene más generosidad de la que se le atribuye, pero no sé si todavía desea mantenerse en un plano visible. En todo caso, sería cuestión de echarle algo de imaginación para encontrar una plataforma, una manera de que Rodrigo se sintiese cómodo y aportase referencias al proyecto y al programa Que no es fácil, de acuerdo. Pero sería muy conveniente, porque tiene un prestigio incontestable, intacto al no haberse involucrado en la tarea de oposición. Ten en cuenta que en las encuestas andamos cerca del PSOE, pero no hay vuelco aún porque no acabamos de rentabilizar sus errores y su desgaste. Un fichaje como el de Rato aportaría credibilidad, seriedad, eficacia y contraste. Y él se quedó con algo pendiente aquí. Que sí, que lo de dirigir el FMI es muy bonito, una bicoca muy cómoda, que es la culminación de una carrera, pero hay gente que siente la política como un compromiso con su país. Rodrigo es de ésos, seguro, y además, ¿a ti te queda alguna duda de que siente una espinita clavada?