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ABC LUNES 9 10 2006 Deportes 87 CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE JAPÓN La liturgia positiva de la mascota Arigato Alonso, supersticioso hasta la médula, atribuye su éxito a la hucha en forma de gato que le regaló un aficionado asiático J. CARLOS CARABIAS SUZUKA. El festival de gestos de Fernando Alonso descansó en el éxtasis. Ni sé lo que hice confesó el asturiano. Pasajero de una alegría salvaje, repitió la caricatura del chavo del ocho -la serie mexicana que gusta a sus amigos- -mientras daba la vuelta de honor en su R 26, escenificó el vuelo del ave fénix cuando se bajó del coche, saltó una valla con dificultad para marcarse una samba estilo Ronaldinho, se abrazó con sus auxiliares en Renault, lanzó sus 170 centímetros del altura contra unos aficionados que portaban una bandera española y arrojó por los aires y roció de champán a sus auxiliares. Pero nada le dio tanta satisfacción como comprobar que su amuleto en la gira asiática, el Arigato había cumplido su misión. Un aficionado asiático bendijo al asturiano con una artesanía local. Le regaló una hucha de escayola en forma de gato, en colores dorado y ribetes rojos. El fenómeno juvenil por el deporte rebasa los límites de la lógica en Japón. Los seguidores proporcionan una atmósfera electrizante en Suzuka, persecuciones en orden, colas para los autógrafos, filas perfectamente organizadas. Pero todo a lo bestia, cantidades ingentes de personas. Uno de ellos le regaló a Alonso el arigato (gracias, en japonés) Un sím- bolo que hizo gracia al español, hasta el punto de convertirse en protagonista a la hora de los agradecimientos. El baile de Raquel Raquel, la novia de Alonso, vivió intensamente la carrera. Y juvenil y espontánea, se marcó un baile en el campamento Renault cuando el humo apareció en el Ferrari de Schumacher. En Renault también había comentarios para Fisichella, el italiano que será el titular en 2005 y que lloró en el podio y en la sala de Prensa cuando le dedicó su tercer puesto a un amigo muerto, Tonino. Ya en Malasia hizo la misma ofrenda a Pietro, otro amigo que pereció en un accidente de tráfico. La alegría azul tenía nombre y apellido: Arigato Fue lo primero que recordó Fernando Alonso entre el berenjenal de peticiones, saludos efusivos, abrazos de aficionados brasileños que reclamaban su coronación en Sao Paulo, entrevistas por doquier y festival en el campamento del equipo. La hucha de escayola. Nos ha dado la suerte que nos había faltado confesó el asturiano. El gato pertenece ya a la lista de aparejos que salpican la carrera de Alonso. Fue por él repitió a sus íntimos Alonso, depositario ayer de una sonrisa de oreja a oreja. Era la que no tenía en los días precedentes, cuando apare- El nuevo amuleto del asturiano parece haberle reconciliado con la suerte ció en la revista informal de consumo interno en la F- 1, red bulletin caracterizado el sábado como la Masa- no querrás verme cuando me enfado decía el titular- -y ayer en la portada, ges- ABC to serio, intranquilo, duro. Después de la carrera, alguien escribió sobre la foto del asturiano una leyenda que resume el estado de la situación: Sonrío otra vez. Japón