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80 LUNES 9 10 2006 ABC Economía GERARDO DÍAZ FERRÁN Presidente de la patronal madrileña Ceim y de la Cámara de Comercio de Madrid No puede ser que una empresa tenga que cumplir hasta 17 leyes autonómicas distintas MADRID. Gerardo Díaz Ferrán es sobre todo un empresario con fuertes intereses en el sector turístico y de transportes. Junto a su socio Gonzalo Pascual son propietarios o accionistas de un importante grupo empresarial con compañías como Viajes Marsans, Trapsa, Aerolíneas Argentinas y Spanair, entre otras muchas, un grupo que para ellos debería llamarse G y G por Gerardo y Gonzalo, o al revés. Desde el pasado verano preside la Cámara de Comercio de Madrid, cargo que esperaba renovar Fernando Fernández Tapias, a quien Díaz sustituyó en Ceim. Pero los empresarios apostaron por Díaz Ferrán, que ahora preside ambos organismos madrileños, la Cámara y la patronal. ¿Le parece normal presidir la Cámara y Ceim a la vez? -Es lo que han querido los empresarios de Madrid, que me lo pidieron de manera unánime en una junta directiva. Y ha pasado poco tiempo desde entonces, pero creo que no sólo es razonable sino que además va a ser positivo. ¿Se puede hacer más por las empresas desde ambas instituciones? -Sin duda. Los empresarios de la Cámara y Ceim somos los mismos. Todos estamos en los dos sitios y perseguimos idénticos objetivos, que son ayudar a las empresas a que se puedan desarrollar, que crezcan, que introduzcan nuevas tecnologías, que sean más competitivas o puedan dar una mayor formación. Luego, la misión de la Cámara, por ley, es ayudar a las empresas en comercio exterior, en internacionalización y en formación. Casi lo mismo. Pero destaco otro objetivo que tengo, que la Cámara no haga la competencia a las empresas privadas. -Su elección en la Cámara, donde aspiraba a renovar Fernández Tapias, ¿ha dividido al empresariado? -Creo que no hubo una división y me remito a las pruebas. La junta directiva de Ceim, que es donde están todos los empresarios de Madrid, me pidió unánimemente que yo presidiera la Cámara. Eso no es división. De la misma manera, cuando llegó la hora de mi candidatura no tuvo ni que ser votada porque fui elegido por unanimidad. ¿Acabará usted la tradicional guerra entre la Cámara y la patronal? -Tiene que acabar a menos que yo me pegue con mi propio espejo, cosa que no creo que suceda. -Y cuando deje la Cámara, ¿apostará porque la presidencia se siga copartiendo con la de Ceim? -Creo que es mejor una única presi- Una de las mayores preocupaciones de los empresarios, según Díaz Ferrán, es la ruptura de la unidad de mercado por la imposibilidad de cumplir tantas leyes distintas TEXTO: ÁNGEL LASO D LOM FOTO: JULIAN DE DOMINGO dencia, esto es lo que han apoyado los empresas de Madrid y este es nuestro proyecto para el futuro. ¿Le ha afectado el efecto Cámara? -No creo que vaya a tenerlo. Las Cámaras están en su sitio, por ley. Y por lo tanto lo que tenemos que hacer es aprovecharlas lo mejor posible por parte de los empresarios. Con independencia de lo que digo siempre, que a ningún empresario le gusta tener que pagar una cuota obligatoria, ni a la Cámara ni a nadie. Pero como es lo que hay, la Cámara tiene sus objetivos y sus cometidos y las organizaciones empresariales son las genuinas representantes de los empresarios y creo que se pueden combinar las dos cosas en provecho de los empresarios. ¿Ya ha hecho las paces con Fernández Tapias? -Sinceramente creo que no tengo ninguna necesidad de hacer las paces. Fernando Fernández Tapias era mi amigo y le sigo considerando mi amigo y unas elecciones son unas elecciones y las cosas han pasado como han pasado. Yo no tengo nada contra él, como es lógico, y espero que él tampoco tenga nada contra mí. -En el difícil equilibro político que tiene usted que mantener se le presupone más cerca de la Comunidad que del Ayuntamiento. -Ceim es una confederación empresa- rial absolutamente independiente. Tanto es así que en su día la i quería decir independiente. Ahora ya no es necesario que se diga porque es sabido que los empresarios somos independientes por más que luego cada uno vote a quien considere y tenga su opinión política. Defendemos intereses empresariales y tenemos la obligación y el deseo de colaborar con cualquier gobierno que elijan los ciudadanos, sea del color que sea. Y eso es lo que intentamos hacer. La Cámara es un organismo tutelado por la Administración, concretamente por la Comunidad, no por el Ayuntamiento. Por tanto, es lógico que por esa tutela la relación sea más cercana con el gobierno de Esperanza Aguirre, pero es un acercamiento de arreglo a la ley, estructural. -Sin embargo, dicen que usted supo aprovechar las diferencias entre las dos administraciones para llegar a la presidencia de la Cámara. -El candidato de Ceim fue desde el principio Fernández Tapias. Iba en la lista de los doce notables que presenta Ceim al pleno de la Cámara. De manera que es difícil encontrar mayor justificación a que él era el candidato de esta casa. Sin embargo, cuando Tapias se quedó fuera de la lista al excluirle el pleno de la Cámara convoqué ese día una junta directiva para tomar la decisión de quién iba a ser el nuevo candi- Aerolíneas será la mejor compañía aérea de Iberoamérica ¿Cómo va Aerolíneas Argentinas? -Tras la salida de Antonio Mata como gerente y accionista, hemos llegado a acuerdos con el Gobierno argentino, que está cumpliendo y que pasan por aprobar los balances y poder subir tarifas. También hemos cerrado acuerdos laborales a largo plazo con los sindicatos. ¿Cuáles son los planes sobre esta línea? -Vamos a incrementar los vuelos domésticos e internacionales y renovaremos flota. En definitiva, se potenciará la empresa para convertirla en la mejor aerolínea de Iberoamérica y luego sacarla a Bolsa. ¿El Tribunal de Cuentas detectó irregularidades en el proceso de venta? -Acudimos a la privatización y entre más ofertantes se nos eligió a nosotros, que hemos cumplido todos y cada uno de los compromisos con la Sepi, incluído el mantenimiento de la plantilla, que ha pasado de 6.500 a 8.000 trabajadores. El Tribunal parece que puso pegas a cosas que la Sepi tenía en el contrato, pero somos un tercero de buena fe. Pero eran asuntos de escasa importancia. dato de Ceim. Allí, por petición unánime de todos los miembros de la junta tuve que asumir la decisión de ser yo. Pero nunca jugamos a nada ni con el Ayuntamiento ni con la Comunidad. ¿En todas las quinielas le dan como sucesor de Cuevas en la CEOE? -No se quién lo dice, pero ahora tengo la obligación de defender los intereses de los empresarios de Madrid desde Ceim y la Cámara. Soy vicepresidente de CEOE y absolutamente leal a la presidencia de José María Cuevas. Desconozco cuándo tomará él la decisión de dejar la presidencia de la gran patronal, pero sí puedo decir que mientras Cuevas quiera seguir al frente de la CEOE tendrá siempre mi apoyo. -Hubo abucheos a Zapatero en la última asamblea de Ceim en la que usted estuvo muy crítico con la política económica del Gobierno. -Creo que lo que pasó es que Zapatero percibió menos aplausos que los dedicados a Esperanza Aguirre. Abucheos no hubo ninguno. Respecto a la política económica del Gobierno desde el punto de vista de Ceim, es cierto que tiene algunas cosas que a nosotros no nos gustan o nos gustan menos. Por ejemplo, creemos que se está profundizando poco en las reformas estructurales que habría que hacer en este momento de bonanza económica. Deberíamos tener un mayor superávit y habría que vigilar más los déficits de las corporaciones locales y comunidades autónomas. Estamos muy preocupados porque se va a recortar la subvención a inversiones en nuevas tecnologías e innovación, lo que es muy negativo para las empresas, sobre todo para las pymes. Ya le hemos hecho saber a Solbes que no nos ha gustado el recorte de esta deducción fiscal. La reforma del IRPF y en especial del impuesto de sociedades nos ha parecido muy tímida y además excesivamente alargada en el tiempo, aunque ahora se haya reducido un poco. También estamos muy preocupados por la unidad de mercado. ¿Y la productividad? -Claro. La economía española tiene una grave falta de competitividad, lo ha dicho hasta el FMI. Eso viene marcado por la falta de reformas estructurales, por una inflación muy alta sobre la media de la UE y por un déficit comercial disparado. Si todo esto no se corrige nos llevará a una desaceleración, que al final tendrá su impacto negativo en el empleo. ¿Y no hay nada positivo en la política económica del Gobierno?