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ABC LUNES 9 10 2006 55 Wolf Lepenies, premio de la Paz de los Libreros, desmonta los inocentes ideales de una alianza de civilizaciones Sean Lennon, hijo del beatle y Yoko Ono, lanza su segundo álbum, Fuego Amigo No hay violencia gratuita en la película. Es un buen mensaje resaltar que todo tiene un precio en la vida Si a los 16 años me preguntan con quién me gustaría trabajar habría señalado a Martin Scorsese ¿A quién idolatra? -Mi padre siempre fue una buena influencia para mí, en todos los sentidos. No sólo en el arte, sino también en la política y en la cultura. Siempre me señaló caminos que nunca hubiese conocido si no fuera por él. Y para mí, él siempre fue mi ídolo. ¿El estilo de película le marcó en lo personal? ¿Insulta más a menudo? ¿Cuál es su insulto favorito? -Yo uso los de dibujos animados como darn it dagnabbit o consornit Son los insultos que vengo usando últimamente. ¿Y para interpretar el tipo de violencia que se ve en la película se inspiró en la vida real? ¿Me habrán influido tantas películas de Martin Scorsese que vi? ¿No? Definitivamente, no me resulta familiar ese tipo de violencia, pero es lo que uno hace como actor. No preciso experiencias personales de la vida real, pero sí busqué personas que han hecho ese tipo de cosas. Parte del proceso fue irme hasta Boston, porque nunca había estado ahí, para conocer la cultura y encontrarme con gente real que vivió aquella época. Quería conocer personas del lugar como lo hice con alguien en Los Ángeles con quien pasé mucho tiempo; me contó varias historias sobre las calles de allá. Leí algunos libros, pero quise penetrar en la mente de ellos para saber lo que realmente pensaban. ¿Cómo prepararon la película? ¿Conocieron a otros criminales verdaderos ¿Les ayudó la Policía? -Matt fue a una casa donde vendían crack Tuvimos un muy buen consejero técnico que nos ayudó en el proceso de la filmación, que sabía todo sobre Boston. Y la Policía también nos aconsejó. Matt pudo ir con ellos en algunas redadas. ¿Qué opina de las críticas vertidas contra el exceso de violencia en el cine? ¿Es puro entretenimiento o realmente influye a la juventud? -Me paso la vida escuchando ese tipo de críticas sobre la violencia en el cine, en concreto la que se muestra gratuitamente, por eso tengo cuidado en ese sentido. Pero no hay nada de violencia gratuita y todos los personajes también pagan el precio por la violencia que producen. Y es un buen mensaje resaltar que todo tiene un precio en la vida. El dicho es cierto, no importa de dónde vengas, todos experimentamos algo así en nuestra vida. Sting viaja al Renacimiento inglés en su nuevo disco, Canciones del laberinto El músico británico aborda en este trabajo piezas de John Dowland b El ex componente de Police ha trabajado con un profesor de canto en la Schola Cantorum de Basilea para poder acercarse al estilo de las canciones JULIO BRAVO MADRID. Para mí son canciones pop escritas entre los siglos XVI y XVII, y así las abordo yo. Tienen melodías maravillosas, letras fantásticas, acompañamientos extraordinarios... Espero poder aportarles cierta frescura Así explica el cantante británico Sting el repertorio elegido para su nuevo trabajo discográfico, Songs from the labyrinth Canciones del laberinto que hoy sale a la venta, editado por Deutsche Grammophon. Con este disco, Sting da un sorprendente giro en su trayectoria, ya que el autor de las canciones es John Dowland, un compositor renacentista británico que vivió a caballo entre los siglos XVI y XVII, y que fue uno de los grandes músicos de su tiempo. El ex componente del trío Police asegura que la música de John Dowland le lleva rondando desde hace más de veinte años. Se interesó por él gracias al actor John Bird, y la pianista Katia Labeque, años más tarde, le insistió en que las canciones de John Dowland serían perfectas para su voz. Más adelante sería el guitarrista Dominic Miller quien reavivó su interés por Dowland al regalarle un laúd con un rosetón sobre la caja de resonancia que tiene forma de laberinto. Sting confiesa que este laberinto, basado en el diseño que hay en el suelo de la Catedral de Chartres, y que da nombre al disco, se ha convertido en una especie de obsesión para mí en los últimos años, hasta el punto de que hice que me construyeran uno en mi jardín en Inglaterra: medía más de doce metros de diámetro y salía a pasear por él todos los días Sting, en una imagen promocional del nuevo disco Sting reconoce que él no es ni un tenor ni un cantante de ópera y que no pretende abordar estas canciones desde ese punto de vista, sino que las ve como canciones pop y las trata con absoluto respeto y ganas de aprender Sin embargo, sí ha estado durante un largo tiempo preparando su voz e investigando en el estilo renacentista en la Schola Cantorum de Basilea, en Suiza, donde Karamazov cursó buena parte de sus estudios. Allí trabajó con Richard Levitt, un reputado profesor de canto y experto en la música antigua. Fue para mí un gran consejero. Tengo una deuda eterna con él por su estímulo, su paciencia y sus consejos. Él me decía dónde debía respirar. Para mí fue un reto extraordinario. Como cantante pop tengo un instinto natural para las canciones, pero éstas suponían un reto, no resultó fácil, y él me enseñó el camino correcto para abodarlas En cualquier caso, Sting espera que este disco suene a mí. Confío en que quienes lo oigan, digan: Sí, es Sting. No soy un cantante educado en este repertorio, pero espero poder dar a estas canciones una frescura que quizás otros cantantes más experimentados no puedan darle Songs of the labyrinth incluye dieciséis canciones y temas instrumentales (el propio Sting toca el archilaúd junto a Edin Karamazov en alguno de ellos) y se han añadido fragmentos de una carta que Dowland dirigió a Sir Robert Cecil en noviembre de 1595. De hecho, Sting asegura que hasta que no se decidió incluir estos textos, que revelan algo más del verdadero carácter de Dowland, no se pensó verdaderamente en llevar al disco un trabajo de amor y aprendizaje según sus palabras. Música extrañamente disonante El proyecto de llevar al disco las canciones de John Dowland empezó a tomar cuerpo cuando Sting conoció al laudista bosnio Edin Karamazov. El propio Sting narra así su encuentro y cómo surgió el nombre de Dowland en su conversación: Edin me preguntó si conocía la canción In darkness let me dwell Le dije que no. La canción más grande jamás escrita en inglés afirmó. Tocó unos pocos compases de la introducción. Era una música extrañamente disonante y arrebatadoramente moderna. Deberías cantar estas canciones me dijo, aprenderías algo importante Sentí cómo el laberinto tiraba de mí hacia su centro No soy un cantante de ópera, pero espero poder aportarle una frescura que un intérprete clásico no le podría dar Espero que este disco suene a mí. Confío en que quienes lo oigan, digan: Sí, es Sting