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ABC LUNES 9 10 2006 Sociedad 53 Medio Ambiente ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO LOS PECECILLOS VARADOS l caso de las anchoas o bocartes varados en una playa de Colunga ha puesto de manifiesto que el ecologismo tiene que nutrirse de científicos, si no quiere morir por la boca. Primer error: la temperatura del mar no es anormalmente alta, a no ser que se considere el mar a un charco de la orilla a las dos de la tarde. Segundo error: si bien es cierto que los bocartes de año cero, es decir los nacidos entre marzo y abril de este año, suelen nadar pegados a la costa y en los primeros veinte metros de la capa de agua, no quedan varados por la depredación. Tercer error: no considerar otras posibilidades, como que quizás a unos pescadores les entró sin querer en el copo toneladas de bocartes que están prohibidos en el puerto, por lo que cabría pensar que estemos hablando de peces náufragos. Y cuarto: lo mejor que se puede hacer es ponerlos en salazón, porque no hay mayor error que tirar el alimento, o perder el dinero y el tiempo haciendo zanjas para que regresen, pues se necesitan ambas cosas, tiempo y dinero, para seguir investigando sobre la conservación del mar y del bocarte. E La fiebre del marfil provoca matanzas de familias enteras de elefantes AP Los países africanos no logran levantar el veto a las ventas de colmillos de elefante La Cites rechaza el comercio por no haber controlado el estado de la población A. ACOSTA MADRID. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) ha decidido no permitir las exportaciones de marfil de Botsuana (20 toneladas) Namibia (10) y Suráfrica (30) Estas ventas fueron acordadas en 2002, pero con una condición: establecer un sistema que permitiera realizar una base de datos sobre la caza furtiva de elefantes y los niveles de población de este paquidermo. El Comité Permanente de este orga- nismo, reunido la pasada semana en Ginebra, ha tomado esta decisión al entender que esta condición no ha sido satisfecha y, por tanto, las ventas no pueden seguir adelante. La votación sobre este asunto se pospone para el mes de mayo del año que viene. Estas reservas proceden de decomisos y de la muerte natural de los elefantes. La idea de Cites, que vela para que ninguna partida ilegal de marfil entre en el mercado, es que los ingresos de estas ventas puedan beneficiar a las comunidades locales y a los programas de conservación de los elefantes. Sin embargo, otros países africanos, como Kenia, se oponen al considerar que volver a comerciar con el marfil amenazará la supervivencia de los elefantes. No en vano, después de que en 1997 se autorizara una venta de una reserva de 60 toneladas a Japón- -transacción imposible desde 1989, cuando se decretó la prohibición de las ventas después de que la población de elefantes cayera a la mitad en sólo diez años- se registró un recrudecimiento de la caza furtiva de estos paquidermos.