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30 LUNES 9 10 2006 ABC Internacional Politkóvskaya trabajaba en un reportaje sobre las torturas en Chechenia Putin mantiene silencio pero ordena al fiscal general que se encargue en persona del caso b Nóvaya Gazeta, el periódico para el que trabajaba, ha ofrecido más de 700.000 euros por cualquier información que ayude a dar con el autor del crimen RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. El Kremlin guarda silencio tras el asesinato anteayer de la periodista rusa Anna Politkóvskaya. Y es que su pluma era un auténtico azote, no sólo denunciando las atrocidades cometidas por el Ejército ruso en Chechenia, sino también la política del presidente Vladímir Putin. Sus compañeros de la revista Nóvaya Gazeta, en donde trabajaba desde 1999, aseguran que la combativa informadora ultimaba un artículo sobre las torturas que de forma sistemática se aplican en Chechenia a los prisioneros. No tenemos el artículo, debe haberse quedado en su ordenador, pero sabemos que tenía pruebas y fotografías que demuestran el empleo sistemático de torturas en Chechenia durante los interrogatorios declaró ayer a este corresponsal Vitali Yaroshevski, subdirector de Nóvaya Gazeta. Según sus palabras, el material debería haberse publicado el lunes Sin embargo, todo la documentación que Politkóvskaya tenía en su domicilio, incluido su ordenador personal, se encuentra en manos de la Policía. Este joven, filmado por la cámara de vídeo de la casa de Politkóvskaya, es el sospechoso REUTERS EFE Un policía salía ayer del edificio de Moscú donde mataron a la periodista blica en las próximas elecciones. Nóvaya Gazeta aseguraba ayer en su página web que la muerte de Politkóvskaya es fruto de la venganza de Kadírov o de los que desean que las sospechas recaigan sobre él El ex marido de la periodista, Alexánder Politkovski, afirmó anteayer que recibía amenazas con mucha frecuencia de militares, organizaciones ultras y miembros de los servicios secretos. Por husmear demasiado dijo Politkovski, fue una vez detenida en Chechenia por una unidad paracaidista. Cuando fue liberada y regresó a tegrada en las fuerzas federales enviadas desde Moscú para acabar con la guerrilla independentista. Kadírov cumplió el viernes 30 años, lo que le permitirá presentar su candidatura para el puesto de presidente de la repú- Un número especial Lo que sí publicará hoy el bisemanario ruso es un número especial dedicado a la periodista asesinada. Sin duda, ella fue la que más cosas ha escrito sobre Chechenia y más veces viajó a la conflictiva república manifestó Dmitri Murátov, director de Nóvaya Gazeta. En una reciente aparición ante los micrófonos de la radio Eco de Moscú Politkóvskaya ya anunció que tenía fotografías poniendo al descubierto la brutalidad de los militares rusos y de las milicias a las órdenes del primer ministro pro ruso de Chechenia, Ramzán Kadírov, hijo del malogrado presidente Ahmad Kadírov. El último artículo publicado por ella versó precisamente sobre los excesos que habitualmente cometen los hombres de Kadírov. Esa especie de guardia personal al servicio del jefe del Gobierno checheno está oficialmente in- Recibía amenazas de militares, organizaciones ultras y miembros de los servicios secretos Moscú, Politkóvskaya, que había estado recogiendo información sobre los brutales métodos de aquellos soldados de élite, dijo que la habían amenazado de muerte si volvía a meter las narices donde no debe Pero sus críticas no eran motivadas sólo por la situación en Chechenia. Politkóvskaya arremetía sin cesar contra la corrupción y la falta de democracia del régimen de Putin. La xenofobia era para ella otro de los grandes males de la Rusia actual. El director de Eco de Moscú, Alexéi Venedíktov, aseguró ayer que Politkóvskaya estaba en una lista de Más de 300 informadores abatidos por las balas de los sicarios R. M. M. MOSCÚ. Anna Politkóvskaya no es la única periodista asesinada en Rusia en los últimos años. Más de 300 informadores rusos han sido abatidos por siniestros sicarios desde que se desintegró la URSS. Los casos más sonados han sido los de Dmitri Jólodov, Vladislav Lístiev, Larisa Yúdina y Pável Jliébnikov. Al igual que Politkóvs- kaya, Jólodov investigaba a militares. Preparaba un artículo sobre corrupción en el seno de las Fuerzas Armadas rusas cuando una mina- trampa, oculta en un maletín, acabó con su vida el 17 de octubre de 1994, en la misma redacción del diario Moskovski Komsomólets. Lístiev, director entonces del canal de televisión ruso ORT, fue asesinado a balazos en el portal de su casa el 1 de marzo de 1995, de forma casi idéntica a Politkóvskaya. El periodista se disponía a cambiar radicalmente la orientación de los programas de la cadena. El cuerpo sin vida de Yúdina fue encontrado el 6 de junio de 1998 en un lago de las afueras de la ciudad rusa de Elista con signos de violencia y cortes de arma blanca. Directora del diario Soviétska- ya Kalmikia Segodnia, Yúdina había escrito artículos muy críticos contra las autoridades locales. Jliébnikov, director de la edición rusa de la revista Forbes y nacionalizado en EE. UU, murió tiroteado en Moscú, en plena calle, el 9 de julio de 2004. Estaba escribiendo un artículo sobre las vinculaciones entre la economía sumergida en Rusia y la alta política.