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20 Nacional LUNES 9 10 2006 ABC NICOLÁS REDONDO Ex secretario general del PSE y Presidente de la Fundación para la Libertad Cualquier mesa de partidos, sea cual sea, supondría dar la iniciativa a ETA Le gusta repetir con insistencia pedagógica que ha de existir una acción conjunta de quien gobierna y quien puede gobernar Sólo cree en la derrota de ETA (nunca en la negociación) y esgrime un discurso contundente en contra de la tentación de sentarse a cualquier mesa que no esté dentro de las instituciones democráticas. -Usted creyó apreciar en el Gobierno, tras la escenificación etarra de Oyarzun, una recuperada firmeza o al menos un discurso apreciablemente sólido... Pero ahora parece que ese episodio sólo ha tenido como resultado acelerar la creación de la mesa de partidos ¿Se siente defraudado? -No lo sé, porque hay muchas informaciones y algunas de ellas son contradictorias. Lo único que puedo decir es lo que pienso. Sería un error constituir una mesa de partidos políticos, por muchos motivos. Lo sería porque no va a estar el primer partido de la oposición, el que puede gobernar, el que mañana puede sustituir al Partido Socialista. Además, en cierta manera la creación de una mesa de partidos políticos terminaría dejando claro que nosotros, los socialistas, consideramos que el Parlamento vasco no es una institución lo suficientemente legitimada para modificar su propio Estatuto. Digo esto considerando que mi partido siempre ha condenado y condena la violencia, siempre hemos estado alejados de ella, por lo que es claro que, aunque se pueda equivocar el Gobierno, no estoy dispuesto a conceder a nadie que esté claudicando ante ETA. Pero sí estaríamos en cierta medida dando la razón a los terroristas cuando durante muchos años ha venido diciendo que el Parlamento vasco no es una institución legitimada para dirigir la vida política del País Vasco. ¿Hay algún formato de esa mesa que podría ser aceptable? Porque desde el PSE se esgrime que viene a ser una especie de cursillo democrático para atraer a Batasuna a la aceptación de las reglas del juego... -No es aceptable en ningún caso, sea cual sea. Que se legalicen, que se presenten a las elecciones y, luego, que se hable en el Parlamento vasco. Cualquier mesa de esa naturaleza es darles la iniciativa a ellos. Sería un equivocación. No se puede discutir nada que afecte a los ciudadanos vascos y al resto de los ciudadanos españoles fuera de las instituciones. No es posible. No se trata sólo de que Batasuna sea un partido ilegalizado, aunque se legalizara el procedimiento estaría viciado, estaríamos abriendo nuestro edificio constitucional. Si se hace una me- El ex secretario general de los socialistas vascos y presidente de la Fundación para la Libertad renuncia a atizar enfrentamientos y apuesta por rehacer los puentes entre PSOE y PP TEXTO: BLANCA TORQUEMADA FOTO: ERNESTO AGUDO Redondo ve errores en el Gobierno, pero no claudicación sa, todo sería posible. Todo. Quizá lo bueno, sí, pero seguro que lo malo también: la inestabilidad institucional, las pretensiones de cualquiera que quiera hacer lo mismo, etcétera. Por eso hay que ser muy cuidadosos. Algunos dicen que hay que escribir una página en blanco, pero nosotros no podemos. No sólo por lo que ha sucedido, sino porque hemos ido haciendo un país democrático y en libertad, y eso no es una hoja en blanco, sino que por el contrario está ya muy escrita y muy elaborada. Así que tenemos un compromiso con el pasado y con el futuro. ¿Vale, en algún aspecto, la referencia del proceso irlandés? -Nuestro Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo nace de un viaje que hicimos a Irlanda Txiki Benegas, Mario Onaindía y yo. ¿Y por qué nació esa idea? Porque siempre ha habido en España una lucha contra el terrorismo parcelada en periodos y justo llegamos a Irlanda del Norte y nos damos cuenta de que no había ninguna diferencia entre lo que había hecho John Major y lo que estaba haciendo Tony Blair. De ahí salió la idea de que, gobierne quien gobierne, ETA sepa que no se va a cambiar la política antiterrorista. Y no sería honesto no reconocer que esa idea no desarrollada, intuitiva, la recogió con mucho impulso quien ganó el congreso del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero, y la hizo suya. ¿Entonces, cuándo cambia Zapatero su discurso? -Es verdad que hay un momento en el que se cambia el discurso. Se modifica la estrategia en relación con ETA cuando nosotros llegamos al Gobierno. ¿Por qué ese viraje? -Puede haber apreciaciones. El Gobierno pudo pensar que era el momento oportuno para conseguir definitivamente la paz por el efecto devastador de los atentados del 11- M, porque ETA estaba débil después de la aplicación contundente del Pacto por las Libertades... Pudo haber la idea de que era el momento de llegar al final... No estamos ante alguien que esté planificando hacer el mal, sino que quienes se situaron en esa línea lo hicieron con la intención de conseguir la paz, aunque desde mi punto de vista fuera una equivocación. A mi juicio, se han cometido dos fallos: uno, la falta de relación entre el PSOE y el PP, y el segundo, que yo creo que hay que derrotar al terrorismo, que no se puede tener una visión buenista en relación con el terrorismo. Para que aparezca la política plenamente primero tiene que haber una derrota de la banda terrorista. Y para que exista clemencia por parte de las víctimas, primero tenemos que derrotar al terrorismo. La clemencia está relacionada con la victoria. -Acaba de visitar usted en compañía de víctimas y de representantes de otras plataformas cívicas el Parlamento de Estrasburgo. ¿Han sufrido vacío e incluso hostilidad de los eurodiputados socialistas? -Allí el Grupo Socialista no puede hacer menos que apoyar al Partido Socialista de España, y más ahora que está en el Gobierno, y ahí no creo que nos debamos escandalizar... Sí considero que, aparte del debate que se pueda tener en el Parlamento Europeo (que yo no comparto porque van divididos los dos grandes partidos políticos y vamos a dar un espectáculo lamentable) faltó calor, cariño y emoción hacia las víctimas. Sólo se lo brindó, con la valentía de siempre, Rosa Díez. ¿Hay ahora más acoso a los no na-