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32 Internacional DOMINGO 8 10 2006 ABC Es posible que los intrusos tan sólo pretendieran pescar en un arroyo cercano a la frontera nes más pobres y herméticas del planeta. Al tiempo que el Gobierno de Seúl evolucionaba desde una férrea dictadura militar hasta la democracia gracias al crecimiento económico logrado con su modelo capitalista, Pyongyang perpetuaba un régimen estalinista que, como si de una monarquía se tratara, fue heredado por Kim Jong- il, hijo del fundador de la patria, Kim Ilsung. Cada vez más aislado, el tirano norcoreano acaba de amenazar con hacer detonar una de las bombas atómicas que asegura tener desde febrero del año pasado. El Querido Líder se volvió a mostrar amenazante en la reunión que mantuvo el viernes con numerosos altos cargos del Ejército, a quienes animó a reforzar la defensa de la nación Por su parte, los oficiales brindaron por luchar a costa de la vida según la agencia estatal de noticias Korean Central News Todo ello a pesar de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha condenado la prueba nuclear de Corea del Norte, que muchos analistas temen que se efectúe hoy con motivo del aniversario del nombramiento de Kim Jong- Il como secretario general del Partido de los Trabajadores en 1997. La explosión de un artefacto atómico, que podría tener lugar en el interior de una montaña a 15 kilómetros de la ciudad de Chiktong, volvería a elevar la tensión en la Península coreana, donde se han disparado las alarmas tras el incidente de ayer. Dicho tiroteo es el más grave registrado en la zona desde el enfrentamiento entre patrulleras norcoreanas y surcoreanas registrado en junio de 2002, y que saldó con el hundimiento de un barco de Pyongyang y varios marineros fallecidos. Un soldado surcoreano en la estación de Dorasan de la inacabada línea férrea entre el sur y el norte de Corea AP Corea del Sur repele a tiros una incursión de soldados norcoreanos en la frontera Tensión en la zona tras amenazar Pyongyang con un ensayo nuclear que se desconoce si fue una provocación o un descuido, es el más grave tras el hundimiento de una patrullera de Corea del Norte en junio de 2002 PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Mientras continúa la cuenta atrás para el ensayo nuclear anunciado por el régimen estalinista de Pyongyang, ayer se disparó la tensión en el Paralelo 38, la frontera que divide a las dos Coreas desde el final de la guerra en 1953. En uno de los incidentes más graves de los últimos tiempos, soldados surcoreanos efectuaron hasta 40 disparos de aviso después de que cinco miembros del Ejército norcoreano atravesaran la línea divisoria de la zona desmilitarizada que separa a ambos países. Nuestras tropas abrieron fuego después de que los cinco soldados norcoreanos rebasaran la línea de demarcación a pesar de las advertencias que hicimos con altavoces aseguró un comunicado del mando militar, que situó la incursión en torno al mediodía. Como los tiros fueron al aire, no se produjeron heridos y los cinco soldados, de los cuales sólo uno llevaba un rifle, retrocedieron y volvieron sobre sus pasos, igual que cuando otros dos militares invadieron en mayo dicha franja. De momento, continúan sin aclararse las causas del incidente, que pudo deberse a una provocación deliberada por parte de los soldados de Corea del b El incidente, del Norte o a razones más prosaicas. De hecho, una fuente del mando militar citada por algunas agencias internacionales de información afirmó que es posible que los intrusos tan sólo pretendieran pescar en un arroyo cercano a la frontera. Cierto o no, el tiroteo registrado ayer no hace más que añadir más leña al ya azuzado fuego coreano, puesto que ambos países permanecen técnicamente en guerra al no haber firmado ningún tratado de paz tras el conflicto bélico que tuvo lugar entre 1950 y 1953. Desde entonces, una zona desmilitarizada, pero fuertemente blindada a uno y otro lado por los Ejércitos de Seúl y Pyongyang, se erige como uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría. La frontera separa a Corea del Sur, bautizada como uno de los tigres asiáticos por ser uno de los Estados más desarrollados del Extremo Oriente, de su vecino del norte, una de las nacio- El nuevo primer ministro japonés intenta recomponer los lazos diplomáticos con China P. M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Vecinos pero, al mismo tiempo, rivales, China y Japón están condenados a entenderse a pesar de sus desavenencias del pasado y de su pugna por la hegemonía en Asia. Por eso, y por primera vez desde 2001, un primer ministro japonés efectúa hoy un viaje oficial a China en una visita que pretende recomponer las relaciones diplomáticas entre los dos colosos del Lejano Oriente. Tras su nombramiento el pasado día 20 como primer ministro nipón, Shinzo Abe ha optado por realizar su primer desplazamiento oficial a Pekín, donde hoy se reúne con el presidente chino, Hu Jintao. El encuentro tendrá un fuerte carácter simbólico debido a la grave crisis que atraviesan ambos países por las peregrinaciones del anterior primer ministro, Junichiro Koizumi, al santuario de Yasukuni, donde se venera a varios criminales de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que Abe está considerado como un halcón de la derecha incluso más radical que Koizumi, sus primeros pasos al frente del Gobierno japonés persiguen normalizar las relaciones con sus vecinos. De hecho, también se reunirá con el presidente de Corea del Sur, Roh Moo- hyun, tras su paso por China, en un momento especialmente crítico por la amenaza norcoreana de llevar a cabo un ensayo nuclear. El desafío del régimen estalinista de Pyongyang será uno de los temas que estén sobre la mesa en las entrevistas que Abe mantenga en China, pero no el único. Las provocadoras visitas de su antecesor a Yasukuni han llevado las relaciones entre Pekín y Tokio a su peor momento, tal y como se demostró en las multitudinarias manifestaciones antiniponas registradas el año pasado en China. La falta de arrepentimiento por parte de Japón de las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial y la lucha por yacimientos de petróleo y gas en el Mar de la China Oriental marcarán una visita que pretende cambiar las relaciones entre los dos vecinos. Las perspectivas, pues, de que la reunión del primer ministro nipón con los máximos líderes chinos inicie el fin de la guerra fría entre las mayores potencias de Asia son esperanzadoras.