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64 SÁBADO 7 10 2006 ABC Toros FERIA DEL PILAR MONUMENTAL DE LAS VENTAS Santacolomas en un pozo de mansedumbre Plaza de la Misericordia. Viernes, 6 de octubre de 2006. Primera corrida. Un tercio de entrada. Novillos de Los Maños, mansos y complicados; 2 y 3 fueron condenados a banderillas negras. Soto de Jerez, de blanco y plata. Estocada (ovación) En el cuarto, estocada (vuelta al ruedo) David Esteve, de caña y oro. Estocada (ovación) En el quinto, estocada trasera y baja y dos descabellos (silencio) Salvador Fuentes, de cariñena y oro. Estocada (silencio) En el sexto, pinchazo y estocada baja (silencio) Sangre y miedo en una corrida infernal Monumental de las Ventas. Viernes, 6 de octubre de 2006. Un quinto de entrada. Toros de Sepúlveda, descastados, mansos y de escaso juego, algunos con dificultades, y uno de Pereda (1 complicado y con peligro. Francisco Marco, de grana y oro. Herido en el primero. Fernández Pineda, de rioja y oro. Estocada y dos descabellos, con aviso, en el que mató por Marco, cuya cuadrilla recogió una ovación. En el tercero, estocada desprendida (silencio) En el quinto, pinchazo y estocada desprendida (leves palmas) Torres Jerez, de grana y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el cuarto, estocada atravesada y descabello (silencio) En el sexto, tres pinchazos y estocada. Aviso (gran ovación y saludos) Á. G. ABAD ZARAGOZA. Mansedumbre a raudales en la novillada de Los Maños- -dos utreros fueron condenados a banderillas negras- -que llevó de calle y desesperó a los tres novilleros, que desilusionó a los aficionados y que frustró las esperanzas de un ganadero que lucha por mantener una reserva aragonesa del encaste de Santa Coloma. Visto lo de ayer, se impone un cambio de rumbo sin paños calientes para salir del pozo. Un conjunto de novillos infumable que no quería saber nada de los caballos, de los que huían como alma que lleva el diablo. Lejos de la nobleza, medias arrancadas y arreones que pusieron las cosas muy complicadas a los toreros. A todos, porque los subalternos también sudaron tinta. Soto de Jerez estuvo encorajinado y manejando la tizona con rotundidad. El espadazo al cuarto ya valía una oreja, aunque el público casi le regateó la vuelta al ruedo. David Esteve y Salvador Fuentes poco pudieron hacer. Sólo mostrarse firmes y decididos una vez estrellados contra el muro insalvable que supusieron sus enemigos. Sólo emoción en el minuto de silencio en recuerdo del picador zaragozano Fernando Moreno, fallecido en accidente este verano. ROSARIO PÉREZ MADRID. Un nudo en la garganta. Miedo. Mucho miedo. El corazón de Las Ventas se encogió y los tendidos se sumieron en un ¡ay! profundo. Se temía lo peor. Francisco Marco yacía inerte en el suelo después de ser zarandeado por un toro con instintos criminales. Se llamaba Carasucia un forajido con una idea perenne: apuñalar al contrario. Y lo cazó, no una, sino dos veces. Se temía lo peor, sobre todo después del hachazo que tiró al rostro del navarro. Espeluznante cogida y horrible caída. Las cuadrillas tardaron un siglo en reaccionar. Y aquella escena de película de terror resultó eterna. Por fin auparon al torero y lo trasladaron en una camilla humana hasta la enfermería. Algunos no pudieron contener las lágrimas. La gente aguardaba noticias; seguía temiendo lo peor. Hasta que un runrún tranquilizador viajó por el graderío: su vida estaba a salvo. Francisco Marco había recuperado el conocimiento e iba a ser operado de dos cornadas en el muslo derecho, de pronóstico grave. Antes del serio percance Marco había dado la cara en su afán de agradar; después, Fernández Pineda, que oyó un aviso en una absoluta falta Francisco Marco sufrió dos cornadas en el muslo derecho de pronóstico grave de sensibilidad de la presidencia, pasaportó a Carasucia un sobrero de José Luis Pereda que remendó la infernal corrida de Sepúlveda (como se preveía) El espectáculo quedó en un mano a mano. Se corrió turno y actuó en segundo lugar Torres Jerez, quien dejó un gratísimo sabor de boca y a punto estuvo de cortar una oreja al último de no fallar con la espada. Muy torero siempre, expuso toda la tarde con gusto y valor, por encima de sus oponentes. Qué pena que no tuviese material para esparcir sus condiciones. Al citado sexto le robó estéticos lances y muletazos de mucho mérito, dejándole la franela puesta y dando el toque preciso. No era tarea sencilla meter en vereda tan descompuesta embestida, pero Torres Jerez le ganó la acción. El almeriense dejó bellos apuntes en el cuarto, que más que toro era asno. Prologó por bajo con donaire y es- BOTÁN bozó notables pases- -uno de pecho fue extraordinario- aunque carentes de la limpieza precisa, puesto que el borrico no humilló nunca. Con su complicado primero poco pudo hacer. A Fernández Pineda le correspondió un tercero que no cesó de mugir y escarbar. Descastado a rabiar. Buscó el triunfo frente al quinto, con el que desgranó un racimo de verónicas de buen porte e interpretó una ilusionante tanda diestra. Pero el animal se lesionó y ahí acabó todo. Parte facultativo: Francisco Marco sufrió dos cornadas, una en el tercio inferior de la cara interna del muslo derecho de veinte centímetros que contornea el fémur, produce destrozos en los músculos abductores y contusiona la femoral, y otra en el tercio superior del mismo muslo también con destrozos. Conmoción cerebral. Pronóstico grave Pasión por Romero y Paula en una obra con arte y duende R. P. SIGEFREDO MADRID. Expectación en Las Ventas. Y aroma de torería. Sobre el albero del Aula Bienvenida el duende de un mano a mano, el arte puro y gitano de Paula y Curro Romero Así concluye el epílogo del poeta Rafael Peralta Revuelta en Mis pasiones y decires con Curro Romero y Rafael de Paula una obra de Huberto Apaolaza impregnada de la armonía del Faraón y el quejíodelgitanodeJerez. EditadoporEgartorre, el libro- -cuyos beneficios se donarán a la fundación Tagore, dedicada a la ayuda de niños calés- -fue presentado ayer por los protagonistas de tan toreras páginas, que mostraron su admiración recíproca, en un acto moderado por el periodista Carlos Ruiz Villasuso. En la imagen, PaulayRomerofirmanejemplares alosaficionados que abarrotaron la sala venteña.