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ABC SÁBADO 7 10 2006 Cultura 61 La Fundación March exhuma a un Gustav Klimt trágico y en crisis Su Friso de Beethoven eje de una muestra sobre la destrucción creadora b La exposición nos cuenta cómo a finales del siglo XIX, el célebre pintor vienés resurge tras un episodio dramático, dando lugar al origen de la modernidad NATIVIDAD PULIDO MADRID. Desde este verano es el rey absoluto del mercado, destronando al mismísimo Picasso. Su Retrato de Adele Bloch- Bauer I fue vendido por 135 millones de dólares. Pero no siempre ha contado con este beneplácito. Todo lo contrario. Ha sido uno de los artistas más vapuleados por crítica y público. La Fundación Juan March, que ya mostró su obra hace once años junto a las de Schiele y Kokoschka, vuelve a hacerle hueco en sus salas, en esta ocasión en solitario, en una exposición que nos cuenta una historia: la de Klimt y su lucha por la libertad del arte. Una historia que arranca en 1894, cuando el pintor austriaco, a los 28 años, recibe el encargo de realizar las pinturas de las facultades para el Aula Magna de la Universidad de Viena. Entregó las obras seis años después. El escándalo fue tal que llegó al Parlamento. Lo racional se había tornado en irracional; lo simbolista, en onírico y erótico; razón, ciencia y ley habían dado paso a la transgresión de los valores convencionales. Él mismo renunció al encargo. Pero estas obras parecían destinadas al abismo, pues fueron destruidas en la II Guerra Mundial. ¿Qué había ocurrido en esos seis años? Gustav Klimt había cambiado radicalmente, como explica el director de la Fundación March, Javier Gomá: Un hombre recibió un encargo y otro distinto lo entregó Son los años en que nace la célebre Secession vienesa, un grupo que reivindicaba la obra de arte total. Y lo que fue un acto personal trágico y doloroso para Klimt dio lugar al origen de la modernidad, creando los fundamentos de la vanguardia vienesa. Es ésta la tesis de la muestra. De ahí su título: La destrucción creadora paradójica idea, retomada de Nietzsche y Schopenhauer. Y será ésta la línea de exposiciones que, a partir de ahora, seguirá fundamentalmente la Fundación March. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 14 de enero, reúne medio centenar de dibujos y estudios preparatorios de los cuadros de las tres facultades: Me- dicina, Jurisprudencia y Filosofía. Podemos ver cómo eran estas maravillosas pinturas a través de fototipos de época y cajas de luz a tamaño original. También se exhiben óleos, carteles, un cuaderno de dibujo, objetos, documentos... Pero la estrella de la muestra es la copia del Friso de Beethoven una de las obras capitales de Art Nouveau (el anhelo de felicidad es el tema central) que formó parte de la XIV Exposición de la Secession vienesa en 1902. Un friso que, al igual que ocurrió con el encargo de la Universidad, encendió los ánimos de los críticos: El realismo con que hace alegoría de la voluptuosidad y la impudicia constituye una deshonra del mismo arte Fue ésta una de las demoledoras críticas que recibió, recogidas en el libro Contra Klimt de Hermann Bahr, que ha editado en español la Fundación March. Stephan Koja, conservador del Belvedere de Viena- -museo que ha cedido importantes piezas, entre ellas el Friso afirma que la exposición refleja los bruscos cambios de esa efervescente Viena de finales del XIX, en la que un Klimt trágico, dramático y en crisis luchaba a contracorriente por la libertad del arte. Detalle del Friso de Beethoven ABC