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7 10 06 SALUD Momento en el que los cirujanos introducen el concentrado celular en la cadera lesionada HOSPITAL SAN JOSÉ Células madre Para regenerar hueso Una simple inyección de células madre, extraídas de la médula ósea del propio paciente, es capaz de revitalizar el hueso más debilitado. El Hospital San José de Madrid ha realizado dos intervenciones pioneras con este preciado material biológico para regenerar la cadera N. RAMÍREZ DE CASTRO Sencillo y poco costoso La utilización de células madre adultas tiene un futuro prometedor en Traumatología. En Estados Unidos hay investigaciones abiertas que intentan averiguar si podrá mejorar la pérdida de hueso que produce la osteoporosis. Y hay quien se atreve apronosticar que algún día serán el fin de las prótesis cuando la artrosis avanza. Si finalmente demuestran su validez y seguridad, la Sanidad pública contará además con un tratamiento sencillo y poco costoso asegura el traumatólogo Manuel Villanueva. uando todo falla, siempre quedan las células madre. La Traumatología ha vuelto la mirada a este tesoro biológico para plantar cara a los problemas de difícil solución. Aún existe poca experiencia, pero los trasplantes de células madre adultas se han convertido en la última apuesta cuando fracasan otros tratamientos. De forma experimental, se utilizan para tratar fracturas que no consolidan, ni con la ayuda de injertos ni placas, e incluso en problemas musculares. Empiezan a ser también la mejor opción en los problemas de cadera más complejos. Esta semana los traumatólogos Ángel Villamor y Manuel Villanueva del USP Hospital San José, han recurrido al trasplante de células madre para resolver una grave fractura de fémur en una paciente de edad avanzada que ya tenía una prótesis en el mismo hueso. Su fémur estaba muy debilitado y había pocas opciones. Una, mantener a la enferma en reposo y esperar una consolidación espontánea con pocas probabilida- C des de éxito y la segunda, abrir, extraer la prótesis y cambiarla por otra de mayor tamaño. Esa intervención es muy complicada y arriesgada para alguien con un estado de salud y unos huesos tan debilitados explicó Villamor. En lugar de esta compleja intervención, se realizó una cirugía mínimamente invasiva que sólo requirió anestesia epidural y dos pequeñas incisiones. La primera, en la cadera, para acceder a la cresta ilíaca y aspirar su médula ósea, uno de los tejidos que alberga las células más preciadas. La segunda incisión se practicó en la zona de la fractura, para inyectar las células madre. A penas transcurrieron 20 minutos entre la punción de la médula y la introducción del concentrado celular. En ese tiempo, se aislaron y centrifugaron las células madre de la médula con un sistema denominado Harvest que aísla y aumenta la concentración de células sin cultivarlas en el laboratorio. La introducción en la zona de la fractura se realizó por vía percutánea y con control radiológico pa- ra asegurar su correcta colocación en la zona dañada. Todo ocurrió en menos de una hora y sin graves riesgos. Ejército especializado El objetivo es que las células inyectadas se conviertan en una especie de ejército especializado que tenga como misión reconstruir el hueso dañado. En dos o tres semanas, Villamor espera que se forme callo óseo, la prueba de que se consolida el hueso y en un mes es previsible que la paciente esté recuperada. Es la primera vez que se realiza una intervención de este tipo. Sí había experiencia en la regeneración del fémur, no debilitado por la edad o las fracturas, sino por enfermedades que provocan la muerte o necrosis del hueso. El mismo equipo repitió una intervención realizada con éxito en Murcia este verano. En este caso se recurrió a las células de la médula ósea para revitalizar el fémur que una enfermedad carcomía. Con el tratamiento se evitará la colocación de una prótesis en un paciente joven.