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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Hora de comer ¿Tartera o restaurante? Almorzar en casa es un lujo. Pero comer diariamente fuera del hogar no tiene que ser, necesariamente, un desastre para el bolsillo y un seguro destino de colesterol TEXTO: ESTER REQUENA FOTOS: SALVADOR SALAS Y AGENCIAS eptiembre no ha sido sólo el mes de la vuelta al cole. Para la mayoría de los españoles supone el regreso al tajo y a la rutina diaria: intensas horas de trabajo con poco tiempo para comer, cuando almorzar en casa se ha convertido en un verdadero lujo. Y pese a que la cultura del tupper se va extendiendo, almorzar en un restaurante sigue siendo la opción preferida por los españoles, según destaca la doctora Magda Carlas, autora del libro Cómo sobrevivir al restaurante diario Hoy en día se va a lo práctico, y llevarse la comida al trabajo supone contar con una mínima organización para elaborar cada día un plato, lo que no es tan fácil como parece recalca la especialista en nutrición además de crítica gastronómica. Aunque comer cada día en un sitio distinto o en el mismo tampoco es una tarea fácil. Hay muchas variables a tener en cuenta, pero se terminan reduciendo a precio, distancia y la comida que ofrece destaca la experta. S pocas cantidades, por lo que no es tan grave si un día se toma algo que no sea muy recomendable Sin embargo, el picoteo se puede convertir a la larga es un auténtico festín, ya que apenas nos damos cuenta de lo que ingerimos. Lo malo es que sueles comer de pie, y cuatro cosas. Y por supuesto, las tapas no se acostumbran a tomar con agua, sino con vino o cerveza Muy peligrosos para una comida saludable son los buffets libres. La voluntad juega un papel esencial en estos restaurantes. En los vegetarianos, que están proliferando cada vez más, lo que en apariencia es el paradigma de la comida sana también tiene sus problemas, puesto que sus platos a veces tienen déficit de proteínas y de hierro, además de un exceso de fibra Mexicanos, italianos, chinos, japoneses o griegos son otra alternativa. La cocina internacional está de moda y en ellos se puede seguir la tan beneficiosa dieta mediterránea, pero con otras fórmulas. Una dieta sana Cena ligerita Si nos hemos pasado a la hora del almuerzo, la cena puede compensar los excesos. Todo depende de lo que se haya comido al mediodía y de lo copioso que haya sido el almuerzo. La clave es complementar los nutrientes que no hemos tomado en la comida destaca la doctora Magda Carlas. En la cena lo más sencillo es lo mejor. Incluso se debe optar por un bocadillo casero antes que una pizza que se pida por teléfono Sin embargo, a veces se come peor por la noche que en el almuerzo. Se llega cansando de todo el día, por lo que te comes lo primero que encuentras, sobre todo si en la nevera no hay nada adecuado Hay una excepción. Las personas con hijos suelen cenar con mucho más equilibrio que quienes no tienen familia, ya que los pequeños requieren cierta organización Sobre todo, el precio El bolsillo tira mucho. Así, los restaurantes más baratos suelen estar atestados. La ventaja es que no nos sentimos timados por el precio, pero hay que ser realistas: la materia prima no va a ser de gran calidad detalla la doctora Carlas. Lo mejor es elegir platos sencillos y con ingredientes que se vean y que reconozcamos. En cuanto a los establecimientos de comida rápida no tienen por qué desterrarse, aunque se acuda de manera esporádica. Y los fast- food ya no son sólo hamburguesas; hay alternativas cada vez más sanas, en las que entran incluso líneas dietéticas explica. Con las típicas tapas se comen Título: Cómo sobrevivir al restaurante diario Autora: Magda Carlas. Editorial: DeBolsillo. Número de páginas: 172. Una vez elegido dónde queremos comer, se pasa al qué queremos. La palabra clave es, nuevamente, control. Tenemos que seguir las recomendaciones diarias de proteínas, verduras, lácteos, farináceos y grasas recuerda la especialista. De ahí que lo mejor sea siempre pedir de primero una ensalada y de segundo un plato más contundente. Donde más cuidado hay que tener es en las bebidas (sobre todo las alcohólicas) los postres y los condimentos (como las mayonesas o las salsas) ya que es en estos apartados donde las calorías aumentan considerablemente, según desvela la experta. También es fundamental no caer en errores muy frecuentes, como llegar a la mesa con mucha hambre, o esperar el primer plato picando o tomándose todo el pan. Y muy importante: la hora de la comida debe ser relajada, pese a que se tenga poco tiempo para ello. La compañía debe ser la adecuada, hablando de temas agradables.