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46 Madrid SÁBADO 7 10 2006 ABC No quieren separarse de sus madres, refunfuñan cuando se enfadan y querrían pasar todo el tiempo jugando. Como los niños, las pequeñas crías del Zoo Aquarium afrontan su particular vuelta al cole con diferentes actitudes La vuelta al cole de los animales del Zoo TEXTO: MABEL AMADO FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. No necesitan mucha equipación. Sin babis, uniformes o material escolar, los casi cien animales que nacieron la pasada primavera en el Zoo Aquarium de Madrid ya han comenzado su particular curso este otoño. No en vano, es una de las mejores estaciones para observar comportamientos. A partir de ahora, las pequeñas crías deberán aprender pautas sociales, a integrarse en el grupo, a formar jerarquías y a definir las dominancias. Ésas serán sus especiales materias un aprendizaje animal en el que se emplearán a fondo los más pequeños. Junto a Enrique Sáez, veterinario y biólogo del Zoo Aquarium, daremos un paseo por las diferentes clases Comenzamos con una pareja de gibones de manos blancas, Tarzán y Jane, que acaban de aumentar la familia. Runa es la recién llegada, y junto a su hermana Sandra, de un año, no para de curiosear y, de esa forma, aprender. Porque, como afirma Sáez, se trata de no interferir en un proceso que debe ser lo más natural posible. Nosotros, desde fuera, observamos si las madres adoptan un comportamiento maternal y sólo en épocas muy determinadas, como la crianza, se pueden separar del grupo para que los machos u otras hembras no interfieran. Pero en cuanto concluye el periodo, se reintegran al grupo Los gibones son auténticos acróbatas jándose espulgar por éstos. Se trata de juegos, una manera de aprendizaje que la más pequeña del grupo irá captando, al igual que la amplia variedad de sonidos que pueden reproducir. Cuentan en el Zoo que las llamadas de demarcación o los saludos de los gibones a sus cuidadores son tan fuertes que se pueden escuchar desde El Batán... Muy cerca de los atléticos gibones vemos a otros primates, los papiones. Abrazado a su madre encontramos a la cría más pequeña del grupo que nació hace pocas semanas y aún no tiene nombre. Ese privilegio se reserva a sus cuidadores, quienes suelen esperar un tiempo por si surge algún problema o para poner el nombre según el carácter que demuestre el animal. En otros casos, en cambio, prefieren nombres de las regiones geográficas de donde proceden. Los osos marinos Milena y Jones son los padres del pequeño Simón -fisiológicos y de carácter- -se aísla a la madre en la cuadra interior. Luego, poco a poco, se empieza a integrar a la cría en el grupo. Como este tipo de équido es muy precoz, la última cría que nació, hace sólo un mes, ya se encuentra perfectamente integrada afirma. Aunque podemos advertir cómo las nuevas madres, Catalina y Paulina, no se separan de sus crías y las defienden ante cualquier peligro. Las gacelas dorcas también han aumentado la familia este verano. Las más pequeñas son aquellas que aún no tienen cuernos, aunque ya destacan con sus saltos y equilibrios. No en vano, como recuerda Sáez, entre los animales, el juego es el mecanismo de aprendizaje de comportamientos. Esta es la época más interesante para observarlas, pues se están ejercitando en lo que harán ya en la etapa adulta También muy atrayente es ver a los flamencos rosas junto a los nidos que construyeron para colocar su único huevo. Las crías, a diferencia de los ejemplares adultos, tienen un plumaje de color gris. Sin embargo, en un año, ya será imposible distinguirlos... Fuera de casa También hay que tener en cuenta las diferentes estructuras sociales que se dan entre los animales del Zoo. En el caso de los gibones, la más particular, es de pareja reproductora y en cuanto las crías llegan a la madurez sexual (cinco o seis años) se les echa de casa Mientras observamos a Runa agarrada al abdomen de su madre (los gibones, auténticos acróbatas, cuentan con mucho pelo en esa zona para que las crías se agarren bien durante los saltos) llega su cuidadora con la comida. Al igual que los niños, Runa es lactante y, poco a poco, le van introduciendo otros alimentos. Ahora ha comenzado con la fruta y tendrá que aprender a mordisquearla. Los orangutanes que comparten instalación con los gibones observan al nuevo miembro de la familia mientras Sandra, que no quiere perder su protagonismo ante la recién llegada, les provoca apoyándose en sus cabezas o de- Primeros chapuzones Nos vamos hacia el Aquarium a conocer a Simón, la cría de león marino que ha comenzado a dar sus primeros chapuzones bajo la atenta mirada de sus padres, Milena y Jones. El jefe de entrenadores de mamíferos marinos del Zoo, José de las Parras, ya nos adelanta lo juguetón que es y su fuerte carácter. Al parecer, hace fu -como los gatos- -cuando quiere estar tranquilo y sin mirones Simón nació el 29 de julio y casi fue un parto por sorpresa. Aunque, un año antes, ya se controlaban las cópulas, no parecía que la hembra estuviera preñada. Sin embargo, quince días antes del parto, los cuidadores notaron los síntomas. Entonces procedieron a separar a Milena y la instalaron en una piscina para su tranquilidad y para facilitar la atención en caso necesario. Y es que las crías de león marino no saben nadar al nacer. Deberán aprender paso a paso ayudados por En los partos De los primates pasamos a las cebras y para ello nos introducimos en un nuevo territorio, la sabana africana, donde conviven sin problemas cebras, jirafas y ñus. Podemos divisar a las crías de cebra- -Lubango y Durban- -por su pelaje juvenil, que aún no muestra el color negro, sino la raya marrón. Como explica Sáez, en todos los partos del Zoo se procura no participar, excepto cuando hay algún riesgo. Cuando advertimos los síntomas de preparto Aunque el aprendizaje de Simón ya ha comenzado, aún queda una parte importante: la comunicación El privilegio de poner nombre se reserva a los cuidadores, quienes suelen esperar un tiempo