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38 SÁBADO 7 10 2006 ABC Madrid Un joven extranjero duerme a escasos metros del parque infantil de la Cornisa FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI Los vecinos de San Francisco el Grande denuncian el abandono de su barrio, en pleno centro Grupos de indigentes instalan infraviviendas en el parque de La Cornisa permiten que aquí crezca la marginalidad sin control y estamos a un minuto de la Almudena explicaba ayer una vecina CRISTINA ALONSO MADRID. Hace menos de una semana, unas 40 personas- -en su mayoría rumanos- -fueron desalojadas de un pequeño asentamiento marginal en pleno centro de Madrid. Ubicado tras un muro de ladrillo de poco más de dos metros de altura, era invisible a simple vista para viandantes y conductores de la Gran Vía de San Francisco. Sin embargo, cada vez que los vecinos de la calle del Rosario se asomaban a la ventana, observaban atónitos cómo en el solar anexo a la Basílica de San Francisco el Grande se reproducían las chabolas. Todo empezó con un rumano, llegó, se puso ahí y luego vinieron los demás. Llegaron a ser unos cuarenta b Nos tienen abandonados, ba con su hija de tres años en un parque infantil un chico tirado en el suelo durmiendo en un saco de dormir morado. Junto a él, muchas bolsas, mochilas y maletas, y una tienda de campaña, en la que dormía otro camarada. Es que estamos aquí con los niños y no me parece normal que esto se consienta. Nos tienen abandonados, permiten que aquí crezca la marginalidad sin control y estamos a un minuto de la Almudena explicaba la vecina. Chabolas de lujo José Manuel también vive en una chabola, pero él no ha sido desalojado por dos razones: una, no se encuentra en el solar anexo a la Basílica de San Francisco el Grande; dos, cuando algún policía le ha amenazado con el destierro, los vecinos, dentro de sus posibilidades, lo han impedido. Aquí le queremos mucho, no se mete con nadie, es muy buena gente. Hasta cuida de nuestros perros y es limpísimo decía Carmen, una vecina. Refugiado bajo un árbol, casi escondido, José Manuel, portugués, cocinaba ayer a la una de la tarde cordero. Dos latas de conserva, un poco de alcohol de quemar y un mechero, no hace falta más así describía su cocina, sobre la que hervía la carne comprada en un mercado cercano, dentro de una olla. A su chabola no le falta de nada: alfombras, sillas, mesa, radio, frigorífico- -una cesta a la sombra cubierta con un plástico en la que guarda alimentos frescos como pimientos o manzanas- sábanas para el colchón, ador- José Manuel se enciende un cigarro a las puertas de su chabola explica José, jardinero del barrio. Eran de los que pedían a las puertas de las iglesias o robaban algo por el centro; solían venir a dormir. Cuando les echaron sacaron de ahí cuatro camiones hasta arriba de basura añade el jardinero. Para los vecinos del parque de la Cornisa, hartos del abandono que- -aseguran- -sufre su barrio, el desalojo no ha sido suficiente. Mira, tenemos aquí a los críos y a menos de cinco metros, eso aseguraba Laura, una vecina. Eso es para esta joven que ayer juga-