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60 VIERNES 6 10 2006 ABC Cultura y espectáculos La Generalitat proclama en Fráncfort que sólo es catalana la literatura escrita en catalán Montilla afirma que se debe tener en cuenta a los escritores en castellano b De la cultura a la literatura, por UN PAÍS ESCINDIDO XAVIER PERICAY N exclusión, parece ir avanzando el programa catalán para la Feria del Libro de 2007 que presentó ayer unas primeras puntadas RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL FRÁNCFORT. Invitado de honor iban a ser primero els països catalans luego Cataluña, luego la industria editora de Barcelona, por fin la cultura catalana y ahora, en postrer intento reductor: la literatura catalana que- -como ayer dijo tres veces el conseller de cultura- es la que se escribe en catalán Naturalmente en todo el proceso el problema siempre era sólo uno y además extraliterario: qué hacer con el castellano. Tres años después del primer anuncio de la Generalitat, la cuestión candente no parece ser: qué grandes catalanes y con qué grandes obras van a sorprender al mundo en 2007, sino en qué lengua escriben y si eso duele o no. El conseller Mascarell pidió no reducir la cuestión a una lista, pero cuando se reparte dinero público resulta inevitable. La tónica que se impone es: más ayuda a quien más lo necesite, o sea, a quien escribe en catalán. La fórmula para paliar la discriminación sería que los grandes autores, que suelen escribir en castellano, viniesen a costa de su editores, lo que no sería tan extraño. El correoso proceso, sin embargo, recuerda lo adelantado por Eduardo Mendoza: Si lo pueden hacer feo, lo harán feo Autores y editores asumen para este diario la difícil combinación entre máxima proyección, de una meritoria industria editorial secular, y oportunidad única para unos esforzados editores en catalán que se sienten, como dice Elena Martí, como una hormiga junto a un gigante Es decir, el problema es que Ruiz Zafón eclipsase en la foto a todo un Gimferrer o a una primeriza Casilda Güell. El Ramon Llull ha encargado al crítico Harold Bloom un ensayo sobre tres claves de la literatura catalana y, en Llull y la tradición catalana hace un recorrido desde aquél a Ausias March y a Espriu, aunque se detiene en el anarquista leonés de origen vasco Buenaventura Durruti para hallar similitudes con el alma catalana en su organizado desorden En su prólogo, Jordi Llovet encara la asumida dificultad de definir un canon literario catalán. El director del Institut presentó el logotipo de Barceló como una mujer que, pese a su fragilidad es capaz de superar retos con gracia Con lo que hay que cuidar hoy el símil, no está claro cómo le pueda sentar a la mujer la explicación, o a Cataluña. La figura del mallorquín representa a una mujer levantando una gran carga. Con más entusiasmo la comisaria Anna Soler- Pont dijo querer empezar fuerte, aprovechando el verano previo para una serie de exposiciones en museos de la ciudad del Rin, y adelantó algún concierto, espectáculo de danza y presentaciones científicas y académicas. Aunque la definición programática tiene aún 12 meses por delante según el conseller Mascarell, el director de la Feria dijo animosamente que pocos han tenido con tanta antelación un programa tan claro José Montilla, candidato a la Generalitat, aclaró ayer que el ejecutivo tendrá en cuenta que en la cultura catalana son pieza esencial los autores en catalán pero también los catalanes que crean en castellano El miedo del caricato La política sigue sin ser la mejor pariente de la cultura y unas tiras cómicas sobre Mahoma han venido a estrangular también a la industria del dibujo y el cómic, donde si pintar no es aún generalmente peligroso- -en Dinamarca hay 12 en la clandestinidad- -sí se ha llenado de reservas mentales, lo que es un estadio cercano. La gente tiene miedo decía ayer el dibujante Ralf König, que en este año ha visto rechazados siete dibujos con referencia al islam. Otros pintores hablan ya de autocensura entre los artistas y los editores no están exentos. La reciente censura de una pieza, en una ópera antes muy dada al escándalo, empujaba ayer a Die Welt a sondear en Fráncfort a las grandes editoriales: Eichborn, como Piper, Ullstein, Kiepenheuer, Aufbau, Propyläen se prometían no ceder en un título controvertido ni sacar texto alguno del catálogo por más que hubiera amenazas, que aún no las hay. El Ramon Llull ha encargado al crítico Harold Bloom un ensayo sobre tres claves de la literatura catalana adie que conozca mínimamente la realidad catalana puede extrañarse de la solución dada por el Gobierno de la Generalitat a la presencia de la cultura catalana en la próxima edición la Feria de Fráncfort, donde será la invitada de honor. Cataluña es un país escindido. A un lado están las instituciones, autonómicas, provinciales y locales; al otro, la gran mayoría de los ciudadanos. Y así como las primeras han convertido el catalán en su única lengua, es decir, en la lengua de la Administración, la enseñanza y los medios de comunicación públicos, los segundos utilizan indistintamente el catalán o el castellano según el interés o la necesidad o, simplemente, según les venga en gana. De ahí que el dinero público previsto para la Feria- -incluidos los seis millones de este coto privado catalán que es el Ministerio de Industria- -vaya a parar a quienes escriben en catalán. Los demás, los que escriben en castellano, deben conformarse con que les financie el viaje la industria editorial o, lo que es lo mismo, la realidad. Eso, en el mejor de los casos. El conseller de Cultura de la Generalitat posa con algunos editores en el stand del Ramón Llul en la Feria de Fráncfort EFE