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ABC VIERNES 6 10 2006 Sociedad 59 Ciencia Consiguen por primera vez la teleportación entre un rayo de luz y un objeto macroscópico Un equipo en el que participa el español Ignacio Cirac abre el camino a las redes cuánticas b El experimento tiene una aplicación práctica en la posibilidad de construir repetidores cuánticos que transfieran información entre lugares distantes JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Uhura, súbenos Apenas un instante después de pronunciar la orden, la fiel teniente activa el transportador y las siluetas del comandante Kirk y de varios de sus hombres, incluido el vulcaniano Spock, empiezan a desdibujarse, hasta convertirse en simples manchas de luz que desaparecen en una fracción de segundo, escapando del peligro por los pelos, justo a tiempo y cuando la situación se hacía ya insostenible sobre la superficie del mundo que estaban explorando. Casi de inmediato, ya a bordo del Enterprise que aguardaba en órbita alrededor del planeta hostil, las figuras vuelven a recomponerse en la sala de teleportación de la nave. La escena se ha repetido, durante décadas, por lo menos una vez en cada capítulo de la saga Star Trek Para los amantes de la ciencia ficción, y de la popular serie creada por Gene Roddenberry en 1966, la teleportación es algo habitual, un sistema de transporte inmediato y seguro con el que ya están familiarizados. Representación artística de la red cuántica que conecta luz y materia durante el experimento las leyes de la física, nuestras leyes, dejan de tener sentido y ceden su lugar a las de la mecánica cuántica. Allí, en el entorno cuántico, la materia y la energía se confunden, las certezas se sustituyen por probabilidades y las partículas se crean y se destruyen en una maraña de eventos que suceden en milmillonésimas de segundo. Parece mentira que nuestra realidad cotidiana, el universo que nos rodea, hunda sus raíces en este mundo de locos donde todo parece ser posible. Todo, incluso la teleportación. A nivel cuántico, teleportación significa ser capaces de transferir, de un lugar a otro, las propiedades y características más íntimas de un objeto, es decir, de una partícula. El conjunto de estas propiedades se conoce como estado cuántico y engloba toda la información necesaria para que una partícula sea y se comporte como tal. Las primeras demostraciones experimentales de que una hazaña así era posible llegaron a finales de los noventa, con la transferencia del estado cuántico de un rayo de luz a otro similar. Más tarde, se consiguió hacer lo propio con partículas más pesadas que los fotones (las partículas que transportan la luz) y se marcó otro hito al teleportar las características de dos iones. Ahora, sin embargo, el danés Jacob F. Sherson, del Instituto Niel Bohr de Copenhague, junto a un equipo de científicos del que también ha formado parte el español Ignacio Cirac (que este año ha recibido el premio Príncipe de Asturias de Investigación) ha conseguido dar un nuevo y gran paso en el largo camino que aún nos separa de Star Trek transferir el estado cuántico de un pulso de luz a una colección de átomos de cesio. O lo que es lo mismo, de la luz a la materia. Es la primera vez que se consigue realizar esa transferencia entre dos objetos con características completamente distintas. El hallazgo ha sido publicado esta semana por la revista Nature Una idea descabellada Pero la realidad es muy distinta. Hoy, cuando el tiempo aún no se cuenta en años estelares, como en la serie, la sola idea de descomponer un cuerpo complejo en las partículas fundamentales que lo integran, enviarlo en un haz luminoso a un destino lejano y recomponerlo allí de nuevo, resulta del todo impensable. Pero ya no es algo imposible. Hace apenas una década, la sola idea de teleportar cualquier cosa, incluso la más pequeña, parecía una locura. Hasta que el concepto cobró una fuerza inesperada en el mundo subatómico, miles de veces menor que el átomo, donde Redes cuánticas El estado cuántico codificado en un pulso de luz- -explican los autores en su artículo- -ha sido teleportado a un objeto macroscópico (un conjunto de 10 elevado a 12 átomos de cesio) Además de tener un interés científico, la teleportación en un conjunto macroscópico de átomos es relevante para la implementación práctica de un repetidor cuántico Lo cual hará posible en breve la construcción, por ejemplo, de redes cuánticas de información, con estaciones transmisoras y receptoras. Una característica, además, aplicable al campo principal de actuación de Cirac: la computación cuántica. El experimento consiguió llevar a cabo la transferencia a una distancia muy corta, apenas medio metro, pero sus autores creen que se podrá repetir con distancias mucho mayores. Un poco más cerca, aunque aún muy lejos, de poder cumplir la orden del capitán Kirk. Cuando Alicia envía mensajes a Bob El truco, de momento, está en que la mitad de la información que Alicia le envía a Bob (que así se llaman, en la jerga de los investigadores, la emisora y el receptor del estado cuántico que se pretente teleportar) viaja a través de medios convencionales, como una línea telefónica. Sin embargo, a partir de ahí Bob debe ser capaz de reconstruir una copia completa y exacta del estado inicial antes de efectuar la transmisión. Para ello, los científicos usaron una nube de átomos de cesio (que brillan, en el centro de la imagen) encerrados en una cápsula rodeada de campos magnéticos. En el futuro, sistemas parecidos a este podrán ser utilizados para la construcción de una red de comunicaciones cuánticas y aplicados al campo de la encriptación de datos. Parte del experimento de teleportación