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38 Internacional VIERNES 6 10 2006 ABC TAHAR BEN JELLOUN Escritor y filósofo marroquí. Premio Goncourt de novela Quienes hablan de yihad se equivocan de época y de enemigo Desde la muerte de Naguib Mahfuz es el escritor árabe más reconocido en Europa. El autor de La oración del ausente y La noche sagrada cree que emigrar no es un buen proyecto y que la religión debe morar en los espíritus, y no ocupar plaza en lo temporal TEXTO S. BASCO FOTO DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Afable, serio, pausado, con aire de fatiga... Desde el despacho del director del Círculo de Bellas Artes de Madrid, organizador del VI Encuentro Euromagrebí, Tahar Ben Jelloun, un fassi de París, un parisino de Fez, un ciudadano del mundo de 61 años, pasa revista una vez más a Oriente y Occidente, a Dios y a Alá, a la inmigración que muere en aguas del Estrecho o que arde en las banlieux de Francia... -Partir es una novela. Hemos visto aquí tanta gente rechazada, humillada... Partir no es la solución, emigrar no es un buen proyecto. -Sarkozy expulsará a los sin papeles Rodríguez Zapatero los regulariza en masa... ¿quién yerra? -Europa no tiene un proyecto común, se utiliza el fenómeno con fines electorales. Más vale considerarlo como un elemento de cooperación entre ambas orillas del Mediterráneo. Hay que organizar la inmigración en la dignidad, en la justicia y en el respeto mutuo. La expulsión de Sarkozy es tan ridícula que echa a un hermano gemelo y se queda con el otro. Sólo trata de mostrar a sus electores que es un Le Pen que actúa. -Una vez aquí, se diría que no quieren integrarse. -La integración concierne tanto al que llega como a quien le recibe. El inmigrante tiene que saber que hay un lugar para él en la sociedad. Eso llega, pero lentamente. Francia conoce la inmigración desde hace un siglo, en España es reciente, por eso Francia es más culpable, ha tenido tiempo para hacer el trabajo y no lo ha hecho. España no debe seguir su ejemplo. -Nos exigimos tolerancia a nosotros mismos, pero el inmigrante debe saber que hay reglas... -Naturalmente, y para ello hay que procurar que aprendan la lengua. Hay que hacer un trabajo cultural con esta gente, porque si se les deja en la calle ya vemos lo que pasa. Hace falta una nueva mirada sobre la inmigración, nuevas políticas. Los países nórdicos lo han hecho, Francia, no. España, para la que el problema es nuevo, debe inspirarse en los países nórdicos. -Si las cosas no van bien, se quema el barrio en París. La vida es más difícil para los jóvenes al otro lado, ¿por qué no queman su barrio en Casablanca o en Argel? -Francamente, no lo sé. Tal vez porque siempre se tiene la esperanza de partir, y eso es lo dramático. La gente no protesta porque tiene tal vez la voluntad de marcharse fuera de su país. Ben Jelloun, ayer en Madrid, durante esta conversación ¿Por qué los jóvenes buscan en los imanes la respuesta? -La juventud no busca respuestas en los imanes, son los imanes quienes se precipitan sobre ellos para darles respuestas. Hay un vacío cultural que los extremistas tratan de llenar. La juventud necesita otro horizonte, apenas un tres por ciento terminan sus estudios... si se les ofrece una perspectiva, por el trabajo, por la cultura o por el deporte... El imán ha ocupado el lugar del educador y aprovecha la situación. -En el islam el hombre no es la referencia, Dios es el eje del universo. ¿Hay que poner a Dios en su lugar? -No. La diferencia entre Occidente y el islam es que ustedes reconocen al individuo, y nosotros no le dejamos aflorar. En el mundo árabe la referencia es Dios, pero el reconocimiento del individuo determina la democracia, la primacía de la persona la hace posible. -Si la apostasía se pena con la muerte, ¿puede un musulmán confesarse ateo, o siquiera agnóstico? -Sí, hay ateos, y agnósticos, y laicos, pero carecen de un espacio de libertad en el que expresarse. La religión ocupa el lugar de la democracia. -A pesar de Naguib Mahfuz, o de usted mismo, la novela tiene algo de inmoral para los musulmanes... -No se nos ha educado para aceptar la diferencia, la duda, la ironía, la crítica. Enseñé filosofía en francés en Marruecos, durante tres años, y fue un placer transmitir el espíritu crítico, el análisis, el método... Platón, Descartes, Marx... Aquello era subversivo y en 1971 se reemplazó la filosofía en francés por el pensamiento islámico, en árabe. Me marché. Una generación fue formada así. Hoy son islamistas. -Egipto... 1914... Zaïnab la primera novela árabe, con ocho siglos de retraso... -Hay que pensar en el rol del individuo. Lo imaginario da más miedo que lo real, porque no se puede controlar. La novela da miedo por ser un espacio abierto a la creación, a lo imaginario. Es sociología pura, en Marruecos, por ejemplo, todavía estamos en proceso de crear una sociedad civil, es decir, de reconocer el valor de la persona. Dar al islam es la colectividad suprema. ¿Cuál es el objetivo del fundamentalismo islámico? -Quieren el poder, pero parten de un error: el islam no está amenazado, goza de buena salud, aunque ciertos musulmanes se comportan como si estuviera amenazado. El mensaje del Papa no merecía esa reacción. Era discutible y se podía discutir, nada más. No se puede prohibir una ópera o unas caricaturas. El islam es mucho más noble y más fuerte que todo eso. -La yihad ¿no era lucha interior, una revolución mística? ¿Por qué otra vez guerra contra el infiel? -Quienes hablan de yihad se equivocan de época y de enemigo. Todo esto viene del Irán de Jomeini y su politización terrible del islam. La religión debe permanecer en el espíritu, y no ocupar plaza en lo temporal. ¿Qué es, quién es Al Qaida? -Me lo pregunto cada día, de dónde vienen, quién les financia, adónde van... No lo sé.