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ABC VIERNES 6 10 2006 Internacional 33 El primer ministro de Hungría se asegura el apoyo al voto de confianza b Gyurcsany cuenta con 186 dipu- tados de su Partido Socialista y los 34 diputados de SZDSZ, pero podría haber sorpresas, según la prensa local SIMÓN TECCO. CORRESPONSAL LIUBLIANA. El primer ministro húngaro, el socialista Ferenc Gyurcsany, se ha asegurado el apoyo de los diputados del socio menor de la coalición de Gobierno, la Alianza de los Demócratas Libres (SZDSZ) para el voto de confianza que votará hoy viernes el Parlamento magiar. El grupo parlamentario de los Demócratas Libres sencillamente votará a favor del voto de confianza declaró ayer el presidente de este partido Gabor Kuncze. En principio y según los resultados de la reunión del martes del grupo parlamentario socialista, Gyurcsany cuenta con el apoyo de los 186 diputados de su Partido Socialista y de los 34 diputados de SZDSZ, lo que le asegura una mayoría de 220 votos a favor sobre un total de 386 escaños. En todo caso la prensa magiar advierte que puede haber sorpresas. El domingo pasado el presidente de Hungría Laszlo Solyom, pidió al Parlamento una moción de censura contra el primer ministro, por haber mentido a la nación sobre el estado de la economía del país para ganar los comicios parlamentarios de abril pasado. Solyom volvió a pedir el miércoles al Parlamento su destitución. El principal partido de la oposición política de centro derecha, Fidesz ha dicho que boicoteará la sesión parlamentaria de hoy, amenazando con movilizar a la población si Gyurcsany no es destituido por los partidos que lo apoyan. Para estos la derrota socialista es una clara señal de que el electorado quiere que se vaya el gobierno socialista. Angela Merkel y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en una rueda de prensa ayer en Ankara AFP Merkel zanja la primera crisis de la gran coalición alemana con un compromiso Se creará un fondo común de los contribuyentes al seguro médico GUILLEM SANS. SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. La canciller alemana, Angela Merkel, puso fin ayer a la primera crisis seria de la gran coalición con un compromiso sobre la reforma sanitaria. El asunto se había convertido este verano en materia de disenso continuo, y llegó a poner en peligro la vigencia de la alianza gubernamental de los dos principales partidos alemanes hasta el punto de que la oposición- -sobre todo los liberales- -empezó a hacer cábalas sobre nuevas constelaciones de gobierno. La CDU de Merkel está en el 30 por ciento de intención de voto, el valor más bajo desde la reunificación de Alemania. En la discusión sobre la reforma sanitaria, los enemigos le salieron a Merkel por tres bandos: no sólo tuvo que enfrentarse con sus socios de gobierno socialdemócratas, sino también con el primer ministro de Baviera, el socialcristiano Edmund Stoiber- -líder de la CSU, partido hermano de la CDU- y varios primeros ministros de Län- der de gobierno democristiano, que pusieron en duda su autoridad. El compromiso anunciado en la madrugada del miércoles al jueves después de siete horas de conversaciones entre Merkel, Stoiber y el presidente socialdemócrata, Kurt Beck, está en realidad lleno de incertidumbres. El principal punto del acuerdo es la creación de un fondo común para las cuotas de todos los contribuyentes al seguro médico. De ahí saldrá una partida unitaria por paciente para cada uno de las cerca de 300 cajas de seguros de enfermedad regionales. Hasta ahora, la cuota de cada contribuyente va directamente a un seguro de elección voluntaria. Pero el fondo no se creará hasta 2009, al final de la legislatura. La líder verde Renate Künast se apresuró ayer a vaticinar que el fondo no entrará nunca en vigor porque la gran coalición no resistirá tanto tiempo. Como las cajas alemanas de los seguros de enfermedad tienen problemas constantes de liquidez, antes de la puesta en marcha del fondo a los contribuyentes les amenazan subidas de la cuota, por lo pronto del 0,5 por ciento a partir de 2007. Las críticas al compromiso no se hicieron esperar. Berthold Kohler, editor del Frankfurter Allgemeine Zeitung, sentenciaba ayer en la versión digital del diario: Si esta reforma es el fanal que va a iluminar el camino de la gran coalición, Alemania puede irse preparando para tiempos oscuros El compromiso aún tiene que convertirse en ley, y su paso por el Parlamento no parece que vaya a ser fácil. Al menos, el madrugón permitió a Merkel partir más tranquila pocas horas después a su primera visita oficial a Turquía. La canciller quiere convencer a Ankara de la necesidad de reconocer a Chipre como miembro de la UE. En caso contrario, sus negociaciones para ingresar en la UE podrían estancarse. Merkel insistió ayer en Bild en que quiere unas negociaciones limpias y con resultado abierto