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54 JUEVES 5 10 2006 ABC Sociedad Los registros de abusadores sexuales no son aún efectivos para proteger a los niños Darnaudet, impulsor de un proyecto contra la explotación en Camboya, aboga por nuevas medidas b El responsable de Protect defiende la conveniencia de retirar el pasaporte a los pederastas y de que el menor abusado testifique en el juicio contra su agresor MARÍA JOSÉ FRANCO BARCELONA. Thierry Darnaudet, presidente de la organización no gubernamental Action pour les Enfants (APLE) (Acción para los Niños) y coordinador del proyecto Protect que persigue el comercio sexual de menores en Camboya, se encuentra en Barcelona, donde hoy participa en una jornada sobre la lucha internacional contra la explotación infantil. En el encuentro en Casa Asia, organizado por Global Humanitaria, ONG española que financia Protect varias entidades que trabajan en este ámbito estudiarán propuestas que permitan combatir este comercio. Sobre la mesa habrá asuntos como el Registro Internacional de Abusadores Sexuales o las leyes extraterritoriales. Thierry Darnaudet, francés de 42 años, expresó ayer a este diario sus dudas sobre la utilidad de los registros de abusadores, existentes en algunos países y donde deben figurar los viajes que emprenden quienes han sido condenados o tienen antecedentes. Podría ser una buena herramienta para proteger a los menores, pero tiene lagunas, la principal que nadie controla lo que hacen estos hombres en el lugar al que van afirma Thierry Darnaudet. Darnaudet apunta la conveniencia de que a los agresores de niños se les pudiera retirar el pasaporte pero es consciente de que se trata de una medida controvertida y que, de plantearse, probablemente sería considerada abusiva por las organizaciones de derechos humanos. El otro objetivo de quienes luchan contra la explotación sexual infantil es lograr el cumplimiento efectivo de las leyes extraterritoriales, vigentes en 32 naciones, que permiten juzgar a los pederastas en sus países de origen, lo que puede evitar posibles casos de soborno a los tribunales del lugar donde han cometido el delito. En este punto, Darnaudet cree que sería también un paso importante que los niños abusados pudieran testificar en los juicios a los pederastas en sus países. Un colaborador del programa Protect hace un seguimiento en moto por una calle camboyana boya gracias al trabajo del equipo que dirige Thierry Darnaudet. Conoce bien de qué habla. Desde que a los 23 años su espíritu viajero le arrancó de la librería en la que trabajaba en París, Thierry visitó varios países, deseoso de ver mundo, de entender otras culturas para no juzgar sin conocer Tenía otra idea: ayudar a los demás, pero no de esa forma que él resume así: Tú eres pobre, yo te doy di- APLE GLOBAL HUMANITARIA Un pederasta no es malo en otro país y bueno en el suyo. Cuando regrese a casa, quizá abuse de un sobrino. Si protegemos a un niño camboyano, protegemos a nuestros propios niños Penas insuficientes A juicio del responsable de Protect las penas que se imponen a los agresores sexuales son insuficientes, sobre todo en Europa. No tanto en Estados Unidos, de donde procede la mayor parte de los pederastas detenidos en Cam- El francés Thierry Darnaudet, ayer en Barcelona YOLANDA CARDO nero, y punto Así no, sino mediente proyectos de futuro, a largo plazo. No tenía tan claro a quién dirigir su colaboración, si bien los ancianos fueron su intención primigenia. Los viajes le fueron marcando caminos. Fascinado por Calcuta, donde estuvo por primera vez en 1989, regresó en 1990 y comenzó a colaborar con Madre Teresa. Thierry Darnaudet reside ahora la mayor parte del tiempo en India, donde ha creado ya tres hogares para niños de la calle. Pero durante su época más viajera recaló también varias veces en Camboya. En su última visita, en 1994, el calor de abril le llevó a una piscina que más que refrescarle le abrió un nuevo horizonte. En aquel extraño lugar de Phnom Penh el agua estaba sucia y sólo había seis extranjeros rodeados de niños en actitud sospechosa. Thierry pidió a la persona que le acompañaba que le tradujera lo que hablaban. Enseguida comprendió de qué se trataba y esa escena fue el germen de su posterior trabajo en Camboya, país donde pasa largas temporadas. Tras colaborar con algunas entidades locales, en 2003 puso en marcha su propio proyecto, Protect con Global Humanitaria, que en tres años ha dado buenos frutos: 36 ciudadanos extranjeros detenidos por presuntos abusos sexuales a 101 menores. Once de los de-