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36 Internacional MIÉRCOLES 4 10 2006 ABC TRAVESTISMO POLÍTICO E l exitoso gobierno de Margaret Thatcher, del que fue legítimo heredero John Major, se vio sucedido por un Tony Blair que ganó las elecciones intentando demostrar que él no tenía nada que ver con el laborismo tradicional, sino que encarnaba un Nuevo Laborismo que asumía los grandes valores implantados por Thatcher. En esta semana de la conferencia del Partido Conservador, tenemos ante nosotros a un jefe de esas filas, David Cameron, que parece demostrar cada día que quiere ganar las elecciones presentándose como Tory Blair el Blair conservador. Claro que la diferencia está en que una vez diluiRAMÓN das las esencias conserPERÉZ- MAURA vadoras de Thatcher en Blair, a Cameron no sólo no le queda nada, sino que, además, hace inmensos esfuerzos por demostrar que él está limpio de todo pecado thatcherista El profesor Florentino Portero describía muy bien ayer en estas páginas las contradictorias maneras en que tres dirigentes del centro derecha- -Cameron, Sarkozy y Rajoy- -aspiran a ganar el Gobierno de sus países. El problema es que en dos de los tres casos, la vía no puede ser más deprimente. Y de forma destacada en el caso de Cameron. Hace ahora un año Cameron ganó la jefatura de su partido- -y con ella la de la oposición- -con un deslumbrante discurso ante la conferencia de la formación. Lo que más recuerdan quienes le escucharon es la forma en que se paseó por el escenario. Una hora después de terminar su discurso, nadie recordaba nada de lo que había dicho, pero todos guardaban la impresión de que les había generado esperanza. Las esperanzas conservadoras radican hoy en la ventaja que Cameron tiene en los sondeos de opinión. Mas es una diferencia magra: unos cinco puntos porcentuales en un momento en que el laborismo está afectado por la crisis de salida de Blair y el nonato liderazgo de un Gordon Brown al que le ponen zancadillas hasta en el cuello. Algunos creemos que el único error sustancial del thatcherismo fue su actitud hacia Europa y la construcción de la UE. David Cameron parece creer que lo único que hizo Thatcher bien fue su descalificación de la UE- -él sigue manteniendo la necesidad de retirar a los eurodiputados conservadores del PPE- -y que el resto de sus políticas económicas y sociales resultaron fallidas. Y si hubiera alguna que no creyese errónea, hagan la prueba de preguntarle por ella en público y con tal de no aparecer alineado con Thatcher, Cameron renegará hasta de la Guerra de las Malvinas. El travestismo político de Cameron tiene a su favor la natural saturación del electorado tras tres mandatos de Blair. Pero a diferencia de lo que hizo éste, buscando las esencias de un thatcherismo que devolvió la gloria al Reino Unido, Cameron practica el transformismo huyendo de lo que hizo grande a su país. ¿Se puede ser conservador así? Las últimas revelaciones sobre la Casa Blanca salpican a Condoleezza Rice Los demócratas pueden aprovecharse en las elecciones de noviembre b Como parte del conflicto entre la CIA y la Casa Blanca, Rice es cuestionada por no hacer caso de avisos, a dos meses del 11- S, sobre ataques de Al Qaida P. RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. La tormenta de inconfortables revelaciones y escándalos que lastra a la Casa Blanca y el Partido Republicano ante las elecciones legislativas del 7 de noviembre ha llegado a salpicar también a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, considerada como uno de los miembros con mayor prestigio y futuro político de la Administración Bush. Una revisión de archivos forzada por el último y comentado libro del periodista Bob Woodward ha confirmado que a dos meses del 11- S, el entonces director de la CIA, George Tenet, mantuvo una reunión de emergencia con Rice sobre la creciente amenaza de una ofensiva terrorista de Al Qaida. Cita que no se tradujo en ninguna medida por parte de la entonces consejera de seguridad nacional. Ante estos graves reproches de incompetencia, la reacción inicial de la ahora secretaria de Estado- -embarcada en una gira diplomática en Oriente Próximo- -ha sido no recordar esa reunión y describir como incomprensible sugerir que ella hubiera podido ignorar ninguna clase de advertencia sobre inminentes ataques terroristas. Pero el propio Departamento de Estado ha sido el que ha confirmado la existencia de pruebas documentales sobre el encuentro que Condoleezza Rice mantuvo el 10 de julio del 2001 en la Casa Blanca con el entonces director de la CIA, George Tenet, y otros altos cargos del consejo de seguridad nacional. Dennis Hastert, Speaker de la Cámara Baja, se dirige a la prensa para comentar el escándalo del congresista Mark Foley, ayer en Washington nistración Bush, aprovechando el libro de Bob Woodward- State of Denial (Simon Schuster, 576 páginas) -está sirviendo entre otras cosas para dejar una vez más en evidencia las pésimas relaciones entre la Casa Blanca y la CIA. Sobre todo ante el reparto de responsabilidades en Washington por los encadenados fracasos de no impedir el 11- S y atribuir a Sadam Husein armas de destrucción masiva. Junto a este bloque de cuestiones de seguridad nacional, y la cada vez más cuestionada guerra de Irak, el escándalo protagonizado por el congresista Mark Foley está colocando en una difícil situación a los líderes de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, acusados de haber ignorado los indicios de pederastia exhibidos por su correligionario a través de mensajes SMS remitidos a varios becarios meno- REUTERS Oídos sordos La versión de esa cita que no favorece a la Administración Bush es que la reunión fue solicitada por George Tenet ante la acumulación de cuantiosos indicios sobre un inminente ataque de Al Qaida. El Departamento de Estado ha indicado que Condoleezza Rice prestó atención a esas informaciones aunque no las consideró como nuevas o prácticas pero solicitando que fueran compartidas con el Departamento de Defensa y el Departamento de Justicia. Sin embargo, el entonces fiscal general John Ashcroft, también ocupado estos días en promocionar su propio libro, ha recalcado que nunca fue alertado sobre las advertencias de la CIA y no las pudo compartir con el FBI. Este debilitador ajuste de cuentas dentro de la cúpula de la Admi- Se multiplican las presiones para que dimita el cuestionado Speaker de la Cámara Baja Los republicanos temen el impacto electoral de alejar a sus bases más conservadoras res de edad que actúan como mensajeros en la colina del Capitolio. Otro reprochado ejercicio de oídos sordos que amenaza con multiplicar la frustración de votantes conservadores tras una legislatura que ha sido incapaz de actuar en cuestiones decisivas para las bases del Partido Republicano como la inmigración ilegal o la sangría de números rojos acumulados por Estados Unidos en los últimos años. Como prueba de las inquietantes repercusiones del escándalo Foley, pese a su sumaria dimisión el pasado viernes, la página editorial del diario Washington Times- -una referencia obligada en círculos conservadores- -ayer no dudaba en solicitar la dimisión del Speaker republicano de la Cámara Baja, Dennis Hastert argumentando: O ha sido flagrantemente negligente por no tomar en consideración los avisos recibidos y ordenar una inmediata investigación o deliberadamente ha mirado hacia otra parte en la esperanza de que el escándalo latente se disipara Algunos estrategas del Partido Republicano han empezado a reconocer que si las bases más conservadoras, especialmente susceptibles a cuestiones morales, les empiezan a fallar aumentan las posibilidades para que los demócratas se hagan con el control de la Cámara Baja en los comicios del 7 de noviembre. Además de complicarse los esfuerzos para mantener la actual mayoría republicana en el Senado.