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ABC MIÉRCOLES 4 10 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR GRACIÁN LA DESINTEGRACIÓN DE ESPAÑA Amor a España, diría hoy Aristóteles, es amor a Cataluña, al País Vasco, a Andalucía, a Madrid y a todas las demás comunidades que la integran. Y sin él España no puede sobrevivir AL como van las cosas, negar el serio problema de la posible mutilación de España es cerrar los ojos a la realidad. Eso, ¿sería bueno o malo? La desintegración de España sería mala, muy mala, para todos los españoles, incluso para los que reniegan de serlo; y ello tanto racionalmente como desde un punto de vista existencial. Su mutilación sería humana y vitalmente mala, porque esa comunidad llamada España es un gran patrimonio que hemos recibido de nuestros antepasados a modo de herencia, que no debemos dilapidar. Su variedad de culturas, su historia común, sus lenguas, su arte, su derecho, sus costumbres, sus problemas, sus éxitos... todo esto es un patrimonio colectivo que no nos pertenece sólo a los que hoy vivimos y disfrutamos de él, sino que es el acervo común de las generaciones pasadas, de las presentes y de las futuras. Tenemos un admirable acervo nacional, por el que tantos y tantos han dado su vida, y carece de sentido aceptar la herencia a beneficio de inventario o, sin más, destruirla. De la misma forma que tenemos una familia, un padre y una madre, y, si podemos, un patrimonio, los españoles tenemos un patrimonio común, una patria, palabra que está directamente relacionada con pater padre en latín. Y al igual que nadie con buena crianza reniega de sus padres, aunque tengan sus defectos, sino que los quiere, y procura aumentar el patrimonio familiar, hay ahí algo vital que nos lleva a querer y defender a España, Nación española que, dice la Constitución, es patria común e indivisible de todos los españoles Precisamente una parte de ese gran acervo común es la riqueza de las distintas culturas, lenguas, costumbres y modos de ver las cosas que hay en España. Tenemos la gran fortuna de que nuestro patrimonio sea diverso, rico y variado. Por eso las comunidades autónomas no son meramente entes subordinados o controlados por el todo, sino parte integrante de la comunidad política autónoma llamada España, comunidad que sin ellas ahora no sería lo que es. El que sean partes de un todo no significa que no sean libres. Al contrario: aunque pueda parecer una paradoja, las comunidades autónomas son más libres dentro del todo que es España que construyendo su propio cuerpo político. La razón es clara, y es la misma que hace que un individuo tenga más libertad y más posibilidades de progresar cuando convive con muchas otras personas civilizadas como él que cuando, por el contrario, está encerrado en una especie de Albania comunista, o simplemente en su propia casa, sin salir fuera: cuanto más amplio es el espacio vital efectivo en el que una Comunidad o una persona pueden vivir y actuar, mayor es la libertad de ese individuo y de ese colectivo para moverse y desarrollar sus propias capacidades. Ésa es la razón por la que los pensadores británicos que proclaman la total soberanía del individuo sobre sí mismo- -como Hume y John Stuart Mill- -en política confían en un Estado unido y fuerte que proteja y preserve sus liber- T tades. A nivel colectivo puede decirse otro tanto. En definitiva, querer a España es querer a toda España, no a una parte de ella. Ésa es la causa, a su vez, por la que Aristóteles dice que toda comunidad política implica amistad (Política, 1295 b) pues los hombres no quieren compartir con los enemigos ni siquiera el camino. Por consiguiente, añade, cuando unas partes dominan sobre otras se forma una república de escla- vos y amos, no de hombres libres, donde unos envidian y otros desprecian, lo cual dista muchísimo de la comunidad política. Amor a España, diría hoy Aristóteles, es amor a Cataluña, al País Vasco, a Andalucía, a Madrid y a todas las demás Comunidades que la integran. Y sin él España no puede sobrevivir, pues la concordia, la amistad y la solidaridad es lo que mantiene unidos a los hombres y a las comunidades en que se integran, más aún que la justicia y las leyes. Desde unpunto de vista puramente racional, la mutilación o desaparición de España también es mala. No por pura inercia de conservar lo recibido, ni por simple amor a la patria, sino porque el juicio y el raciocinio llevan a pensar que un mínimo de higiene mental, individual y colectiva, requiere que un cuerpo o persona no se esté cuestionando permanentemente: ¿qué soy yo? ¿adónde voy? ¿quiero existir? Ser una persona equilibrada, desde el punto de vista psicológico, supone mantener una cierta estabilidad, y ese símil sirve para el cuerpo político. Históricamente vemos que las comunidades que más han progresado son aquéllas que han conseguido la estabilidad y el equilibrio, como aquella Roma republicana envidiable, cuyo secreto era precisamente el equilibrio, según narran Polibio y Cicerón. Las convulsiones, salvo que estén racionalmente encauzadas, a lo único que llevan es a perder tiempo y energías. ¿Cómo mantener el equilibrio psicológico del cuerpo político de España? Aunque haya quienes no lo oigan, o no quieran oírlo, España necesita estabilidad, necesita un proyecto coherente para su vida futura, y los conflictos aparentes entre sus miembros no son útiles; al contrario, tienen más desventajas que ventajas, y debilitan a todos. No son razonables porque el mundo no va por ahí y tiende a la unión; especialmente Europa, de la que formamos parte. Tienen desventajas porque los conflictos y traumas artificiales son irracionales y son peligrosos, ya que está demostrado que las frustraciones psíquicas con frecuencia salen fuera y se convierten en extra- psíquicas, provocando que la persona reaccione violentamente contra su entorno ambiental o social. Está claro: la desintegración de España sería mala, muy mala para todos, incluso para quienes reniegan de ser españoles. Colectivo que reúne a 60 intelectuales y profesores de reconocido prestigio REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO MUSULMANES SUBEN, CRISTIANOS BAJAN Hasta las más tradicionales fiestas populares parecen condenadas a sufrir la presión de las más graves tensiones internacionales. En París, Le Figaro titula: Mahomadesaparece de las fiestas de la Reconquista Y se pregunta si, finalmente, esa autocensura de algunos municipios valencianos y alicantinos pudiera suscitar debates más hondos como consecuencia de las presiones de la comunidad musulmana internacional. Washington Post estima que tal autocensura es unaconsecuencia palmaria del número creciente de inmigrantes musulmanes instalados en España, principalmente marroquíes, que se sienten ofendidos por tales celebraciones tradicionales El Herald Tribune parisino recuerda que el millón de musulmanes instalados en España irá creciendo rápidamente. En Londres, el Telegraph subraya que tal presión demográfica está obligando a muchos municipios a abandonar sus viejas tradiciones seculares En Lyon, Euro News titula: La Reconquista, edulcorada A la otra orilla del Mediterráneo, Argel y Marruecos se tiran los emigrantes a la cabeza, a espaldas de España. Algerie DZ se limita a comentar informativamente la visita de María Teresa Fernández de La Vega, insistiendo en las demandas de ayuda financiera. En Rabat, Aujourd huiLe Marocprefiere insistir en que esa visita ha coincidido con asaltos a la verja de Melilla. En otro frente de las relaciones diplomáticas, la presencia de ETA en la Venezuela de Hugo Chávez suscita algunos comentarios. En París, el Herald Tribune destaca las declaraciones de Manuel Rosales, líder de la oposición venezolana, afirmando que le parece escandaloso que tengamos un terrorista en nuestro Gobierno Por su parte, Jerusalem Post informa cumplidamente, en la misma línea, de las penosas relaciones entre Chávez y los EE. UU. A caballo entre muchas otras guerras Liberation, en París, publica un retrato periodístico del juez Garzón, contando su ya larga carrera, que culminan sus últimas intervenciones contra los corruptos que alimentaron el fantasma de la conspiración del 11- M. Muy lejos de la política, y desde unaóptica muy admirativa, elGuardian londinense publica un largo reportaje sobre Tamara Rojo y su proyecto de grancompañía de ballet clásico. También en Londres, la BBC presenta como un gran acontecimiento internacional el próximo libro de Plácido Domingo, consagrado a los misterios y los gozos de la ópera, misterios y gozos que comienzan con el género chico español, la Zarzuela.