Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 3 10 2006 59 Cultura y espectáculos Rosa Regás dice que el informe de Patrimonio sobre la estatua de Menéndez Pelayo es oficioso Fuentes de Cultura le recuerdan que el Instituto hace informes técnicos, ni oficiosos ni oficiales la ministra de Cultura que la destituya, sino que exige que presente la dimisión porque ha demostrado una nula capacidad de gestión JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Vuelve la polémica de la estatua de Menéndez Pelayo en la Biblioteca Nacional. Su directora, Rosa Regàs, no tomó ayer con gran deportividad que se conociese por la información de ABC el contenido de un informe técnico que ella misma había encargado y que tiene en su poder desde el pasado agosto. El Instituto de Patrimonio Histórico afirma en ese informe que la escultura del gran polígrafo que preside la entrada de la Biblioteca Nacional no soportaría la intemperie ni la contaminación por la naturaleza porosa de su piedra, mármol de Novelda. Esta conclusion supone un revés a sus planes de reforma de los accesos a la institución. b El PP ya no pide a técnicos y despejaban cualquier otra consideración sobre el contenido del informe y sus consecuencias a las explicaciones de Rosa Regàs. Otras fuentes ministeriales recordaban que el Instituto de Patrimoino Histórico sólo realiza informes por encargo, que no son ni oficiosos ni oficiales, sólo son técnicos Además, según ha trascendido, un alto responsable de la Biblioteca Nacional calificó de ponderada la información que ABC publicaba ayer sobre el informe de Patrimonio. El PP quiere que dimita ya La portavoz de Cultura del PP en el Congreso, Beatriz Rodríguez Salmones, se mostró indignada al conocer las declaraciones de la directora de la Biblioteca Nacional. Creemos que hay que rectificar. Fue un error nombrarla, estuvo clarísimo desde el principio. La ministra está a tiempo de rectificar. Y si no la destituyen, que le sugieran que dimita. Carmen Calvo nunca debió nombrarla, su presencia es una falta de respeto a la Biblioteca Nacional y ha demostrado una nula capacidad de gestión La diputada popular recuerda que cuando se ha tomado una decisión tan importante al margen del Patronato y de los informes técnicos y luego esto se vuelve en contra... qué puede hacer ahora. Sólo le queda dimitir. Por su parte Luis Alberto de Cuenca, ex director de la institución, también la criticó y se felicitó del resultado del informe: No se puede exhibir a la intemperie porque la estatua está donde tiene que estar, así que me congratulo del dictamen de Patrimonio La culpa, de los trabajadores A primera hora de la mañana, y en declaraciones a Radio Nacional, Regàs se sorprendió de que la estatua despierte interés y no la deslealtad de los funcionarios que se dedican a manipular informes El futuro de la estatua, según declaró, se comunicará a su debido tiempo pero insistió en la culpa de los funcionarios, personas que pasan incompletos los informes por deslealtad, que han robado documentos y los comunican incompletos También culpó a los medios que los publican. La directora de la Biblioteca Nacional no encontró tiempo ayer para hablar con ABC, que se puso en contacto con su secretaria, su gabinete de prensa y con su nuevo servicio externo de prensa. Poco después, Regàs le declaró a Efe que todavía no hay nada decidido sobre el traslado, por razones prácticas de la escultura. También habló de deslealtades entre los empleados de la institución y dijo que el informe del Instituto de Patrimonio Histórico, redactado por expertos petrólogos del Ministerio, es una versión oficiosa que no oficial Sí aseguró que no ha tomado ninguna decisión porque faltan varios asuntos, conversaciones, recomendaciones e informes que hay que tener en cuenta Además- -añadió- necesito permisos y varias reuniones. Tengo que hablar con el Ministerio de Cultura y con el Gobierno de Cantabria, porque la decisión del traslado compete a más gente. Pero está claro que yo no voy a tomar ninguna decisión que perjudique a nadie Desde el Ministerio de Cultura, fuentes autorizadas aseguraban que siempre son respetuosos con los informes La estatua de Menéndez Pelayo en la Biblioteca Nacional CHEMA BARROSO LA MEMORIA HISTÓRICA JON JUARISTI E l problema tiene aspectos técnicos, sin duda, pero es ideológico de arriba abajo. No radica en la naturaleza porosa de la piedra de Novelda ni en la mayor o menor dificultad para la evacuación de la sala de lectura de la Biblioteca Nacional. El problema es que a don Marcelino hay que fulminarlo en efigie, sea como sea. Cuando se enfrenta una pobre estatua a las voluntades combinadas de la abuela de verano y de la hija de Cabra, la cosa tiene mal arreglo. Menéndez Pelayo no fue un progresista. Ni siquiera un liberal, pero está en el origen de la modernidad lite- raria española, y esto es lo que sus detractores detractoras nunca han querido admitir. De Menéndez Pelayo derivan, por un lado, Ramón Menéndez Pidal y su escuela; por el otro, Unamuno y Borges. Sin Menéndez Pelayo, nuestra modernidad habría sido otra: mejor o peor, pero muy distinta. Es más, toda la tradición heterodoxa en la que busca referencias la izquierda se habría perdido. Personalmente, no me molesta que los progres lo pongan a pingar, porque eso lo enaltece, pero a cualquiera le sulfura que los enanos la tomen con los gigantes muertos y a expensas del presupuesto público. El problema es que la remoción de la estatua de don Marcelino entra en el programa de maquillaje carmesí del pasado que ha emprendido el Gobierno con su proyecto de Ley de la Memoria Histórica, de la que el Mi- nisterio de Cultura se perfila como instrumento fundamental. Menéndez Pelayo murió mucho antes de la Guerra Civil, pero, si hubiera sido un joven erudito en julio del 36, pocas dudas caben acerca del bando por el que habría optado: así razonan o creen que razonan los del Partido de la Bondad Absoluta al cernir la Historia de España. Se la somete al cotejo con los dos momentos míticos de la izquierda ¿Habría estado Jovellanos con los fachas o con los rojos? ¿A quién habría votado Manolita Malasaña el 14 de marzo de 2004? y se aplica después el viejo criterio falangista de los amigos, los enemigos y los indiferentes. El resultado es la Memoria Histórica, que tiene la ventaja de reducir la complejidad moral de lo vivido a una historia de buenos y malos que hasta los tontos entienden. Sobre todo, ellos.