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ABC MARTES 3 10 2006 Internacional 35 El premier húngaro pedirá un voto de confianza tras la derrota electoral Gyurcsany confía en mantenerse en el poder, ya que su alianza es mayoritaria en el Parlamento del líder socialista explican su fiasco en las municipales, pero también su drástico plan de reformas económicas aprobado por Bruselas SIMÓN TECCO. ENVIADO ESPECIAL BUDAPEST. No hay dudas. El electorado magiar castigó en las urnas a la coalición de Gobierno socialista liberal que dirige el primer ministro, Ferenc Gyurcsany, en los comicios administrativos celebrados el domingo en Hungría. En contra de todas la previsiones, la oposición de centro derecha que encabeza el partito Fidesz del ex primer ministro Viktor Orban conquistó la mayor parte de las asambleas provinciales y las alcaldías de las mayores ciudades, a excepción de Budapest que permanece bajo el control de los liberales. Fidesz dio un ultimátum a los socialistas. La victoria de la oposición conservadora magiar es un verdadero varapalos para la coalición gubernamental entre el Partido Socialista y la Alianza de los Demócratas Libres, que sólo logran reconquistar por quinta vez consecutiva, con una ajustada mayoría, el gobierno municipal de Budapest. Ayer y respondiendo a la petición del presidente de la república, Sólyon László, en su discurso a la nación del domingo al cierre de los colegios electorales, el primer ministro Gyurcsany pidió formalmente al Parlamento un voto de confianza para él y su Gabinete. El presidente de la república considera que Gyurcsany, después de haber mentido a la nación sobre la situación económica del país para ganar los comicios parlamentarios de abril pasado, no tiene ya autoridad moral para continuar en el cargo. El Parlamento lo designó primer ministro, por lo tanb Las mentiras confesadas Récord de la derecha Según los resultados oficiales no finales dados a conocer por la oficina electoral, la oposición conservadora ganó la mayoría en 17 de las 19 asambleas provinciales y en dos de las restantes (Heves y Somogy) logró empatar con la gubernamental coalición socialista- liberal. En la anterior legislatura la relación era de 16 a 3 a favor de estos últimos. Fidesz también consiguió las alcaldías en 14 de las 22 capitales de provincias. Anteriormente la relación era de 15 a 5 a favor de los socialistas. La derecha también avanzó en la capital donde ganó el candidato liberal- socialista Gabor Demszky con el 46,86 por ciento de los votos, contra el 45,2 obtenido por el candidato conservador. La asistencia a las urnas fue del 53 por ciento, marcando un récord con respecto a las cuatro votaciones anteriores, desde la apertura democrática en 1990. to es el Parlamento el que debe restablecer la necesaria confianza de la sociedad en la democracia. La clave esta en manos de la mayoría parlamentaria advirtió Sólyon que ha pedido su destitución. Frase que no pasó desapercibida para el primer ministro, que se muestra seguro de poder obtener el voto de confianza necesario para continuar en el cargo al contar con 220 votos a favor de un total de 386 escaños que forman el Parlamento magiar. La votación fue anunciada para el próximo viernes. Gyurcsany ha vuelto a rechazar el ultimátum de Fidesz, exigiendo su dimisión. Estos comicios se centraron en los órganos locales de poder y por ello no veo ningún motivo para considerar esta votación como un referéndum sobre el Gobierno húngaro declaró el primer ministro. Para el líder Ferenc Gyurcsany, durante la conferencia de prensa celebrada ayer en Budapest de la oposición, Orban, la victoria electoral obtenida no es una advertencia, sino la clara exigencia del electorado de que Gyurcsany debe presentar su dimisión. Si los socialistas hasta las 13 horas del jueves próximo no toman las medidas necesarias para la destitución del primer ministro, llamaremos a la ciudadanía magiar para que el viernes por la tarde se congregue en la plaza Kossuth (frente al Parlamento) y exija su dimisión, declaró ayer Orban en conferencia de prensa. Orban propone la formación de un Gobierno técnico para convocar comicios parlamentarios anticipados. EPA Demasiados sacrificios El resultado electoral abre una serie de interrogantes, muchos sin respuestas. Si bien una y otra vez se afirma que el electorado castigó el domingo las mentiras del primer ministro, muchos analistas estiman que lo que el electorado castigó en las urnas este domingo no fue la dudosa moral de Gyurcsany, sino sobre todo la política de reformas económicas y sociales propuestas por él para sacar al país de la crisis económica en la que ha caído. El plan de reformas, que ya tiene el visto bueno de Bruselas, prevé entre otras cosas una disminución del 4 al 2 por ciento del crecimiento económico, una reducción drástica del Estado social, el despido de 14.000 empleados públicos, la reducción de 14 a 11 ministerios mientras que los ayuntamientos verán reducidas las ayudas estatales en un 5 por ciento (unos 143 millones de euros) Todo lo cual debería permitir reducir la deuda pública. En los últimos cinco o seis años, el Estado magiar ha gastado alrededor de 40.000 millones de euros más de lo que debía y podía utilizar. A pesar de este gasto, enorme si se tienen en cuenta sus posibilidades, el país no invirtió en educación, salud e infraestructuras. La deuda acumulada equivale al 10 por ciento del PIB, un récord mundial. Para solucionar esto los ingresos de la población disminuirán en breve entre un 8 y un 12 por ciento. La lectura moral que hace Fidesz puede deberse al hecho de que Orban no tiene aún, un plan de reformas alternativas para superar la actual crisis.