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ABC MARTES 3 10 2006 31 El primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, pedirá un voto de confianza tras la derrota en las municipales Rusia bloquea Georgia por tierra, mar y aire, pese a la liberación de sus cuatro militares acusados de espías Mañana está previsto que se ejecuten media docena de detenciones del círculo de Lula por el último escándalo Los votos de Sao Paulo impidieron la reelección inmediata del líder del Partido de los Trabajadores bre el pliego de descargo presentado por los abogados de Lula da Silva en las últimas horas para desvincularlo del escándalo. En este momento, tanto la candidatura del presidente Lula como la del socialdemócrata Geraldo Alckmin están sometidas al veredicto del Tribunal. Con los números en la mano, la sentencia electoral para Lula la firmó la locomotora de Brasil, es decir, Sao Paulo y sus veintidós millones de votantes. El Estado que concentra el 22 por ciento del electorado arrastró al mandatario brasileño al precipicio de la segunda vuelta. Sólo uno de cada tres paulistas votó por él. Tampoco tuvieron fortuna el presidente y el Partido de los Trabajadores en Rio de Janeiro y Minas Gerais, las zonas más ricas e industriales de Brasil le dieron la espalda. El futuro presidente deberá negociar con el Congreso para aprobar reformas La formación de Lula da Silva mantiene su representación parlamentaria b El presidente recupera hombres de peso involucrados en corrupción, como el ex ministro de Economía Antonio Palocci o el ex líder del PT José Genoino VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL SAO PAULO. Quien gane en la segunda vuelta electoral del 29 de octubre, Luiz Inacio Lula da Silva o Geraldo Alckmin, tendrá que negociar mucho en el Congreso con el fin de aprobar reformas consideradas urgentes para que Brasil entre en la esperada ruta del desarrollo. A partir de 2007, el nuevo presidente deberá poner en marcha las reformas política, tributaria, de previsión social y laboral. El camino parece ser menos tortuoso para Lula, en función de escaños en el Congreso. El presidente recupera dos hombres de peso, el ex ministro de Economía Antonio Palocci; el ex presidente de la Cámara de Diputados, Joao Paulo Cunha, y el ex presidente del Partido de los Trabajadores (PT) José Genoino, involucrados en escándalos y reelegidos el domingo. Experimentados congresistas y revitalizados por las buenas votaciones, Palocci, Cunha y Genoino coserán alianzas y encabezarán las reformas. Lula, sin embargo, ha perdido entre un escándalo y otro hombres considerados fundamentales para esta tarea, el más importante de ellos, su ex mano derecha José Dirceu. El Partido de los Trabajadores tiene 81 diputados y, si llega a la Presidencia, debe mantener la base que ya tenía en la Cámara. Con menos elegidos entre su partido y algunos aliados, Lula contará con el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que logró el mayor número de diputados, 89 en total, y suele orientarse hacia el presidente de turno a cambio de cargos. Por una reñida segunda vuelta 2002 (primera vuelta) José Serra (PSDB) 24,47 (19.565.555) Anthony Garotinho (PSB) 15,77 (15.052.785) 2006 (primera vuelta) Geraldo Alckmin (PSDB) 41,64 (39.968.037) 100 escrutado Heloisa Helena (PSOL) 6,85 (6.575.350) Lula da Silva (PT) 46,44 (39.149.831) Ciro Gomes (PPS) 12,49 (10.097.325) Lula da Silva (PT) 48,61 (46.661.622) Cristovam Buarque (PDT) 2,64 (2.538.829) Abstención: 17,74 Abstención: 16,75 Infografía ABC El escenario más pesimista para Lula es tener 300 diputados aliados y el más optimista, 340, lo suficiente para aprobar enmiendas que necesitan por lo menos 308 votos. La base actual de Lula es de 327 diputados, distribuidos entre siete partidos. Diputados zombis Para Alckmin, la búsqueda de alianzas puede ser más difícil si resulta electo, pero no imposible. Sus aliados suman 224 diputados, pero ese número puede crecer con apoyo del PMDB y de otros partidos pequeños que deben unirse a los grandes. Tanto Lula como Alckmin tendrán que correr detrás de 22 diputados que sobraron de la Cláusula de Barrera, una norma que entró en vigor a partir de esta elección y que eliminó a nueve parti- Poco favorable en el Congreso Donde sí tuvo éxito el Partido de los Trabajadores fue en el noreste y dio la sorpresa en Bahia, un Estado históricamente controlado por el conservador Partido Federal Liberal (PFL) Territorio abonado por la pobreza de su población y por once millones de brasileños beneficiados por subsidios oficiales, los nordestinos fueron leales al Gobierno: el 65 por ciento le entregó su voto. Ciro Gomes, ex ministro de Integración de Lula, expresó su preocupación por el mapa electoral: No es bueno para el país. Son los ricos contra los pobres. El noreste contra el sureste En total, de las veintisiete gobernaciones, el PT sólo pudo conquistar cinco y en otras cinco acude a la segunda vuelta, entre ellas Rio Grande do Sul, bastión histórico del PT. Para Alckmin, la búsqueda de alianzas puede ser más difícil si resulta elegido, pero no imposible dos enanos con menos del 5 por ciento de los votos. Sin partido y sin derecho a voto, los diputados zombis tendrán que dividirse entre los siete grupos que sobraron. El Senado quedó más equilibrado. De los 81 senadores, 44 son de partidos aliados a Lula y 37 de la oposición. El Partido del Frente Liberal (PFL) principal aliado de Alckmin, tendrá dieciocho escaños, el mayor número. Después de la legislatura más turbulenta de la que se tiene memoria desde la vuelta a la democracia, los especialistas esperaban un cambio mayor en el Congreso. A pesar de los escándalos, la renovación no debe pasar del 50 por ciento, lo que significa que más de la mitad de los actuales parlamentarios permanecerá en sus puestos. Los votantes le dieron un rotundo no a los protagonistas del escándalo más reciente, el de los chupasangre y el dossiergate De los 50 acusados en este escándalo, fueron reelegidos sólo cinco. No ha sido igual en un caso más antiguo, el mensalao entre los que hubo más supervivientes, como el ex ministro Palocci.