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ABC MARTES 3 10 2006 Nacional 17 El presidente del PP cumple dos años con plenos poderes al frente del partido. Con un estilo diferente al de Aznar, intenta presentarse como opción de sensatez frente a Zapatero La alternativa de Rajoy ÁNGEL COLLADO MADRID. Pasó lo que pasó y sabemos, también, por qué pasó, pero eso ya es el pasado Así despachaba Mariano Rajoy hace hoy dos años su derrota electoral del 14- M, con alusión incluida a los atentados decisivos para que el PP pasara a la oposición. El XV Congreso del partido consagraba por unanimidad al candidato electoral como presidente de la organización y ponía las bases para acometer la tarea de volver al poder en las próximas elecciones. No me recomienda nadie, soy yo por mi cuenta y riesgo el que pide que confiéis en mí había añadido al solicitar apoyo de los compromisarios. Rajoy tuvo manos libres para hacer equipo, contó con casi todos los pesos pesados menos con los que se retiraban, pero también aprovechó para cambiar en el segundo escalón a casi la mitad de los miembros del último comité ejecutivo de Aznar. El PP abrió una nueva etapa, con Ángel Acebes como secretario general con plenos poderes en la organización y con Eduardo Zaplana al frente del grupo parlamentario, ambos con un grado de auto- nomía mucho mayor que en los tiempos de Aznar. También los dirigentes regionales con poder en los gobiernos autonómicos vieron cómo aumentaba su influencia en el conjunto del partido. Hombre de equilibrios, ha marcado un estilo diferente en la presidencia del PP con respecto a su antecesor, sobre todo porque reparte juego y deja hacer Como recuerdan en el partido, precisamente por eso le eligió José María Aznar sucesor, porque, comparado con los otros dos aspirantes- -Rodrigo Rato y Jaime Mayor- -no tenía equipo ni levantaba suspicacias en sector alguno del partido. Rajoy en el acto del PP celebrado en Valencia el pasado viernes lucirse frente a Zapatero. Las dudas internas han surgido siempre con el debate de si acertaba con la medida de dureza necesaria a la hora de hacer oposición. Desbordado siempre por las decisiones del Gobierno- -radicales, anticonstitucionales o disparatadas sin más, según el PP- -Rajoy intentó al principio ayudar en los asuntos de Estado para, ante el desprecio o los engaños de Zapatero, quedarse en la ruptura total de relaciones. La cuestión central del mandato del presidente del PP es si ha sabido cumplir con aquel compromiso de olvidar el pasado, porque el 11- M le ha nublado muchas jornadas de acoso al Gobierno EDUARDO MANZANA A gusto en el Parlamento En ese sentido, Rajoy ha cumplido con creces lo que se esperaba de él. Ha sabido mantener unido el partido y respetar el protagonismo de cada cual mientras Acebes aceptaba el sino de todo secretario general: quemarse en el cargo para evitarle al jefe el desgaste de la parte más gruesa de la labor opositora. Parlamentario brillante ha encontrado en el Congreso su mejor sitio para por otros asuntos más claros para hacer oposición, como los tratos del Ejecutivo con ETA o la inmigración ilegal, cuando su objetivo es presentarse a la sociedad como alternativa de sensatez frente a Zapatero. El PSOE lanza ahora la consigna de cuestionar la autoridad de Rajoy en el PP. Nada nuevo. Trata de desviar la atención, con todo el peso de su poderoso aparato de influencia mediática, del panorama que ofrece un Gobierno paralizado. Quiere que se cuestione la alternativa que no acaba de cuajar para disimular que Zapatero tampoco consolida su mayoría del 14- M, el pasado del que Rajoy se propuso huir hace dos años.