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ABC LUNES 2 10 2006 Internacional 29 Hungría castiga las mentiras del jefe del Gobierno y vota al centro- derecha La oposición se impuso a los socialistas en dos tercios de los municipios que no dimitirá pese al descalabro en las municipales y a que el presidente húngaro pidiera ayer mismo una moción de censura contra él SIMÓN TECCO. ENVIADO ESPECIAL BUDAPEST. La oposición conservadora, y en especial su mayor partido, el Fidesz, ganó las elecciones municipales ayer al conseguir la mayoría en los 19 condados del país, según los primeros datos oficiales difundidos por la Oficina Nacional de Elecciones. Tras el escrutinio del 85 por ciento de los votos, el Fidesz había conseguir la mayoría de los votos también en 16 de las 23 ciudades más importantes de Hungría, en unos comicios marcados por la tensión desatada tras reconocer el primer ministro, el socialista Ferenc Gyurcsány, haber mentido para ganar las legislativas de abril. No obstante, la oposición no lograría conquistar la alcaldía de la capital, Budapest, donde saldrá reelegido el actual alcalde, Gabor Demszky, candidato de la Alianza de los Demócratas Libres (SZDSZ) El presidente del Fidesz, Viktor Orbán, calificó el resultado de estas elecciones de derrota histórica para los socialistas, que poco después de ser reelegidos en el poder en las últimas elecciones legislativas anunciaron un paquete de reformas para reducir el alto déficit estatal y cumplir con los criterios exigidos por la UE. Orbán consideró que el primer ministro tiene que renunciar pero Gyurcsány se apresuró anoche mismo ante la prensa a asegurar que no dimitirá y que seguirá adelante con la política de reformas iniciada, si bien admitió que hay críticas, ya que los ajustes no traen votos, sino que se los llevan El propio presidente del país, Laszlo Solyom, instó ayer al Parlamento a votar una moción de censura contra el primer ministro, poco después del cierre de los centros de votación: El Parlamento designó al primer ministro. El Parlamento puede restablecer la confianza necesaria de la sociedad en la democracia. La clave está en manos de la mayoría parlamentaria declaró el presidente en un mensaje televisado, justo después del cierre de los colegios electorales. Cabe destacar que la coalición que b Gyurcsány asegura mantiene en el poder a los socialistas tiene 220 de los 386 escaños del Parlamento nacional, lo que hace imposible que prospere la moción de censura que pide el presidente. La Oficina Nacional de Elecciones informó de que los resultados definitivos y oficiales serán publicados hoy por la tarde. Estos comicios, en principio, no deciden sobre la composición del Gobierno, si bien para el Fidesz sus resultados son una prueba sobre la ilegitimidad del Ejecutivo, contestada por la oposición después de que Gyurcsany confesara haber mentido en torno a la situación del país en la campaña electoral parlamentaria. Elecciones anticipadas Previamente, el Fidesz había dicho que si la oposición lograba más del 50 por ciento de los votos, la coalición de Gobierno que encabeza Gyurcsany, formada por el MSZP y el SZDSZ, debía de irse. En su lugar, Orbán propone la formación de un gobierno técnico de transición que permita convocar comicios parlamentarios anticipados lo antes posible. Al cierre de esta edición no era aún posible confirmar la victoria del Fidesz por más del 50 por ciento de los votos totales. Los analistas advierten de que dicha mayoría podría alcanzarse según la interpretación que se haga de los resultados. Esto es así debido a las diversas listas que participan en las administrativas. Habitualmente, el Fidesz gana en las zonas rurales, por ello el futuro del país lo deciden los resultados obtenidos en los 20 centros urbanos cabece- ras de condados, feudos hasta hoy del centro- izquierda. En estos comicios fueron habilitados unos 11.000 colegios electorales para un censo electoral calculado en algo más de 8,1 millones de electores. La participación rondó el 50 por ciento del electorado. En total, se votó en 3.174 ciudades y pueblos, donde fueron elegidos 25.063 miembros de las asambleas municipales y sus respectivos alcaldes. También fueron elegidos los representantes de las 20 administraciones provinciales. Ante la idea generalizada en el resto de Europa, que afirmaba que estos comicios se han celebrado bajo un ambiente de tensión política, la mayoría de los ciudadanos, según ha constatado ABC en Budapest, daban poca importancia a los grupos que protestan frente al Parlamento pidiendo la dimisión de Gyurcsany. Son una minoría que aprovecha la oportunidad para reivindicar cosas imposibles era el sentir general. Protesta de los nacionalistas Mientras tanto, a la entrada del Parlamento, los nacionalistas han trazado un mapa con velas sobre el pavimento. Representa los territorios que, según ellos, históricamente han pertenecido a Hungría, y que si intentaran recuperarlos, no quedaría ninguna frontera intacta con los países vecinos. Junto a quienes protestan por las mentiras de Gyurcsany, se encuentran también grupos que poco o nada tienen que ver con lo que hoy sucede en el país. En general, la jornada en Budapest fue tranquila, como en el resto del país, similar a cualquier domingo si no fuera por las medidas de seguridad desplegadas en torno a la plaza Koztarsasag, donde se encuentra la sede del Partido Socialista, ahora en entredicho. AFP votos (ocho escaños) peligrosamente cerca del mínimo del 4 por ciento, bajo el cual quedaría fuera del Parlamento. Así las cosas y con los actuales resultados, la opción de una gran coalición entre socialdemócratas y conservadores se perfila como la más factible, pese a las discrepancias sobre impuestos, educación y pensiones, los dos han gobernado a menudo juntos, la última vez entre 1986 y 1999. La imagen ayer de Gusenbauer y Schüssel estrechándose las manos y su afirmación de estar dispuestos a negociar parece mostrar que Austria vuelve a la fórmula que durante décadas rigió el país. ¿Tripartito de derechas? Con la calculadora en la mano, otra opción posible, si el BZÖ no se cae del Parlamento, sería un tripartito de los conservadores con el FPÖ y el BZÖ. Estas dos formaciones, fruto de la fisura en la derecha populista austriaca, han competido por el mismo electorado y por presentarse como la que más rápido pondrá coto a la inmigración, su argumento electoral favorito. Verlos trabajar juntos en coalición es poco probable. Un pacto con el FPÖ fue ayer descartado por el SPÖ y el ÖVP ya que este partido y su candidato Heinz Christian Strache han recuperado el discurso populista y xenófobo que tan bien funcionó a Haider en los años 90. En su campaña, Strache ha cantado un rap pidiendo la expulsión de extranjeros, ha aparecido en un cómic como superhéroe (con capa y traje azul) defensor de los valores patrios y se ha presentado como el único político antisistema, insistiendo en que permanecería en la oposición para controlar al gobierno. A los políticos se les permite mentir S. TECCO BUDAPEST. Las comparaciones, en política, son sólo datos curiosos. Éste es el caso que citamos en vísperas del 50 aniversario de la revuelta húngara contra el régimen comunista. El diario Szabad Nep, en el año 1956, durante los actos de resistencia, publicaba una noticia muy similar a la que hoy ha provocado la protesta de los sectores de la oposición magiar. El Sza- bad Nep sostenía: Los líderes comunistas han mentido día y noche Curiosamente, el actual primer ministro, Ferenc Gyurcsany, miembro del Partido Socialista (MSZP) en una reunión con la dirección de su partido repitió la vieja verdad: A los electores les hemos mentido, en la mañana, en la tarde e incluso en la noche lo que para muchos fue un ataque de sinceridad sobre la catastrófica situación económica que atraviesa el país. Gyurcsany, para la campaña parlamentaria de abril pasado, debió elegir entre ser sincero y ganar las elecciones, y se decidió por esto último quizás recordando lo que el propio Bismarck dijo en su tiempo: A los políticos se les permite mentir en vísperas de los comicios, antes de la guerra y después de una batida de caza