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20 Nacional LA CRISIS DE LA INMIGRACIÓN LUNES 2 10 2006 ABC Malik Gueye al inicio de la ceremonia mágica que le traerá la suerte necesaria para llegar hasta las costas de España a bordo de un cayuco Un empresario catalán se compromete a contratar a un joven senegalés que estos días iba a intentar por cuarta vez viajar a España en cayuco Malik se acerca a su sueño TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL, THIAROYE SUR MER (SENEGAL) Mañana por la mañana iremos al mercado, compraremos un gallo, lo sacrificaremos y te bañarás con su sangre Malik Gueye, de 21 años, escucha atento los consejos que le da ya entrada la noche el brujo para que su cuarto intento por llegar a España como emigrante clandestino no fracase. El islamismo trufado de prácticas animistas, tan extendidas en Senegal, lleva al joven a aferrarse a las fuerzas sobrenaturales para que le ayuden a poner los pies en el soñado paraíso europeo. A la mañana siguiente acude a la cita con el santón, que le prepara un brebaje con hierbas con el que se lava todo el cuerpo. A continuación se sigue al pie de la letra el guión anunciado. Tras adquirir el animal, Malik se desnuda en la parte de atrás de la casa y se cubre con una sábana blanca de cintura a rodillas. Sentado en el suelo espera a que el brujo le pase el gallo por todo el cuerpo antes de matarlo sobre una palangana. Tras añadir agua el chaval se enjuaga por completo con el líquido rojo. De forma paralela a este ritual Malik contacta con los encargados de organiza las expediciones en cayuco ha- cia Canarias. Hace apenas un mes que lo ha intentado por tercera vez desde el Sahara Occidental y las esperanzas se mantienen firmes como las dos anteriores, cuando las tentativas tuvieron su origen en Nuadibú. Fue en una comisaría de esa ciudad mauritana donde este corresponsal conoció a Malik el pasado mes de marzo. Sorprendía su buen nivel de español a pesar de no haber estado nunca en nuestro país. Se ganaba la vida pescando atunes en la costa occidental de África a bordo de un barco vasco y allí había aprendido castellano. Pero sus ambiciones iban más allá del sueldo africano que recibía, nunca más allá de 120.000 francos (unos 180 euros) cuando las capturas eran muchas. La decisión estaba tomada a vida o muerte. Tenía que llegar a España como fuera. Y sus padres le apoyaban decididos. Todos, de una u otra manera, intentaban minimizar los riesgos de la travesía convencidos de que si naufragaba en alta mar su condición de marinero sería suficiente para salvarse. Pero el pasado viernes la tortilla del destino dio un vuelco inesperado y sor- prendente. Malik contaba sus peripecias en la Cadena Ser desde su pueblo en las afueras de Dakar, Thiaroye Sur Mer, cuando un empresario catalán que le escucha desde España decide que no habrá cuarto intento. Javier Martínez, director general y principal accionista de Tecnol, una empresa de materiales de construcción de Reus (Tarragona) ordena llamar inmediatamente a la radio para interesarse en la contratación del incansable emigrante frustrado. El embajador de España en aquel país, Fernando Morán, participaba también en el programa y, tras ser testigo de la escena en el propio pueblo de Malik, se comprometió a facilitar las gestiones necesarias para que llegue a España por los trámites legales, esos a Todos creían que si naufragaba, su condición de marinero sería suficiente para salvarle de la muerte los que prácticamente ningún joven subsahariano tiene acceso. ¿Qué me movió? Pues que ese chico está al otro lado del mundo y se ha jugado ya la vida tres veces. Tengo que darle una oportunidad comenta el empresario a ABC a través del teléfono. Aunque entre los 400 empleados de Tecnol no hay ningún africano creo que con su motivación va a triunfar El proceso para la obtención de los papeles puede aún tardar semanas o meses, pero en el departamento de Recursos Humanos de la empresa catalana se han tomado muy en serio la oferta del director general. Malik, con su nivel de castellano, podría desempeñar las tareas de mozo de almacén. Primero pasaría por dos periodos de contrato temporal de seis meses y, si todo va bien, pasaría a formar parte de la plantilla. Desde el principio, según Javier Martínez, percibiría unos 1.000 euros netos al mes con doce pagas al año. Aparte, se encargarían de buscarle piso- -que probablemente deberá ser compartido- -y clases de español y catalán así como subvencionarle el carné de conducir.