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84 Economía DOMINGO 1 10 2006 ABC EMPRESAS Los mercados aprenden a reaccionar tras los atentados del 11- S, 11- M y 7- J Un informe del IAIF propone realizar un protocolo de comunicación b El estudio comparativo señala que las Bolsas se comportan de forma cada vez más racional superando las respuestas desmedidas del momento inicial C. F. MADRID. Sin duda los indicadores bursátiles actúan como auténticos sismógrafos del riesgo e incertidumbre percibidos por los inversores pero, ante un atentado terrorista u otro evento de similar magnitud los mercados, si bien no se desensibilizan, presentan plazos de recuperación cada vez menores, aunque éstos varían notablemente en función del sector considerado según concluye un estudio realizado por el Instituto de Análisis Industrial y Financiero (IAIF) y que se ha realizado en el marco de la Cátedra de Economía del Terrorismo que patrocina la Fundación de Víctimas del Terrorismo. El informe comparativo de los trágicos atentados del 11- S, 11- M y 7- J- -que también ha contado con ayuda de la Universidad Complutense de Madrid, y en el que han intervenido Mikel Buesa, Aurelia Valiño, Joost Heijs, Thomas Baumert y Javier González Gómez, entre otros- -permite constatar igualmente impactos de magnitud y duración. Este hecho- -señalan- si buen puede deberse en parte a que el tamaño de dichos ataques ha disminuido, también puede indicar un cierto aprendizaje por parte de los mercados, lo que sugiere que éstos reaccionan cada vez de forma más racional, superando las reacciones desmedidas y las sobrestimaciones -en definitiva, el shock transitorio- que habían CORREOS DE BAJO COSTE ENRIQUE SERBETO Sinopsis de las consecuencias económicas y financieras de los atentados del 11- S, 11- M y 7- J. Principales magnitudes 11- S Coste atentado Impacto Impacto PIB nacional Ratio impacto coste Número de víctimas mortales Número de heridos (aproximado) Pérdida máxima índice Sesiones recuperación 400.000 euros 37.600 mill euros 0,46 %94.000 3.021 2.337- 14,3 %44 S 11- M 8.315 euros 211.584.762 euros 0,03 %25.446 192 1.600- 7,15 %20 7- J 1.476,44 euros 65.284.285 euros 0,02 %44.207 52 700- 1,35 %2 Infografía ABC Los inversores saben enfrentarse a las buenas y las malas noticias, pero no a la incertidumbre Existe una posibilidad de que la información privilegiada pudiera emplearse para especular a la baja caracterizado el primero de estos atentados En cuanto a la duración y a la profundidad de dichos impactos sobre los mercados financieros, el estudio especifica también que resulta necesario tomar a la vez en consideración las medidas políticas adoptadas a raíz de cada atentado por parte de las autoridades competentes, a fin de contrarres- ¿Se benefician los terroristas de la información privilegiada? Una pregunta recurrente que surge al analizar la reacción de las bolsas antes de atentados de gran impacto es la posibilidad de que los grupos terroristas aprovechen la información privilegiada acerca de estos sucesos, no ya para financiarlos, sino para derivar de ellos cuantiosos beneficios económicos, que puedan emplearse en el mantenimiento de la infraestructura de la organización en cuestión, además de permitirle disponer de liquidez, facilitando así el desarrollo y ejecución de ataques futuros. Y según el estudio, la posibilidad de que los mercados de valores sean instrumentalizados por los terroristas para beneficiarse existe. En concreto, nos enfrentamos ante la posibilidad de que éstos aprovechen la información de que disponen acerca de los atentados todavía no cometidos para especular con derivados financieros que permitan maximizar beneficios gracias a la bajada de las cotizaciones con las que las Bolsas suelen reaccionar ante los ataques terroristas. Y los valores subyacentes más relevantes para ello serían, especifican, los correspondientes al sector turístico y a la banca y los seguros Aunque en este sentido el informe no obtiene conclusiones definitivas, sí afirma que es bastante posible, por lo que sería aconsejable desarrollar protocolos de control que incluyeran no sólo a la Comisión Nacional de Mercado de Valores, sino también a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. tar dichos efectos Las razones que aducen para ello es que si nos circunscribimos a lo ocurrido en nuestro país durante las jornadas del 11- M y el 12- M, se constata que fueron dos los factores que incidieron principalmente sobre la tendencia de los mercados: el número de víctimas- -única medida objetiva de la que dispusieron los inversores a la hora de cuantificar la magnitud de los atentados- -y la autoría de los mismos- -certeza sobre la cual se podría medir el riesgo de que los atentados se repitieran o se extendieran al resto del territorio europeo. Ambos elementos, señalan en el estudio, estuvieron sujetos a importantes variaciones en cuanto a la información vertida sobre los operadores del mercado durante aquellas dos jornadas Además, prosiguen, fue una fuente de inestabilidad en las cotizaciones, y con ello se puede argumentar que la política de comunicación seguida por los Gobiernos tras un atentado puede considerarse- -junto a la necesidad de garantizar la liquidez de los mercados- un elemento fundamental a la hora de minimizar la incertidumbre de los inversores Reducir el riesgo de los mercados Si se considera que los excesos de inestabilidad en los mercados financieros son perniciosos para el sector real de la economía, señalan que sería deseable que se desarrollaran protocolos conjuntos de actuación y comunicación, que permitieran reducir el riesgo percibido por los mercados, en línea con el procedimiento aplicado por las autoridades británicas tras el 7- J, recuérdese, suspender el comercio electrónico e imponer un estricto control informativo, o los que pusieron en marcha durante el 11- S, donde la Bolsa neoyorkina no abrió hasta diez días después de los atentados Estos protocolos, apuntan en el informe, deberían extenderse igualmente al ámbito político Como declaró un analista financiero londinense a raíz del 7- J, los inversores saben enfrentarse a las buenas y a las malas noticias. Lo que no pueden sobrellevar es la incertidumbre e acuerda cuando se podían pagar cosas con sellos de correos. No me refiero a las inversiones en valores filatélicos sino simplemente al intercambio de ciertos servicios, casi siempre administrativos, por el valor facial y de curso legal que tienen. En realidad, los sellos se hacen en la fábrica nacional de moneda, legalmente mientras no se han usado se puede decir que son oficialmente dinero. Y si usted viaja a Finlandia se dará cuenta que los sellos de aquel país expresan- -como es natural- -su valor en euros. Por tanto, si el euro es también la moneda de curso legal en España, un sello finlandés debería servir también en España ¿o no? ¿Qué pasaría si yo pongo en una carta un sello, por ejemplo holandés, con el valor correspondiente a la tarifa postal española y la deposito en un buzón de Murcia con una dirección en Francia? Probablemente la carta no llegaría nunca, o si llegase, el cartero le haría pagar al destinatario el franqueo ausente. El transporte de envíos inferiores a 50 gramos sigue siendo un monopolio nacional en Europa. Los servicios de correos son todavía campeones nacionales a los que la Comisión Europea acaba de echar el ojo con la evidente intención de obligarles a hacerse la competencia. Lo que quisiera Bruselas es que en menos de dos años este sector se liberalice y que las empresas puedan contratar con quien mejor les convenga el reparto de cartas. Evidentemente, los vetustos esquemas de los servicios nacionales de correos, con toda su historia a cuestas, serían un pastelito de mantequilla para las afiladas mandíbulas de las compañías internacionales de paquetería, que en la última década se han extendido por todo el mundo y tienen la infraestructura y la experiencia necesarias para encargarse de todo el trabajo. Para muchas empresas que aún utilizan el correo tradicional, como aerolíneas, compañías de seguros o tarjetas de crédito, el concepto de mercado no está vinculado a ningún límite geográfico nacional y la posibilidad de armonizar las fórmulas de relacionarse con sus clientes que a su vez viven en países diferentes puede parecerles muy atractiva. Hasta puede que aparezcan correos de bajo coste como ha sucedido con las compañías aéreas, sellos multinacionales. El resultado no es fácil predecir, pero si el correo tradicional quiere salvarse y no desaparecer como los telegramas, mucho me temo que tendrá que pasar por ello.