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ABC DOMINGO 1 10 2006 Economía 81 EN PORTADA FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA LOS AVEZADOS CONSTRUCTORES N Pedro López Salvador Gabarró 40,28+ 68,39 %23,92 Cotización 2 9 05 Cotización 29 9 06 Wulf Bernotat 28,75+ 17,20 %24,53 Cotización 2 9 05 Cotización 29 9 06 Unión Fenosa Gas Natural E. ON +18,57 %78,84 Cotización 2 9 05 93,48 Cotización 29 9 06 residuos y el mobiliario urbano. El siguiente paso fue la entrada en el negocio de handling aeroportuario y uno de los momentos más importantes fue la decisión de entrar en el negocio concesional, en el que alguna de las grandes ya tenía filiales, pero que desde ese momento se convirtieron en uno de los focos del negocio de los grupos. FCC fue pionero en la incorporación de los servicios y Ferrovial en el interés por las concesiones. La incorporación de Dragados a ACS llevó al grupo presidido por Florentino Pérez a tener un área industrial considerable y puntera en el mundo. Y para rematar la jugada, la pequeña Sacyr fue precursora en la incorporación a gran escala de una inmobiliaria con la compra de Vallehermoso. Hasta la pequeña OHL aportó su granito de arena con la incorporación de Inima, uno de los líderes mundiales en construcción y explotación de desaladoras. El proceso fue imparable y una de las enseñanzas que los nuevos grupos sacaron rápidamente es que casi cualquier actividad es susceptible de ser incorporada. Además, perdieron el miedo a salir al extranjero y a día de hoy son punto de referencia en cualquier concurso de obra pública o concesiones que tenga lugar en cualquier parte del mundo. Autopistas en Estados Unidos, aeropuertos en medio mundo, compañías de servicios aeroportuarios, desaladoras en concesión, cualquier cosa que generara negocio e ingresos recurrentes. Y en esa estrategia, Acciona encontró la gallina de los huevos de oro en la generación eólica de electricidad. Primero en asociación con la navarra EHN y luego comprando la totalidad de la empresa, el grupo de los Entrecanales dio el gran salto y se ha convertido en pocos años en el segundo mayor generador eólico de España, sólo por detrás de Iberdrola, pero reduciendo cada año la distancia y con presencia en otros países. El negocio eólico es la gran aporta- ción de Acciona al proceso de diversificación de las antiguas constructoras y no sólo se ha revelado un eficaz negocio alternativo, con buena imagen desde el punto de vista medioambiental, sino también un extraordinario negocio desde el punto de vista económico. Acciona ha invertido mucho en su apuesta, pero la generación eólica ya es la primera fuente de aportación de Ebitda al grupo, por encima de la propia construcción. Por su parte, ACS desembocó en el sector eléctrico al comprar al Santander su parte en Fenosa y, posteriormente, lanzar una opa parcial para lograr el 33 del capital. Hasta ese momento su relación con el voltio se canalizaba a través de Cobra, filial de equipamientos eléctricos, y Unión Fenosa tenía mucho de apuesta estratégica. Pero las actuales circunstancias son LAS CLAVES EL MOMENTO Las constructoras lanzan su nueva ofensiva ante la perspectiva de un próximo parón en vivienda y, a medio plazo, en obra pública LA ELECCIÓN Los sectores regulados y con ingresos recurrentes son los favoritos, y las eléctricas y los aeropuertos cumplen ambos requisitos EL FUTURO El proceso de diversificación de actividades deberá seguir y tiene todos los visos de que a medio plazo se convertirá en imparable un caldo de cultivo ideal para que se materialicen operaciones como las que se han producido esta semana. Hay que tener en cuenta que todas las previsiones apuntan a que el sector inmobiliario no va a ser lo que ha sido en los últimos años. Los precios siguen subiendo y las constructoras aún tienen obra pendiente, pero cuando se termine lo ya empezado la edificación residencial se va a parar, con todo lo que ello supone. Por otro lado, el temor a que Estados Unidos haya llegado al punto en el que pueda entrar en una ralentización de su crecimiento lleva a considerar un posible efecto contagio en Europa a medio plazo y su principal consecuencia para estos grandes grupos sería la caída de la licitación de nueva obra pública, lo que añadiría un problema que ya conocen bien, puesto que lo sufrieron en buena parte de la última década del pasado siglo. Por eso- -y porque es un gran negocio, seguro y barato de financiar en estos momentos- -ACS y Acciona han dado el gran salto. El proceso de diversificación de actividades debe seguir y tiene todos los visos de ser ya imparable, porque las antiguas constructoras cada vez son menos constructoras y más cualquier otra cosa. En el fondo, las razones por las que Acciona y ACS han sido las protagonistas de la semana son las mismas que llevaron a Ferrovial a ser la protagonista del verano al comprar tres de los cuatro aeropuertos de Londres. Los grupos constructores españoles buscan negocios seguros (las eléctricas y los aeropuertos británicos son negocios sujetos en gran parte a tarifas reguladas) que generen ingresos recurrentes a largo plazo (en ambos casos el plazo puede considerarse casi perpetuo) y que tengan visos de crecimiento en los próximos años (el consumo eléctrico no se va a detener y el tráfico aéreo sube constantemente) Esa es la clave y a buen seguro que otros grupos preparan caminos parecidos. o debe sorprender la pujanza de las constructoras españolas, convertidas en matrices de grupos diversificados con capacidad para entrar en cualquier sector que se deje. Por ejemplo en el sector eléctrico, abandonado por los bancos y necesitado de nuevo patrón. La atracción de los viejos constructores por el kilovatio era casi inevitable. Las constructoras españolas, erróneamente calificadas de negocios del ladrillo, tienen historia brillante a sus espaldas como resultado del trabajo de empresarios muy capaces, personajes visionarios que crearon empresas sólidas con vocación de crecimiento: Entrecanales (abuelo) del Pino (padre) los talentos cultivados en Dragados (vivero de los ingenieros de caminos más prometedores) las capacidades acumuladas en FCC... Todo ello viene de atrás, historias de más de medio siglo que han sobrevivido a tres ciclos y generaciones y que se han adaptado a entornos muy cambiantes. Ese talento empresarial se ha desplegado en una España sin infraestructuras ni servicios públicos, atraso que se ha recuperado a marchas forzadas durante los últimos treinta años. El nuevo estado fiscal que trajo la democracia y los beneficios de la entrada en Europa, proporcionaron la oportunidad para el crecimiento de esas empresas. Podían haber sido otros (los franceses de Bouygues y los ingleses de Lain... pero fueron los locales quienes acertaron, como ocurrió en la banca, en leal competencia, sin mantos protectores. Y desde la plataforma de la construcción, tan sometida al ciclo, diversificaron hacia sectores más estables y de largo plazo: servicios públicos urbanos y concesiones a largo plazo. Veinte años atrás los constructores aspiraron a dominar la banca local que andaba en pleno despegue. Pero era una diversificación contraindicada, la banca moderna es incompatible con otros negocios, tolera mal el conflicto de intereses entre acreedores y deudores. Tras esa fallida experiencia las constructoras apostaron por la internacionalización, la concentración del sector (fusiones) y la nueva economía: comunicaciones, energías alternativas... Recalaron en la Bolsa, con paquetes accionariales de control que abrigan de opas, hasta aprender las complejas leyes de los mercados financieros y la lógica de los bancos de negocios ávidos del diseño de operaciones de altos vuelos. Con esos mimbres que los grandes constructores sustituyan a los bancos en el control del sector eléctrico parece inevitable, de lógica aplastante. De la construcción a los servicios urbanos y de éstos a los servicios públicos, en irrenunciable secuencia de crecimiento. No son sólo constructores, ni solo eléctricos, son empresarios de tercera generación con pasión por el crecimiento e inteligencia para lograrlo.