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ABC DOMINGO 1 10 2006 Internacional 31 Presentada como un modelo venezolano y sin influencias externas, la bautizada como revolución bolivariana, el socialismo del siglo XXI según el comandante, da sobradas muestras de estatalización de la economía, la educación y los servicios Los trazos marxistas de Chávez MANUEL ERICE ENVIADO ESPECIAL CARACAS. La Constitución y las leyes, pero también, gorras, camisetas, publicidad institucional, discursos oficiales, debates, tertulias, conversaciones en familia... Hay pocos rincones en Venezuela en los que, bien o mal, no se hable de la revolución bolivariana y que no se vean invadidos por los destellos del rojo carmesí con que Chávez y sus miles de brigadistas están pintando el país. Todo un segundo ejército al servicio del socialismo del siglo XXI como gusta decir al comandante. El modelo creado por el presidente con la larga sombra de su proyecto personalista es, según los miembros del Gobierno, una fórmula autóctona, sin precedentes y, por tanto, sin espejo en el que mirarse, con ayudas directas financiadas por el cuantioso petróleo que gestiona el Estado, que sacará a más de diez millones de pobres de la miseria y a los indígenas de la exclusión. Para la oposición, que ha reaglutinado Manuel Rosales ante las presidenciales del 3 de diciembre, y para muchos analistas, esta revolución sin levantamiento de armas- -que no silenciosa- -anuncia un nuevo régimen que empieza a aplicar, lenta pero inexorablemente, un sistema totalitario y comunista. Según esta tesis, lo que el último biógrafo de Chávez, el inglés Richard Gott, define con benevolencia nacionalismo radical de izquierdas no es sino la progresiva estatalización de la economía, la educación y del resto de los servicios, camino de otro experimento comunista. Alfabetización y asistencia médica made in Cuba Aunque los ministros del Gobierno bolivariano insisten en presentarse al mundo como promotores de un modelo propio, la influencia cubana ha sido una constante estos años, alumbrada por la inmejorable relación Chávez- Castro. La asistencia sanitaria se ha reforzado con la compra masiva de medicamentos y la incorporación de un amplio plantel de médicos- -hasta 16.000- -de la isla caribeña, a cambio de petróleo venezolano. La asistencia gratuita y la creación de numerosos centros y clínicas populares, en terminología bolivariana, son el objetivo cantado por el Gobierno, si bien la baja calidad del sistema y las largas colas en los hospitales siguen siendo frecuentes. El Ejecutivo, que busca médicos con horario completo, dice haber aprobado cuantiosas partidas para la creación de hospitales especializados. La educación también se inspira en parte en el modelo cubano. Su método de alfabetización, que consiste en la asociación de números y letras, ha servido para que un millón y medio de venezolanos haya aprendido a leer, según el ministro Aristóbulo Istúriz. No a la igualdad de oportunidades Decimos no a la igualdad de oportunidades y sí a la igualdad de condiciones La frase del ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, a este periódico constituye todo un emblema de inspiración marxista para la política educativa que impulsa desde hace tres años y que tiene como cascarón de proa a la llamada escuela bolivariana. De puertas afuera, el nuevo modelo habrá elevado a 6.000 el año próximo el número de centros oficiales así considerados, incluida la sustitución de algunos de los llamados públicos. De puertas afuera, el modelo se limita a los nuevos centros públicos, que amplían el horario de estancia de los alumnos, a los que se facilita alimento todo el día e incorporan a muchos niños que estaban en la calle Pero la ambición es mayor. Aunque de momento se mantienen intactos los colegios privados- -laicos y religiosos- que suman un 15 por ciento del total, el ministro reconoce que la aspiración última es que todas las escuelas de Venezuela sean bolivarianas, lo que, de aplicarse, conllevaría una supresión de la educación alternativa a la oficial. Además, se materializa la revisión de contenidos en estricta aplicación de esta doctrina: reinterpretación de la historia antigua y reciente para que los alumnos conozcan, entre otras cosas, la masacre que sufrieron los indígenas a manos de los españoles como reitera Chávez en sus discursos, y la opresión a que ha sometido Estados Unidos al país y a todo el continente americano. La educación superior no se libra, como recuerda a ABC el periodista y reconocido intelectual Teodoro Petkoff, ahora en las filas opositoras, para quien la educación de Chávez es un instrumento de ideología Según Petkoff, entre los objetivos del presidente está que las universidades estén regidas por un representante del Gobierno. La (re) educación llega también a sus señorías los diputados. Mediante convenio, 54 de ellos han iniciado el Pro- grama de Formación Integral del Parlamentario, un curso que pretende presentar de forma simple y clara la metodología marxista de la coyuntura La revolución da para más. A golpe de leyes y decretos, Chávez decidió asumir hace tres años un férreo control de los beneficios de bancos y empresas y del cambio de divisas. La legislación obliga a las industrias a destinar entre un uno y un dos por ciento, según su volumen, a fines sociales, y condiciona de manera directa sus carteras de inversiones de forma que deben ir dirigidas a aquellos sectores dictados por el ejecutivo. Ahora, la política de vivienda es la que se beneficia en gran medida de esa graciosa selección. Por si fuera poco el dirigismo de la actividad productiva, la cogestión fórmula ideada por el Gobier- no para una dirección compartida por el Estado y los trabajadores, ha terminado colocando al frente de las empresas a una funcionaria del Estado. La cuestión monetaria no es baladí. El Banco Central de Venezuela, en la práctica sin autonomía al tomar las decisiones en coordinación con el Gobierno, acordó una drástica limitación cambiaria dirigida contra el dólar y en favor del bolívar, que reduce al mínimo las compraventas de moneda. El efecto casi inmediato ha sido la generación de un creciente mercado negro de cambio que alcanza sobre todo al sector turístico. Los tentáculos bolivarianos alcanzan a la profesión periodística, aunqu la crítica al poder en los medios es tan visible como la alabanza. Agitada por un continuo enfrentamiento entre sí y con el Gobierno- -que tuvo su máxima expresión cuando el último intento de golpe contra Chávez- la actividad de los medios está regulada sin miramientos: una ley del ejercicio de la profesión y otra que regula nada menos que su código ético conforman la cabecera de cama del control por parte del Gobierno.