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ABC SÁBADO 30 9 2006 55 Cultura y espectáculos FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN El humor danés de Lars von Trier Presenta fuera de concurso una sorprendente comedia titulada El jefe de todo esto con una historia ingeniosa y profundamente malvada b Hoy se hará público el palmarés del certamen donostiarra, con los pronósticos muy abiertos en cuanto a la mejor película y quinielas más claras para los intérpretes E. RODRÍGUEZ MARCHANTE SAN SEBASTIÁN. El Festival guardaba dos sorpresas de última hora. La primera fue una película de Lars Von Trier; y la segunda, mayúscula, inesperada, era que esta película es una comedia. ¡Una comedia de Lars Von Trier! Si hasta ha habido que escribirlo tres veces para que se grabara en el ordenador... Se titula El jefe de todo esto la ha filmado con ese apego brutal a la cámara y mediante un sistema que lo llama automavisión que ha explicado detalladamente en qué consiste (él no elige el encuadre, sino que lo hace un ordenador) y cuyo resultado es una imagen aparentemente más anárquica y desmembrada. A saber. Bien, Lars Von Trier ha hecho una comedia, pero ¿tiene gracia? La historia es muy ingeniosa y profundamente malvada: el dueño de una empresa se inventa una figura, un director, por encima de él para poder echarle la culpa a alguien que no está- -dice que vive en Estados Unidos- -de todas sus maniobras laborales y empresariales. Pero la película comienza cuando este hombre ha de contratar a un actor para que encarne al director inventado, pues quiere vender la empresa a unos islandeses a los que sólo les sirve la firma del gran jefe. A partir de ahí comienza el guiso que prepara el serio director danés: los empleados están majaras, el dueño es una piraña, los islandeses se divierten insultando a los daneses y a sus madres, el actor que simula ser el gran jefe sólo busca ese momento de inspiración y expresar todo su caudal interpretativo, según la teoría del gran autor teatral Gambini, porque Ibsen es un gilipollas ...O sea, la comedia está atravesada de humor danés, que sin saber muy bien en qué consiste, se puede decir que no es sutil sino a bocinazos e insultos, pero es muy efectivo y le permite, a aquellos que quieran, reírse bien fuerte sin tapar el texto de los actores. Las escenas entre los islandeses compradores y los daneses vendedores tienen toda esa metralla del recién descubierto humor danés. Y, como es de Lars Von Trier, El jefe de todo esto contiene entre su aparente banalidad grandes dosis de seria burla a todo lo que sostiene el entramado social, laboral, personal y sentimental, volteando conceptos y sorteando arquetipos hasta dejar una película tan compleja como él mismo, que no viaja porque le da miedo y que estuvo ayer en el festival por vídeoconferencia desde su salón de casa. Sin favoritos claros La película bosnio- croata Karaula (puesto fronterizo) de Rajko Grlic, cerró ayer la lista de las competidoras, y es una comedia militar en la frontera entre Yugoslavia y Albania a principio de los años ochenta, muerto Tito y en plena gestión de la terrible guerra que se avecinaba. La película es una gran broma sobre los militares yugoslavos y que deja traslucir entre chistes y palabras gruesas la cochambre moral y militar que les esperaba. Aunque Karaula tiene un tono divertido y cómplice con el espectador, no se ha colocado entre las favoritas para estar hoy en el palmarés. En esa lista de favoritas bien porque han obtenido el favor del público, o de la crítica, o porque hay algo en ellas que las convierte en más premiables (el tema, la nacionalidad, la inten- ción... todavía siguen títulos como Forever el documental de Heddy Honigmann sobre el cementerio de París Père- Lachaise, o la de Víctor León Vete de mi o incluso la de Marion Hansel Si le vent souleve les sables Tal vez tenga su oportunidad también una película tan incorrecta como la americana Sleeping dogs lie o la vitriólica Delirious de Tom DiCillo. Los premios de interpretación parece claro que se los jueguen entre Juan Diego y Ed Harris o Steve Buscemi, y entre Lola Dueñas y Nathalie Baye, que interpretaba a esa madre maligna de la película francesa Mon fils à moi Y no se podrá quejar el jurado con estas previsiones que dejamos hechas aquí, pues tienen todavía mucho margen de maniobra para hacer su palmarés sin que uno haya acertado ni el más pequeño de los premios. Matt Dillon posa para los fotógrafos ayer en San Sebastián, antes de recibir el premio Donostia SAN SEBASTIÁN. El actor neoyorquino Matt Dillon, que anoche recibió el Premio Donostia, agradeció a la organización del festival el galardón: Estos premios- -dijo- -reconocen por una parte la gran trayectoria de personalidades como Von Sydow y, por otra, la juventud, ya que mi carrera aún se encuentra en un punto medio Dillon ha rodado alrededor de cuarenta filmes desde que debutó a los 15 años en Over the edge (1979) a las órdenes de Jonathan Kaplan, hasta su última en- AFP MATT DILLON Actor, premio Donostia Dirigir es un objetivo, nunca una carga TEXTO: EFE trega, titulada You, me, and dupree dirigida por Anthony y Joe Russo. Poco antes de la ceremonia, aseguró ante los periodistas su intención de ponerse detrás de la cámara en cuanto pueda. Desveló la existencia de un guión aún en ciernes sobre la vida de un célebre músico callejero del Nueva York de los años cincuenta: Me encanta dirigir. Es como una vida dentro de otra cuando ves cómo florece la idea que llevabas dentro. Representa un reto, un objetivo y nunca una carga. Cuando te comprometes con algo es como una aventura. Es lo que sentí cuando dirigí mi primera película El actor, de 42 años, añadió que tiene entre manos nuevas ideas para dirigir, pero siempre me desvío con nuevos papeles para interpretar. Esa es la bendición, la seducción y la maldición de ser actor El trabajar con Coppola le ofreció la oportunidad de hacerse mundialmente famoso: Coppola ha sido una especie de mentor para mí. Es un genio y somos muy amigos