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S 6 30 9 06 EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE ROSA BELMONTE Hay un pepino en mi gin tonic i madre se ha tomado en serio la máxima de Moschino: si no puedes ser elegante, al menos sé extravagante. Aunque sólo es extravagante en su casa. En la intimidad. Pero, claro, no puedo llevar a nadie que no sea de confianza, no vaya a salir con el kimono a recibirnos y piensen que es puta. Vale que todas tenemos un kimono ¿que no? pues yo sí) pero es que mamá se pone el modelito, se peina como una geisha (o casi) y se cruza dos moldes de hacer punto en el recogido capilar. Esa es la parte chusca del vestuario. Eso sí, en lugar de servirnos té, hace unos gin- tonic de muerte. Con ginebra Hendricks s. Con una rodaja de pepino. Julia prefiere beber en casa de mi madre que en Chicote, donde siempre se encuentra a algún ex despechado de cuando era soltera y promiscua. Todos están despechados y la odian porque los engatusaba, los usaba y les daba matarile casi a la vez. Era como un tío (pero sin pelos en las orejas) Y, por la reacción de sus ex, empiezo a pensar que los tíos son como tías. Creo, como Cary Grant en Indiscreta que los hombres son los verdaderos románticos. Julia ha dejado a sus niñas y a su marido en casa de su suegra y se ha tomado el sábado libre. Es el cumpleaños de mi madre y nos ha invitado a comer. Le he regalado una tele nueva. Grande. Obscena. Pasamos por Mallorca a comprar unos dulces. mira, Ana Rosa Quintana comprando fiambre grita Julia. Menudo susto me ha dado. Me voy a acercar a ver a sus niños y a cotillear Vuelve al rato con un informe completo. Los niños, monísimos. El marido tiene un poco de panza pero buena pinta. Ha comprado mortadela y cabeza de jabalí. Y tiene más pecas por todo el cuerpo que Pipi Calzaslargas Fascinante. Anda, vamos. Joder, la mendiga esa con plaza fija en la puerta. Me da miedo. A veces, cuando me paro en el semáforo, y llevo las dos manos ocupadas con bolsas, se empeña en cogérmelas para que pueda darle algo de dinero. Sí, hombre y luego tiro la comida a la basura, no te digo. Hace tiempo que no me paro en el semáforo, sigo andando por la acera. Cada vez que salgo de Mallorca lo hago como si fuera la Pantoja por un aeropuerto, con la vista al frente. Un día pisé una mierda de perro. Y la tía detrás, como si fuera una reportera. Pero en lugar de preguntarme por Julián, me avisaba: La mierda, la mierda No le hice caso. Qué asco, las zapatillas Hogan a la mierda. Bueno, tuve que lim- M Ejemplos, los que nos dan Ana Rosa Quintana en el súper y el (ay) romántico Cary Grant piar las suelas con lejía. ¿Pero quién trae al perro a la puerta de Mallorca en su momento All Brand? En fin, que la pordiosera sabe que me da miedo y pretende amedrentarme. Lo sé. Julia se encarga de mandarla a paseo: Señora, no damos limosna, no fomentamos la pobreza parásita, no nos dé más por saco, ¿tiene usted papeles? Madre mía, no voy a poder volver por aquí en seis meses. Julia lleva el dvd de La colina del adiós como regalo para mi madre. Tengo que reconocer que mi tocaya Jennifer Jones está guapa, casi tanto como William Holden. Mamá (me como el pepino de mi gin- tonic) esta señora se ve aquí tan china como yo le digo. Y Julia: Anda que en Duelo al sol Si ella es india yo soy negra Callad, que va a subir por primera vez a la colina Julia apura su vaso y me susurra: Tu madre parece hoy la abuela de la reina Amidala