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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE DÍAS DE JÚBILO Jóvenes veteranos C Blas Matamoro La Reina Isabel II haciendo patria con los nuevos caldos de la tierra Cheers! Burbujas británicas Inglaterra no era tierra de vinos... hasta que empezó el cambio climático. Ahora se beben en los restaurantes más exclusivos POR EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL EN LONDRES sabel II celebró recientemente su ochenta cumpleaños diciendo cheers! ¡salud! mientras alzaba una copa de Ridgeview espumoso producido en Sussex, al sur de Londres. No fue únicamente un gesto patriótico, sino el reconocimiento a una industria en auge. Nyetimber Classic Cuvée 1998 ha sido declarado este año, en la Competición Internacional de Vinos y Espirituosos, como el mejor espumoso fermentado en botella fuera de la región francesa de Champagne. En esa categoría, las marcas inglesas lograron cinco de las siete medallas de plata. Los productores son conscientes de las limitaciones de su clima, pero la perspectiva de incremento, aunque mínimo, de temperaturas medias a raíz del cambio climático, está llevando a la extensión de los viñedos. En la actualidad existen sólo 800 hectáreas de vid, pero en los próximos meses se plantarán otras 200. La producción actual de 1,9 millones de botellas de vino ascenderá a los tres millones este otoño. Según Mike Roberts, presidente de la asociación Productores Ingleses de Vi- I no y propietario de Ridgeview hacia 2015 la producción de espumoso inglés podría acercarse a los cuatro millones de botellas anuales, el 10 por ciento del champán que importa el Reino Unido. Igual de optimistas se muestran los productores de Chapel Down y el impulsor de Balfour Brut rosé otro espumoso que llegará al mercado en noviembre. La compañía marchante Berry Bros Rudd valora el potencial del sector. Vendemos Nyetimber Cuvée Classic 1998 por 23 libras la botella (unos 34 euros) y por el precio de un vino que no es vintage, la gente compra un espumoso inglés vintage afirma. Los exclusivos restaurantes de Londres han comenzado a servir champán inglés. Es el caso de Le Pont de la Tour Según su asesor en vinos, en diez años es probable que el norte de Francia sea demasiado cálido para el champán, y en el sur de Inglaterra tenemos el mismo tipo de suelo El organismo Food from Britain ya avanza que el deporte de descorchar botellas puede un día reemplazar al fútbol en la rivalidad entre los dos lados del Canal de la Mancha. iertamente, no veremos envejecer en pistas, estadios y tablados a nuestros deportistas y bailarines. Los años reducen sus facultades y los obligan al retiro. En el otro extremo de la parábola, sin embargo, están los jóvenes veteranos, las figuras que llegaron a su culmen en la madurez y aún en la vejez. Terminada la primera guerra mundial, uno de los jefes de la triunfante alianza, Georges Clemenceau, tenía 78 años. Al cabo de la segunda, Winston Churchill (cuya dieta de alcohol y tabaco no aconsejo a nadie) cumplía 71 y Charles De Gaulle, que convirtió a la derrotada Francia de vencida en vencedora, 65, ambos con carrera por delante. Konrad Adenauer iniciaba la reconstrucción física y civil de la Alemania Occidental cifrando 73. Con 91 castañas bien asadas, Pietro Ingrao preside actualmente la Cámara de Diputados italiana. Lo más notorio de la trayectoria en personajes como Juan Perón y Mao Zedong empieza con su medio siglo, la edad que tenía Mahoma cuando enviudó de su primera mujer y fundó un serrallo de seis esposas, sin contar esclavas. Austero en el comer, vestir y beber, halló tiempo para fundar el Estado árabe y una de las religiones más importantes. En el mundo del arte la lista ejemplar es enorme. Pintores activos hasta nonagenarios, como Ticiano y Picasso, no escasean. 83 abriles contaba Giuseppe Verdi cuando compuso una de sus obras maestras, Falstaff una comedia donde toma en solfa lo que había tomado en serio en sus dramas y dramones. Desde luego: nunca decaerán ante nuestra mirada Pau Gasols, Rafa Nadal, Raúl o Julio Bocca. Pero detengámonos en el otro fenómeno, el de ciertas actividades que no pueden cumplirse sin el sedimento que dan los tiempos bien vividos. Aquellos señores, al llegar a la edad jubilar, decidieron no retirarse del mundo sino, al contrario, imbricarse cada vez más en él, con sus glorias y sus miserias, que de todo hay en la política, la guerra y el arte. No pidamos a Churchill que juegue al tenis ni a Adenauer que enceste. Tampoco perdamos de vista su talento para convertir la madurez y la veteranía en una forma de vida. A ver, imitadores: un paso adelante.